Remesas sostienen la economía dominicana en 2025 y refuerzan la estabilidad macroeconómica, según el BC

En un contexto internacional adverso, marcado por la desaceleración económica global, tensiones geopolíticas y choques de oferta, las remesas enviadas por los dominicanos en el exterior se consolidaron como uno de los principales pilares que sostuvieron el desempeño económico de la República Dominicana durante 2025, contribuyendo de manera decisiva a la estabilidad macroeconómica del país.

De acuerdo con datos oficiales del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la economía nacional creció un 2.1 % en 2025, impulsada por los sectores agropecuario, minero, los servicios de intermediación financiera y el turismo, especialmente hoteles, bares y restaurantes. Sin embargo, el organismo monetario destacó que, más allá de estos sectores, las remesas jugaron un rol estratégico como fuente estable de divisas y soporte directo al consumo interno.

Al cierre del año, las remesas alcanzaron un récord histórico de US$11,866.3 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 10.3 %, reflejando la resiliencia de la diáspora dominicana y su compromiso sostenido con la economía nacional. Estos recursos impactaron directamente en el gasto de los hogares, la reducción de la pobreza y la dinamización de sectores como el comercio, la construcción y los servicios.

El BCRD informó además que las exportaciones totales ascendieron a US$15,930.6 millones, con un crecimiento de 14.4 %, fortaleciendo el flujo de divisas hacia la economía. Este desempeño conjunto permitió mantener una relativa estabilidad del tipo de cambio, con una depreciación interanual de apenas 3.1 % en 2025 y de alrededor de 2.0 % en enero de 2026.

En el plano externo, las reservas internacionales cerraron el año en aproximadamente US$14,700 millones, equivalentes a más del 11 % del PIB y a cinco meses de importaciones, superando ampliamente las métrricas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que fortaleció la capacidad del país para enfrentar choques externos y preservar la confianza de los agentes económicos.

En materia de precios, la inflación interanual se ubicó en 4.95 % en diciembre de 2025, dentro del rango meta de la autoridad monetaria (4.0 % ± 1.0 %). No obstante, el Banco Central advirtió que los precios de los alimentos continuaron presionados por factores externos, como eventos climáticos que afectaron la producción agropecuaria, incidiendo también en la inflación subyacente, que cerró en 4.85 % interanual.

El entorno financiero mostró señales de alivio, con una reducción significativa de las tasas de interés. La tasa interbancaria descendió de 12.6 % en junio de 2025 a 7.1 % en enero de 2026. De igual forma, la tasa pasiva promedio bajó de 9.6 % a 5.9 %, mientras que la tasa activa se redujo de 15.2 % a 13.5 %, facilitando el acceso al crédito.

En ese contexto, el crédito al sector privado en moneda nacional registró un crecimiento interanual cercano al 8 % en enero, impulsado por los préstamos a los sectores productivos, mientras que los agregados monetarios continuaron expandiéndose a tasas superiores al crecimiento del PIB nominal.

De cara al futuro, el Banco Central proyecta una recuperación gradual de la actividad económica, con una expansión estimada de alrededor de 4.0 % para 2026, sustentada en un mayor ritmo de inversión pública y en condiciones financieras más favorables.

En definitiva, aunque el crecimiento económico de 2025 fue moderado, las remesas se erigieron como un verdadero salvavidas económico, amortiguando los efectos de la desaceleración, fortaleciendo la estabilidad cambiaria y reafirmando el rol estratégico de la diáspora dominicana en el desarrollo económico nacional.

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