¿Qué es la inflación y cuál es su nivel saludable?

La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en una economía durante un período determinado. Cuando la inflación ocurre, el poder adquisitivo del dinero disminuye, lo que equivale a decir que con la misma cantidad de dinero, se pueden comprar menos productos que antes. Esto se mide normalmente a través de índices como el IPC (Índice de Precios al Consumidor).

La inflación puede deberse a varios factores, entre los más comunes están el aumento de la demanda (cuando la demanda de bienes y servicios crece más rápido que la capacidad productiva); así como el aumento de costos (cuando suben los costos de materias primas, energía o salarios, y las empresas trasladan esos aumentos al consumidor); del mismo modo, como consecuencia de la incidencia de factores monetarios. Por ejemplo, cuando hay más dinero en circulación que bienes disponibles, los precios tienden a subir.

Contrario a lo que podría pensarse, una inflación de cero no es ideal. Los bancos centrales de economías desarrolladas y emergentes consideran saludable una inflación moderada y predecible, generalmente entre el 2% y el 4% anual. Este rango es suficiente para:

  • Evitar la deflación (caída generalizada de precios, que puede provocar recesión).

  • Dar margen de maniobra a la política monetaria.

  • Incentivar el consumo y la inversión (ya que los precios subirán moderadamente en el futuro, las personas prefieren consumir hoy en lugar de postergar indefinidamente sus compras).

Igualmente, una inflación moderada permite ajustes de precios y salarios, y es señal de una economía activa.

Por el contrario, la inflación cero puede ser un indicador de que se está generando una economía estancada o en riesgo de deflación, lo cual suele asociarse a menor gasto, menor inversión, desincentivo para que las empresas produzcan y contraten, y un aumento del desempleo.

Es oportuno destacar que en el mercado local el impacto de la inflación puede incidir en el poder de compra de las familias y el costo de vida; así como impactar en las tasas de interés, créditos, inversiones y salarios e igualmente, puede afectar la competitividad de las empresas locales.

De otro lado, los eventos internacionales también pueden impactar la inflación local de varias maneras. Por ejemplo, si suben los precios internacionales del petróleo, granos o materias primas, esos incrementos suelen trasladarse a los precios internos, ya que muchos de esos productos son importados. Asimismo, crisis políticas, conflictos armados o desastres naturales en otros países pueden interrumpir las cadenas de suministro globales, generando escasez y encarecimiento de productos en el mercado nacional. De igual modo, decisiones de política monetaria en economías grandes (como Estados Unidos o la Unión Europea) pueden afectar los tipos de cambio y, por ende, el costo de importar bienes y servicios. Todo esto significa que, aunque la inflación se gestione localmente, el entorno internacional puede ejercer presiones importantes que afectan el bolsillo de las familias dominicanas.

En particular en el mercado internacional, la inflación alta puede depreciar la moneda local frente a otras divisas. También puede afectar la competitividad de exportaciones e importaciones.

Además, cabe precisar que las decisiones de inversión extranjera directa suelen considerar la estabilidad de la inflación como un factor clave.

A modo de puntualización, la inflación es un fenómeno normal y esperado en una economía en crecimiento. Mantenerla en un nivel bajo y predecible (2%-4%) es lo más saludable, ya que facilita la planificación económica, protege el empleo y fomenta la inversión. Una inflación de cero, lejos de ser el escenario ideal, puede traer riesgos para el crecimiento económico y la estabilidad social.

En el caso de la República Dominicana, la inflación ha sido históricamente un tema de atención prioritaria para las autoridades en materia económica.

El Banco Central de la República Dominicana se ha enfocado en mantener la inflación dentro de un rango meta anual, generalmente entre 3% y 5%, similar al estándar internacional para economías emergentes. Mantener la inflación dentro de estos límites es crucial para proteger el poder adquisitivo de la población, preservar la estabilidad macroeconómica y fomentar la confianza de inversionistas tanto locales como extranjeros.

Durante episodios recientes de volatilidad global a causa de la pandemia; así como de la guerra en Ucrania, y de igual manera, los aumentos internacionales de precios, especialmente en alimentos y combustibles, la inflación local experimentó presiones al alza, pero las autoridades económicas han respondido con políticas monetarias y fiscales para mitigar sus efectos. En este contexto, el reto para la República Dominicana es seguir reforzando la transparencia, la comunicación y la coordinación de políticas públicas, de modo que la inflación se mantenga bajo control sin afectar el crecimiento económico ni la estabilidad social.

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