República Dominicana figura como la economía más vulnerable de América Latina y el Caribe ante un nuevo encarecimiento internacional de los combustibles, de acuerdo con un análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que evaluó el efecto que tendría el alza del petróleo sobre la inflación de los países de la región durante 2026.
El estudio concluye que un incremento de 25% en los precios internacionales de los productos energéticos podría agregar hasta 1.7 puntos porcentuales al Índice de Precios al Consumidor (IPC) dominicano, el mayor impacto estimado entre las economías analizadas.
La CEPAL atribuye esa mayor exposición al hecho de que los combustibles representan alrededor del 11% de la canasta de consumo utilizada para calcular la inflación en República Dominicana, una proporción superior a la observada en la mayoría de los países de la región.
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El mayor impacto regional
Para realizar las estimaciones, el organismo utilizó un escenario en el que el 60% del aumento de los precios internacionales del petróleo se traslada a los consumidores, siguiendo una metodología desarrollada por Goldman Sachs.
Bajo ese supuesto, República Dominicana encabeza el ranking regional con un impacto de 1.7 puntos porcentuales, seguida por México (1.5 puntos), Belice y Honduras (1.4 puntos cada uno), Guatemala y Brasil (1.1 puntos).
En un segundo grupo aparecen Argentina, Paraguay y Chile, con un efecto estimado de 0.9 puntos porcentuales, mientras que Uruguay y Perú registrarían un incremento de 0.7 puntos, Costa Rica, Bolivia y Colombia de 0.6, y Ecuador sería el país menos afectado, con apenas 0.3 puntos porcentuales.
El peso de los combustibles en la inflación
El informe explica que las diferencias entre países responden principalmente a la importancia que tienen los combustibles dentro del gasto de los hogares y a las políticas públicas implementadas para amortiguar las variaciones internacionales, mediante subsidios, reducción de impuestos o mecanismos de estabilización de precios.
No obstante, la CEPAL aclara que estas estimaciones solo consideran el impacto directo sobre el Índice de Precios al Consumidor, ya que el efecto total suele ser mayor.
Esto se debe a que los combustibles inciden en prácticamente toda la cadena productiva, elevando los costos del transporte, la logística y la distribución de alimentos, materias primas y productos industriales, presiones que posteriormente terminan trasladándose a los consumidores mediante incrementos adicionales en los precios.
Los escenarios más exigentes
El organismo también evaluó escenarios de mayores incrementos en el precio internacional del crudo.
Si el petróleo promediara US$95 por barril durante 2026, equivalente a un aumento de 38% respecto al promedio de 2025, el impacto adicional sobre la inflación oscilaría entre 0.5 y 2.6 puntos porcentuales, dependiendo del país.
En un escenario más extremo, con un barril de petróleo en US$115, equivalente a un incremento de 67% frente al promedio del año anterior, República Dominicana volvería a encabezar la lista, con un aumento potencial de 4.6 puntos porcentuales en la inflación.
En ese mismo escenario, México alcanzaría un impacto de 4 puntos porcentuales, Belice 3.8, Honduras 3.7 y Argentina 2.5 puntos, manteniéndose por debajo de las economías más expuestas.
El efecto dependerá de las decisiones internas
La CEPAL advierte que estos resultados no constituyen una proyección definitiva, ya que el efecto final dependerá de las medidas que adopte cada gobierno para contener el traslado del aumento internacional de los combustibles hacia los precios internos, así como de la velocidad con la que las empresas incorporen esos mayores costos dentro de su estructura de precios.
El organismo concluye que, aunque el comportamiento del mercado petrolero continuará siendo un factor determinante para la inflación regional, las políticas nacionales de estabilización de precios seguirán desempeñando un papel clave para moderar el impacto sobre consumidores y empresas.
