REPÚBLICA DOMINICANA. — República Dominicana busca cambiar la forma en que aprovecha sus recursos minerales: pasar de una actividad concentrada en la extracción a una industria que incorpore procesos de transformación dentro del país antes de colocar los minerales en los mercados internacionales.
El planteamiento fue expuesto por Joel Santos, ministro de Energía y Minas, quien señaló que el reto consiste en aprovechar los recursos naturales para generar mayor valor agregado dentro de República Dominicana, ampliando la participación local en la cadena productiva.
La propuesta llega mientras la minería mantiene una expansión relevante. Según los datos presentados por el ministro, el sector registró un crecimiento interanual de 18.1% durante el primer semestre de 2026, mientras que la expansión acumulada señalada para ese período fue de 11.3%.
La discusión, por tanto, ya no se limita al volumen de minerales que el país puede extraer, sino a cuánto valor económico puede generar antes de que esos recursos lleguen a los mercados internacionales.
De la extracción a la transformación
La estrategia planteada por Santos supone incorporar nuevas etapas a la cadena de valor minera.
Bajo este enfoque, República Dominicana buscaría que una mayor parte del procesamiento asociado a sus recursos minerales pueda realizarse localmente, en lugar de concentrar la actividad económica en la extracción.
El objetivo es ampliar los beneficios económicos de la minería, tanto mediante una mayor generación de valor como a través del desarrollo de empleos de mayor especialización y una participación más amplia en las exportaciones.
El componente laboral ya muestra una diferencia importante frente al promedio nacional. De acuerdo con información de la Tesorería citada por Santos, el salario promedio en la minería ronda los RD$78,000 mensuales, frente a una media nacional estimada en RD$39,000.
Para el ministro, estos niveles de remuneración están relacionados con una incorporación creciente de mano de obra dominicana especializada en las operaciones mineras.
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La transformación también plantea nuevos desafíos
La apuesta por ampliar la cadena productiva no se limita al procesamiento de minerales.
Santos vinculó el desarrollo futuro de la minería con la sostenibilidad ambiental, la relación con las comunidades, la fiscalización de las operaciones y la seguridad jurídica y de las actividades mineras.
El planteamiento implica que una expansión de la actividad debe estar acompañada por mecanismos que permitan gestionar sus efectos ambientales y sociales y, al mismo tiempo, establecer condiciones de seguridad para las inversiones.
El ministro planteó estos aspectos como una responsabilidad compartida entre las empresas mineras y el Gobierno.
Tierras raras: el siguiente paso en Pedernales
Uno de los proyectos que podría llevar esta discusión hacia nuevos minerales es la exploración de tierras raras en la Reserva Fiscal Minera Ávila, en Pedernales.
Santos informó que el Gobierno continúa con los trabajos de exploración y mantiene como objetivo determinar los recursos existentes en noviembre de 2026.
A partir de ese proceso, la meta oficial es declarar las primeras reservas durante el primer semestre de 2027.
El proyecto introduce una dimensión adicional a la estrategia minera: no solo identificar nuevos recursos, sino determinar cómo pueden incorporarse a una cadena productiva que genere mayor valor económico dentro del territorio dominicano.
En ese sentido, las tierras raras se convierten en uno de los casos que podrían mostrar hasta dónde puede llegar la intención de ampliar la participación del país más allá de la extracción.
La minería mantiene peso en la inversión extranjera
El planteamiento del Gobierno ocurre sobre una actividad que ya genera divisas, empleos, exportaciones y aportes fiscales, además de atraer capital extranjero.
Santos señaló que la inversión extranjera directa en minería alcanzó US$420.6 millones en el segundo trimestre de 2026, manteniendo al sector entre las actividades receptoras de inversión internacional.
El dato refuerza la importancia que tiene la minería dentro de la estructura de inversión productiva del país, pero también plantea el desafío de aumentar el impacto económico de ese capital mediante una mayor participación en las etapas posteriores a la extracción.
Más valor antes de exportar
La apuesta del Gobierno parte de una premisa: el recurso mineral no representa todo su potencial económico en el momento de ser extraído.
El procesamiento puede abrir espacio para actividades adicionales, empleos especializados y nuevas capacidades productivas dentro del país, aunque su desarrollo también exige inversiones, tecnología y condiciones que permitan ejecutar esas etapas de la cadena.
En el caso de las tierras raras, el Gobierno todavía se encuentra en la fase de exploración y determinación de recursos. Por ello, el alcance económico de ese proyecto aún dependerá de lo que revele la exploración y de las etapas posteriores de desarrollo.
La estrategia minera planteada por Santos busca aprovechar el crecimiento que ya registra el sector para avanzar hacia un modelo con mayor participación nacional en la cadena de valor.
El desafío, en última instancia, es que República Dominicana no se limite a extraer y exportar sus recursos minerales, sino que pueda capturar una mayor proporción del valor económico generado por ellos dentro del país.
