La energía también se ahorra

La República Dominicana consume hoy más energía que nunca. Detrás de ese crecimiento se encuentran una economía que continúa expandiéndose, un mayor acceso a equipos eléctricos y una intensa ola de calor que ha disparado el uso de acondicionadores de aire en hogares, comercios e industrias. La buena noticia es que, hasta ahora, el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) ha logrado responder a esos niveles de consumo sin comprometer su estabilidad.

Sin embargo, la capacidad de respuesta del sistema no es garantía de que el desafío está superado. El propio Ministerio de Energía y Minas ha advertido que las altas temperaturas seguirán presionando la demanda durante las próximas semanas y ha hecho un llamado al sector público, a las industrias y a la ciudadanía para hacer un uso más eficiente de la electricidad.

La solicitud no es menor. Durante las horas de la noche, cuando millones de hogares encienden simultáneamente acondicionadores de aire, ventiladores y otros equipos, la demanda alcanza su punto máximo justo cuando la generación solar deja de producir energía. Ese escenario obliga al sistema a depender en mayor medida de las plantas térmicas, hidroeléctricas y eólicas para mantener el suministro.

También resulta oportuno recordar que el país avanza en proyectos de almacenamiento con baterías y en la incorporación de nuevas fuentes de generación que permitirán responder con mayor flexibilidad a estos picos de consumo. No obstante, esas soluciones requieren tiempo para entrar en operación. Mientras tanto, la gestión eficiente de la demanda se convierte en una herramienta tan importante como la expansión de la oferta energética.

El Estado, como principal consumidor institucional, tiene la responsabilidad de dar el ejemplo mediante políticas de ahorro y eficiencia energética en sus dependencias. De igual forma, el sector privado puede contribuir con medidas de gestión del consumo que reduzcan la presión sobre el sistema sin afectar la productividad.

Aunque el Gobierno destaca la capacidad del sistema para responder a la creciente demanda, distintos sectores empresariales continúan reportando interrupciones del servicio que afectan la competitividad y el desempeño de sus operaciones. Reducir esas incidencias debe seguir siendo una prioridad pues está afectando a los sectores productivos.

Los recientes récords de demanda evidencian que el sistema eléctrico dominicano ha fortalecido su capacidad para acompañar el crecimiento económico del país. El reto ahora es mantener ese equilibrio entre una demanda que sigue aumentando, las inversiones necesarias para ampliar la infraestructura y una cultura de consumo responsable.

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