Minería del cemento: motor que impulsa más de 30,000 empleos en República Dominicana

La industria del cemento en la República Dominicana tiene una base que muchas veces pasa desapercibida: la minería. Antes de que el cemento llegue a las obras de construcción, el proceso comienza con la extracción de materias primas como la caliza, el yeso y la arcilla, una actividad que dinamiza una amplia cadena de valor en la economía nacional.

De acuerdo con Julissa Báez, directora ejecutiva de la Asociación Dominicana de Productores de Cemento Portland (Adocem), esta actividad genera importantes encadenamientos productivos que impactan diversos sectores y otras insdustrias.

“La actividad minera vinculada a la fabricación de cemento tiene un impacto significativo en la economía nacional vinculado a los encadenamientos productivos que dinamiza en múltiples sectores”, explicó Báez en entrevista concedida a EH+.

La extracción de materias primas activa una red de proveedores locales que incluye transporte, mantenimiento de equipos pesados, suministro de combustibles, servicios ambientales, seguridad industrial, ingeniería y laboratorios especializados.

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Según datos del sector, la industria cementera genera alrededor de 1,976 empleos directos en plantas y operaciones industriales. Sin embargo, el impacto laboral es mucho mayor cuando se consideran los empleos indirectos.

“En términos de empleo, la industria genera más de 1,976 empleos directos y más de 30,000 empleos indirectos a lo largo de su cadena de valor”, indicó la directora de Adocem.

Estos empleos indirectos incluyen actividades vinculadas a contratistas, suplidores, logística, comercio y el propio sector construcción, consolidando a la industria como un motor relevante de desarrollo económico y estabilidad laboral.

Yacimientos que sostienen la industria

Datos sobre la industria cementera en la Repúbllica Dominicana.

Parte de estos empleos se desarrollan en los principales yacimientos vinculados a la producción de cemento, los cuales se encuentran distribuidos en distintas regiones del país:

  • San Cristóbal / Palenque (Domicem)
  • San Pedro de Macorís (Progreso y Panam)
  • Santiago (Cementos Cibao)
  • Hatillo en Azua (Cementos Santo Domingo)
  • Nigua, en San Cristóbal (Argos Dominicana)

Estas operaciones mineras no solo abastecen de materias primas a la industria, sino que también generan impacto directo en las comunidades cercanas.

“Las empresas cementeras dominicanas han desarrollado numerosas iniciativas de impacto social y comunitario, como proyectos de mejoramiento de viviendas, apoyo a la educación, programas de educación ambiental y generación de empleos directos e indirectos”, señaló Báez.

La actividad cementera también genera una importante demanda de bienes y servicios en el mercado local.

De acuerdo con un informe elaborado por la consultora DASA citado por el sector, las empresas cementeras realizan inversiones anuales superiores a RD$21,851.90 millones en la compra de bienes e insumos dentro del país.

Aunque cerca de 60 % de los insumos utilizados en la producción son importados, principalmente combustibles, maquinaria y repuestos, una parte importante proviene del mercado local, incluyendo materias primas, transporte, energía y servicios industriales.

“Este alto componente local fortalece significativamente la economía nacional al dinamizar el encadenamiento productivo y promover la integración de proveedores locales en la cadena de valor”, afirmó Báez.

En los últimos años, la industria cementera dominicana ha incorporado innovaciones orientadas a mejorar su eficiencia operativa y desempeño ambiental, incluyendo la modernización de hornos y sistemas de control para optimizar el consumo energético, esta promoviendo el potencial uso de combustibles alternativos y prácticas de economía circular.

Estas iniciativas, junto con la adopción de tecnologías más limpias y procesos más eficientes, reflejan el compromiso del sector con la sostenibilidad y la búsqueda de una mayor calidad, desempeño y confiabilidad del cemento, garantizando un producto más eficiente y competitivo para el sector construcción.

Producción, consumo y exportaciones

La República Dominicana cuenta con una capacidad instalada cercana a 11 millones de toneladas de cemento, lo que permite abastecer el mercado local y exportar excedentes.

En 2025, el consumo interno alcanzó 5.6 millones de toneladas, mientras que el sector registró un crecimiento de 2.3 % en el volumen de ventas, impulsado principalmente por las exportaciones.

Los mercados del Caribe han sido claves para este dinamismo. “El crecimiento de las exportaciones ha sido impulsado principalmente por Haití, así como por mercados del Caribe como Jamaica, Guyana, Surinam y las Islas Turcas y Caicos”, explicó la directora de Adocem.

Haití se mantiene como el principal destino, concentrando 56 % de las exportaciones dominicanas de cemento.

En las últimas décadas, la República Dominicana ha pasado de ser un país importador a convertirse en un exportador relevante en la región.

En 2025, las exportaciones crecieron 25 %, posicionando al país como el segundo mayor exportador de cemento del Caribe. A nivel global, la nación se ubicó como el exportador número 29 del mundo, siendo superada en América Latina únicamente por México.

Este desempeño confirma el papel estratégico de la industria cementera dentro del aparato productivo nacional, donde la minería de materias primas continúa siendo el primer eslabón de una cadena que impulsa empleo, inversión y desarrollo económico.

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