Santo Domingo.- Las facturas que reciben los clientes de comercios, clínicas, hoteles, ferreterías y otros establecimientos comenzaron a cambiar desde este domingo 1 de noviembre, con la entrada en vigor de la obligación de facturación electrónica para los grandes contribuyentes locales y medianos de República Dominicana.
La transición modifica la forma en que estos negocios documentan sus operaciones ordinarias: los comprobantes fiscales tradicionales de la serie B dejan de ser la modalidad habitual y son sustituidos por los comprobantes fiscales electrónicos, identificados con la letra E, conforme al calendario de aplicación de la Ley 32-23 de Facturación Electrónica.
El cambio también será visible para quienes compran productos o contratan servicios. Aunque podrán continuar recibiendo una representación impresa de sus facturas, los documentos tendrán una numeración electrónica y un código QR mediante el cual será posible comprobar su autenticidad y consultar su estado ante la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
La obligación recae sobre los establecimientos y contribuyentes que emiten las facturas, no sobre los consumidores. Por tanto, los compradores no necesitan inscribirse en un sistema especial ni realizar trámites para recibir sus comprobantes.
El calendario alcanza a otros negocios en noviembre
La incorporación al nuevo modelo se desarrolla por etapas, según la clasificación de los contribuyentes ante la DGII.
Mientras los grandes contribuyentes nacionales comenzaron a incorporarse obligatoriamente en 2024, los grandes contribuyentes locales y medianos pasan a estar sujetos a la emisión electrónica desde el 1 de noviembre de 2026.
El siguiente vencimiento corresponde a los pequeños, microcontribuyentes y aquellos que no están clasificados en las categorías anteriores, quienes disponen hasta el 15 de noviembre de este año para completar su incorporación. Este grupo recibió una prórroga de seis meses, debido a que su fecha límite original era el 15 de mayo.
La obligación de noviembre comprende actividades económicas diversas, entre ellas comercios, clínicas, ferreterías, hoteles, industrias, empresas de servicios y profesionales independientes. La DGII mantiene un registro oficial con los nombres o razones sociales de los contribuyentes sujetos a la disposición y sus respectivos números de Registro Nacional de Contribuyentes (RNC).
La nueva modalidad conserva los datos que habitualmente aparecen en una factura: identificación del establecimiento, fecha de emisión, descripción de los productos o servicios, precios, impuestos y monto total.
La diferencia está en la identificación fiscal del documento. Cada comprobante electrónico tendrá un número denominado e-NCF, compuesto por 13 caracteres: la letra E al inicio, dos dígitos que identifican el tipo de comprobante y otros diez correspondientes a la secuencia asignada.
Para las operaciones con consumidores finales se utilizará la factura de consumo electrónica E32. En cambio, cuando el comprador necesite respaldar gastos o créditos fiscales, corresponderá la factura de crédito fiscal electrónica E31.
El diseño visual no será necesariamente igual en todos los establecimientos, ya que dependerá del programa utilizado por cada negocio. Sin embargo, deberán figurar las informaciones exigidas por la administración tributaria.
Esto significa que la incorporación al sistema electrónico no elimina la posibilidad de entregar documentos en papel. Los establecimientos podrán proporcionar una representación impresa de la factura, incluso mediante el papel que utilizan habitualmente las cajas registradoras.
Cuando el comprador no sea un receptor electrónico, el comercio tendrá que entregarle esa representación impresa. La diferencia es que el comprobante habrá sido generado y transmitido digitalmente, y estará sujeto a los mecanismos de validación de la DGII.
Cómo comprobar que el comprobante es válido
El código QR incorporado a los nuevos documentos permitirá a los compradores consultar el estado de sus facturas y comprobar si fueron registradas y aceptadas por la administración tributaria.
La verificación también podrá realizarse mediante los mecanismos de consulta disponibles en el portal de la DGII y su aplicación móvil.
Este procedimiento permite identificar si el documento presenta inconsistencias en su numeración, en el RNC u otros datos antes de que sea utilizado para fines tributarios. Un comprobante rechazado por la administración tributaria no tiene validez fiscal.
Empresas deberán adaptar sus sistemas de facturación
Para emitir los nuevos documentos, los negocios deberán generar sus facturas mediante un programa autorizado y aplicarles una firma digital antes de transmitirlas a la DGII.
Una vez recibido el comprobante, la administración tributaria verificará su estructura y responderá al emisor. Después de ese proceso, el documento será entregado al comprador conforme al mecanismo correspondiente.
Los contribuyentes tienen distintas alternativas tecnológicas para cumplir con la disposición: desarrollar o utilizar un sistema propio, contratar los servicios de proveedores autorizados o recurrir al facturador gratuito de la DGII, siempre que reúnan las condiciones establecidas para utilizar esta última herramienta.
La administración tributaria informó que cuenta con 195 proveedores autorizados para facilitar la transición de los contribuyentes al modelo electrónico.
Con la entrada en vigor de esta etapa, los comprobantes de la serie B dejan de utilizarse en las operaciones ordinarias de los grandes contribuyentes locales y medianos. Su uso queda reservado para los procedimientos excepcionales de contingencia contemplados en el Reglamento 587-24.
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Los efectos para quienes reciben las facturas
Además de permitir la consulta de autenticidad mediante el código QR, el formato electrónico ofrece a los compradores y empresas otras posibilidades relacionadas con el manejo de sus documentos fiscales.
La disponibilidad de archivos electrónicos facilita recuperar facturas para procesos contables, auditorías y declaraciones de impuestos, sin depender exclusivamente de la conservación de documentos originales impresos.
En el caso de las empresas que reciben estos comprobantes, la información puede integrarse a sus sistemas administrativos, lo que permite agilizar el registro contable y reducir la digitación manual de los datos.
La validación electrónica también ayuda a identificar comprobantes inválidos antes de incorporarlos a las operaciones contables o utilizarlos en una declaración tributaria.
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