Dice un refrán que “guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado”. Lo mismo ocurre con el aumento del dólar frente al peso dominicano: no debería sorprender a nadie, pues tanto el Gobierno como los economistas ya lo habían advertido.
Las proyecciones macroeconómicas oficiales venían señalando que la tasa de cambio se mantendría por encima de los RD$65 por un dólar. Aun así, algunos sectores se muestran sorprendidos ante un escenario que, en realidad, era previsible y ha sido reiteradamente anunciado.
Los economistas han explicado las posibles consecuencias para el país y los sectores productivos, insistiendo en que los empresarios deben prepararse y adaptarse a un entorno de volatilidad cambiaria.
Cabe recordar que la economía dominicana no está dolarizada, por lo que el impacto dependerá del sector afectado. En este contexto, lo más sensato es mantener la calma y esperar las medidas de las autoridades monetarias, cuyo objetivo es preservar la estabilidad y garantizar que la economía siga encarrilada en la senda del crecimiento.

