Reducir las pérdidas energéticas, una tarea que sigue pendiente

La República Dominicana arrastra desde hace décadas el lástre deficitario del sistema energético, al cual debe inyectarle un subsidio de miles de millones de pesos cada año.

Si bien es cierto que hemos aumentado la cantidad de clientes por facturación, no es menos cierto que no logramos vender toda la energía producida, pues un gran porcentaje de esta se pierde o no se paga, razón por la cual coloca a la República Dominicana como uno de los países de mayores déficit energético. 

No es para menos, pues cifras oficiales señalan que las pérdidas de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE), propiedad del Estado dominicnao, rondan el 40 % cada año, un dato que evidencia que tenemos una tarea pendiente.

Peor aún, una reducción significativa de las pérdidas fue parte de lo acordado en el Pacto Eléctrico, el cual estipula que para finales del 2022 el país debía estar por debajo del 20 % pérdida de energía.

El tiempo ha ido demostrando que no ha habido una respuesta al deficit energético, pero seguimos precupados como sociedad, pues en todos los países del mundo los servicios se pagan en su justa dimensión.

El servicio eléctrico es un bien de vital importancia para el funcionamiento y desarrollo de un país, por ello, se deben crear las condiciones para que el mismo sea autosostenible, que pueda incluso, generar ganancias al Estado.

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