Tener paneles solares no significa dejar de usar la red eléctrica

Richard Santana, ingeniero en redes y telecomunicaciones y auditor energético.

República Dominicana. – En la discusión sobre los paneles solares y el cobro por uso de la red, debemos comenzar por algo sencillo: producir electricidad en nuestra casa no significa que hayamos dejado de necesitar a la distribuidora.

El nuevo Reglamento de Generación Distribuida, aprobado mediante la Resolución SIE-007-2026-REG, introduce facilidades para incorporar estos sistemas, pero también establece un cargo por uso de la red para determinados usuarios. Para valorar esos cambios, primero debemos entender cómo funciona una vivienda con paneles solares.

Durante el día produce y por la noche puede necesitar la red

Imagine que usted instala paneles solares. Durante el día, una parte de la electricidad producida alimenta la nevera, los abanicos y los demás equipos encendidos. Si produce más de lo que consume, el sobrante puede entregarse a la red mediante una interconexión autorizada.

Pero llega la noche y usted enciende el aire acondicionado, el televisor y otros aparatos. Los paneles ya no producen. Si no tiene baterías con suficiente energía almacenada, el suministro debe venir de la distribuidora.

Aquí entra la llamada hora punta, cuando se concentra una mayor demanda de electricidad. Muchas familias están en casa y utilizan varios equipos al mismo tiempo, aumentando la necesidad de suministro.

Para tener una idea, el Ministerio de Energía y Minas informó que el 28 de julio de 2026, a las 8:36 de la noche, la demanda eléctrica nacional alcanzó 4,277 megavatios. Es un ejemplo de la presión que recibe el sistema durante la noche, cuando los paneles solares ya no están produciendo.

Por eso, una vivienda puede producir durante el día una cantidad de energía equivalente a la que consume y, aun así, seguir dependiendo de la red. No basta con saber cuánto produce; también importa a qué hora produce y a qué hora consume.

La red no es una batería

Una confusión frecuente es pensar que la electricidad enviada durante el día queda guardada para utilizarla por la noche.

La energía que usted inyecta puede ser consumida en ese momento por otros usuarios. El medidor bidireccional registra cuánto entregó y cuánto recibió, y esos registros permiten calcular la compensación correspondiente.

Pero una compensación en la factura no equivale a tener electricidad almacenada.

Cuando usted consume por la noche, el sistema necesita disponer de generación y de una red capaz de llevar esa electricidad hasta su vivienda. Aunque en la factura se compensen cantidades de energía, físicamente la entrega y el consumo ocurrieron en momentos diferentes.

¿Por qué se habla de pagar por el uso de la red?

El servicio eléctrico requiere postes, cables, transformadores, subestaciones, mantenimiento y personal que atienda averías.

Quien tiene paneles y permanece conectado sigue utilizando esa infraestructura para entregar excedentes y recibir electricidad cuando su producción no alcanza.

Además, comprar menos energía no necesariamente significa necesitar menos capacidad de suministro. Una vivienda puede reducir sus compras durante el día y requerir que la red alimente varios equipos simultáneamente durante la noche.

Ese es el fundamento técnico para considerar un cargo por uso de la red. Sin embargo, reconocer que existe un costo no significa aceptar cualquier monto sin explicación. El cobro debe estar sustentado, identificar qué cubre y evitar duplicidades.

La discusión debe centrarse en cuánto corresponde pagar, cómo se calcula y qué servicio recibimos a cambio.

¿Qué mejora el nuevo reglamento?

La Resolución SIE-007-2026-REG también introduce cambios favorables para los usuarios.

Uno de los principales es la eliminación del límite general del 15 % de penetración de generación distribuida por circuito. Antes, la incorporación de nuevos proyectos estaba condicionada por ese tope. Ahora se permite evaluar una mayor integración mediante estudios técnicos que determinen lo que la red puede recibir de manera segura.

Dicho de forma sencilla, que en su zona ya existan muchos paneles no debería cerrar automáticamente la puerta a nuevos proyectos por haberse alcanzado aquel porcentaje. La evaluación debe considerar la capacidad técnica del circuito.

Esto tampoco significa que se pueda instalar e inyectar sin límites. Siguen existiendo requisitos de seguridad y condiciones de interconexión. Se elimina un tope general y se da paso a una evaluación técnica de la capacidad disponible.

Es importante no confundir ese antiguo 15 % por circuito con los 10 kW mencionados en otras disposiciones. Son conceptos distintos.

Entre las mejoras anunciadas por la SIE figuran las solicitudes digitales, el seguimiento del trámite y un plazo máximo de respuesta de 45 días, con aprobación automática si no se responde dentro del plazo establecido. También se contempla el medidor bidireccional sin costo para el usuario y el aumento del 75 % al 100 % en el reconocimiento del crédito anual acumulado por excedentes. Este último beneficio corresponde a la liquidación anual del saldo; no significa que toda la producción solar se compre al precio que paga el consumidor.

Son mejoras que deben formar parte de una discusión equilibrada.

¿Cómo se calcula el cargo del 25 %?

El artículo 19 establece este cargo para clientes con tarifa monómica, es decir, aquella que no separa un cobro por potencia. Se calcula multiplicando la energía inyectada a la red por el 25 % del cargo por energía correspondiente. En Edesur, Edenorte y Edeeste se utiliza la tarifa de referencia o la que la sustituya.

Vamos a aterrizarlo con un ejemplo hipotético.

Si usted entrega 200 kWh a la red durante el mes y el cargo por energía utilizado para el cálculo fuera de RD$10 por kWh, pagaría por este concepto:

200 kWh × RD$10/kWh × 25 % = RD$500.

Los RD$10 son un valor ilustrativo y no representan una tarifa vigente.

Esto aclara algo fundamental. No se trata de cobrar el 25 % de toda la electricidad que producen sus paneles ni de aumentar automáticamente un 25 % su factura completa. La base de este cargo es la energía inyectada. La producción que usted consume directamente en su vivienda no se incluye como energía entregada a la red.

También debemos distinguir este nuevo cobro de la mejora en la liquidación anual de excedentes. Que el reconocimiento pase del 75 % al 100 % y que exista un cargo por uso de la red son disposiciones diferentes. Para conocer su efecto económico hay que calcular ambas.

Según la orientación oficial de la SIE, los contratos de interconexión vigentes conservan sus condiciones hasta su vencimiento. Por tanto, la aplicación debe considerar la situación contractual de cada usuario.

Paneles y baterías para aprovechar más y depender menos

Las baterías de litio han bajado de precio a escala internacional, lo que favorece el acceso al almacenamiento de energía solar. El costo final depende de los equipos y de su instalación.

Combinar paneles y baterías puede ser una buena opción. Durante el día producimos y almacenamos; por la noche usamos esa energía, justo cuando encendemos más equipos y ya no tenemos sol.

Con un sistema calculado según el consumo de la vivienda, podemos reducir mucho el uso de la distribuidora y dejar la red como respaldo cuando la energía almacenada no alcance.

La inversión inicial es mayor, pero permite aprovechar más nuestra producción y tener mayor autonomía.

Una discusión con números y reglas claras

La generación solar aporta valor. Produce electricidad cerca del consumo y puede reducir la energía que necesitamos comprar a la red. Tampoco es correcto afirmar que durante el día nadie necesita esa producción. A esas horas funcionan comercios, escuelas, oficinas, hospitales e industrias.

Al mismo tiempo, permanecer conectado ofrece un servicio que seguimos necesitando cuando nuestra generación no alcanza.

Debemos reconocer ambos aspectos. El nuevo reglamento incorpora facilidades y elimina una restricción importante, pero el cargo por uso de la red debe explicarse con transparencia y aplicarse conforme a las condiciones correspondientes.

Cada usuario debería poder responder cuatro preguntas: cuánto produce, cuánto aprovecha directamente, cuánto entrega a la red y cuánto termina pagando. Con esos números puede evaluar su ahorro y el tiempo que necesitará para recuperar su inversión.

Podemos defender la energía solar, reconocer los costos de la infraestructura y exigir eficiencia a las distribuidoras al mismo tiempo.

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