La tierra libera cantidades inmensas de energía… pero ¿cuánta de ella estamos realmente aprovechando?
Ayer, un terremoto de magnitud 8.8 sacudió Rusia. Fue uno de los más potentes registrados en años. Vaya desde aquí mi mensaje de solidaridad a todos quienes han sufrido sus consecuencias.
Un fenómeno de este tipo liberó en segundos cantidades enormes de energía. Algunos análisis hablan de que equivale a toda la electricidad consumida en España durante días.
Pero esa energía —como la de la erupción de un volcán o una tormenta— no la podemos aprovechar todavía como quisiéramos. Es violenta, destructiva e impredecible.
Lo que sí podemos hacer es aprovechar la energía constante que nos regala el planeta:
- El sol, que en una hora entrega más energía a la Tierra que lo que toda la humanidad consume en un año.
- El viento, que mueve turbinas día y noche.
- El calor del subsuelo, que puede generar electricidad estable a través de la geotermia.
- El movimiento de mares y olas, que tiene potencial aún por desbloquear.
Y suma y sigue cada día gracias a la innovación constante en nuestro sector. Como comenté en días previos, en plena carrera por la inteligencia artificial y la digitalización, el consumo energético de los centros de datos y los modelos de IA crece a un ritmo acelerado.
La Inteligencia Artificial (IA) podría consumir más electricidad que países enteros antes de 2030 si no se gestiona con energía limpia y barata.
La tierra tiene energía de sobra. Pero solo una parte es útil, limpia y controlable. Por ello, si queremos sostener el futuro digital, la transición verde y la innovación, necesitamos más inversión en energía solar, eólica, almacenamiento y redes inteligentes. Así como seguir estudiando nuevas fuentes de energía limpia que nos regala el planeta.
Sin esa base, no hay IA, no hay industria y no hay resiliencia.

