Las petroleras condicionan nuevas estaciones a estudios de rentabilidad, seguridad y demanda

República Dominicana.— La apertura de nuevas estaciones de servicio en República Dominicana exige cada vez más análisis de mercado, evaluación de costos y planificación de las inversiones, en un entorno donde construir una instalación no garantiza que el negocio alcance la rentabilidad esperada.

Gilberto Villanueva, director de Ventas y Mercadeo de Isla Dominicana de Petróleo, licenciataria de Shell, explicó que antes de desarrollar una estación es necesario estudiar la demanda de combustibles en la zona, las necesidades de los consumidores y la competencia existente.

El ejecutivo señaló que la evaluación también debe considerar las condiciones del terreno, el cumplimiento de los requisitos legales y el tiempo que requieren las diferentes instituciones del Estado para otorgar las autorizaciones correspondientes.

A estos elementos se suma el costo de desarrollar la infraestructura, desde la adquisición del terreno hasta la construcción y equipamiento de la estación.

Villanueva advirtió que los materiales de construcción son cada vez más costosos, lo que obliga a las empresas a ser más cuidadosas al momento de evaluar los proyectos y orientar a los operadores sobre cuándo y cómo invertir.

«Instalar una estación nueva no necesariamente te garantiza que al operador le va a generar más ingresos», explicó.

La modernización también implica inversiones en seguridad

La evaluación de las inversiones no termina con la construcción de nuevos establecimientos. Las estaciones existentes también requieren recursos para mantener sus instalaciones en condiciones adecuadas de operación.

Villanueva identificó la seguridad como uno de los principales criterios para decidir cuándo modernizar o reemplazar equipos.

Explicó que las empresas realizan evaluaciones periódicas de los sistemas instalados, especialmente los relacionados con el almacenamiento y despacho de combustibles.

Entre los componentes que deben revisarse mencionó los tanques, las tuberías y los dispensadores, tomando en cuenta su antigüedad y el mantenimiento preventivo recibido.

El propósito es determinar si resulta necesario sustituir equipos para evitar problemas operativos y riesgos de contaminación ambiental.

El ejecutivo también destacó la importancia de revisar la funcionalidad de las estaciones, debido a que las condiciones de circulación y el tránsito vehicular pueden cambiar con el tiempo.

Una modificación en el sentido de una avenida o un aumento del flujo de vehículos puede hacer necesaria una remodelación para facilitar el acceso y mejorar la experiencia de los consumidores.

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Las inversiones deben generar valor al operador y al consumidor

El gerente de Isla Dominicana de Petróleo sostuvo que la función de las distribuidoras no debe limitarse a suministrar combustible y facilitar el uso de una marca.

También deben orientar a los operadores sobre las inversiones que necesita cada establecimiento y contribuir a que los proyectos sean financieramente viables.

Esto implica evitar que los detallistas comprometan recursos en instalaciones sobredimensionadas o servicios que no respondan a una demanda real.

Villanueva señaló que las distribuidoras deben transferir conocimientos y buenas prácticas operativas a los operadores, además de realizar inspecciones para identificar oportunidades de mejora.

La prioridad, explicó, es que todas las estaciones de una cadena se mantengan operativas y sean rentables, independientemente de que sean propiedad de la distribuidora o de operadores independientes.

La visión empresarial expuesta durante el panel apunta a que el crecimiento de la red de estaciones debe estar acompañado de inversiones en seguridad, mantenimiento y eficiencia, no solamente de nuevas aperturas.

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