Secretario ejecutivo de OLACDE advierte que el alza de los combustibles está aumentando la presión fiscal de los países

SANTO DOMINGO, RD.- La nueva realidad geopolítica del mercado energético está llevando a los países de América Latina y el Caribe a colocar nuevamente la seguridad energética entre sus principales prioridades, ante el impacto que los conflictos internacionales están teniendo sobre los precios de los combustibles y la electricidad.

Así lo planteó Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), durante una entrevista con EH+ en el marco de la XI Semana de la Energía, que se celebra por primera vez en el Caribe, con República Dominicana como sede.

Rebolledo explicó que América Latina y el Caribe tienen una posición particular: aunque la región es exportadora neta de petróleo, es importadora neta de productos derivados, como gasolina y diésel, debido a que su capacidad de refinación no es suficiente para cubrir toda la demanda.

Esta condición ha hecho que el impacto de la crisis internacional se sienta con mayor intensidad en los precios que pagan consumidores y empresas.

Según los datos citados por Rebolledo, desde el inicio del conflicto internacional el precio del diésel ha aumentado alrededor de 22 %, mientras la gasolina registra un incremento cercano al 15 %.

El ejecutivo de OLACDE señaló que uno de los elementos que más preocupa es que, aunque el precio del petróleo puede disminuir en determinados períodos, los derivados no necesariamente bajan en la misma proporción.

“Suben y después resulta muy complejo y muy difícil bajarlo”, explicó.

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Mayor presión sobre los gobiernos

El impacto también se está trasladando a las cuentas públicas. Rebolledo señaló que los gobiernos han tenido que utilizar recursos fiscales para evitar que todo el incremento de los costos internacionales llegue a los consumidores.

Como ejemplo, indicó que los precios mayoristas de la electricidad han aumentado alrededor de 80 %, mientras los precios finales para los consumidores han subido entre 12 % y 13 %, dejando una diferencia que, según explicó, ha sido absorbida en buena medida mediante recursos públicos y subsidios.

La situación ha llevado a los gobiernos de la región a discutir nuevas estrategias para enfrentar eventuales períodos prolongados de volatilidad energética.

Rebolledo reveló que OLACDE ha sostenido conversaciones con los 27 ministros de Energía de sus países miembros para analizar la situación y las respuestas posibles.

Integración como parte de la respuesta

Para el secretario ejecutivo de OLACDE, una de las principales respuestas debe ser profundizar la integración energética regional.

Planteó que contar con mecanismos que permitan a un país adquirir energía de otro cuando resulte más conveniente puede reducir la exposición a los choques externos y aumentar los niveles de autosuficiencia.

“Profundizar la integración energética es un asunto principal”, sostuvo.

La discusión sobre seguridad energética adquiere especial relevancia en una región donde, al mismo tiempo que se acelera la transición hacia fuentes renovables, algunos países están volviendo a evaluar sus recursos de petróleo y gas.

Rebolledo señaló que incluso países con matrices eléctricas altamente renovables están considerando nuevas exploraciones de hidrocarburos ante la necesidad de garantizar el suministro.

La XI Semana de la Energía, que reúne en Santo Domingo a autoridades, organismos multilaterales, empresas y especialistas, tiene precisamente entre sus ejes la seguridad energética, la integración regional y las nuevas estrategias para enfrentar los cambios del mercado.

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