Al término de 2024, más de cuatro mil millones de ciudadanos en más de 70 países habrían sido convocados en las urnas para legitimar autoridades o promover un cambio político a través del poder del voto. En ese sentido, los Estados Unidos, conocido por ser la nación más poderosa del mundo debido a su capacidad de influencia en el sistema internacional, sustentada por su Producto Interno Bruto (PIB), su moneda (el dólar), sus bases militares alrededor el mundo, su elevado gasto en defensa, su liderazgo en tecnologías y su papel como epicentro financiero global, cuyo dominio político se disputan el republicano y multimillonario, Donald Trump y el presidente en ejercicio, el demócrata Joe Biden, los cuales tienen visiones opuestas en cuanto a la política energética por el enfoque ideológico que defienden sus organizaciones políticas.
Debate presidencial: Biden VS Trump
El 28 de junio, el presidente Joe Biden y el exmandatario, Donald Trump se vieron la cara en un debate presidencial que concitó la audiencia mundial, por el peso específico que sigue jugando Estados Unidos en el mundo. Al término del debate presidencial, el periódico The New York Times publicó sobre “el pobre desempeño” de Biden y la posibilidad de que otros compañeros del Partido Demócrata correrían por la nominación presidencial.
De interés: Biden vs Trump. ¿Qué dijeron los candidatos sobre energía y cambio climático?
¿Pero, en qué se diferencia la visión de Biden y Trump sobre política energética?
Ambos competidores tienen ideologías diferentes en torno a la transición energética y el papel de Estados Unidos. Por un lado, el presidente Biden durante su mandato promulgó la Ley para la Reducción de la Inflación el 16 de agosto de 2022, que establece un crédito de un 20 % para proyectos de energía solar de viviendas asequibles con subsidio federal y un crédito del 10 % para iniciativas de energía solar en comunidades de bajos ingresos.
También la Ley para la Reducción de la Inflación, estipula otros avances en la transición energética, como créditos fiscales para energía eólica, solar, nuclear, hidrógeno verde, así como para otros combustibles limpios y, además, subsidios a empresas que creen empleos sostenibles.
El gobierno de Biden en múltiples ocasiones ha precisado que esta ley es la “acción más ambiciosa” en materia de energía y climática en toda la historia republicana de Estados Unidos.
Para profundizar aún más sobre transición energética en una eventual continuidad de Biden (o un sustituto demócrata) y el probable ascenso de Trump, el periódico EH+ consultó al experto en Relaciones Internacionales, Juan González, quien manifestó que ambos aspirantes presidenciales tienen ideologías opuestas y que esto se refleja en la política energética en los Estados Unidos.
Por otro lado, América Latina le falta infraestructura y recursos humanos para aprovechar financiamientos en una agenda energética de Estados Unidos en la gestión de Biden que apoya la transición o descarbonización de las actividades económicas porque adolece de los recursos humanos formados y las limitaciones para abastecer en insumos para la producción de turbinas eólicas y paneles solares. En cambio, en otras iniciativas como la reducción de riesgo en la cadena global de suministro, México ha desplazado a China como principal socio comercial de la nación estadounidense a partir del 2023.
«La región latinoamericana no tiene la infraestructura para suministrarle a Estados Unidos los componentes para la fabricación de vehículos eléctricos», responde González en torno a proyectos como la Ley de Reducción de Inflación que impulsa la transición energética.
Asimismo, la administración demócrata a en noviembre de 2021 implementó la Ley Bipartidista de Infraestructura por un monto de US$1.2 billones de los cuales US$20 mil millones se destinaron a fondos de construcción para aumentar la energía limpia y, por ende, reducir la contaminación.
En cambio, el aspirante presidencial republicano, Donald Trump, pone en juego más de un billón de dólares en inversiones energéticas porque ha reiterado que impulsará la explotación de los recursos energéticos fósiles en los Estados Unidos.
Asimismo, el expresidente norteamericano entiende que la agenda verde o la descarbonización de la economía, representa costos en la producción de bienes y servicios que las empresas no pueden sostener porque financieramente es “insostenible”. Su firmeza es tan fuerte que durante su administración (2017-2021), en junio de 2017 sacó a Estados Unidos del Tratado de París, acuerdo sobre cambio climático y reducción de gases por efecto invernadero. Además, el expresidente Trump ha sido tildado por la opinión pública como un “negacionista del cambio climático”.
Para profundizar aún más sobre transición energética en una eventual continuidad de Biden (o un sustituto demócrata) y el probable ascenso de Trump, el periódico EH+ consultó al experto en Relaciones Internacionales, Juan González, quien manifestó que ambos aspirantes presidenciales tienen ideologías opuestas y que esto se refleja en la política energética en los Estados Unidos.
El estudioso en Asuntos Internacionales puntualizó que el gobierno de Biden se ha concentrado en impulsarla producción de vehículos eléctricos, baterías de litio, paneles solares y turbinas eólicas, como una muestra de su compromiso con la transición energética, a través de la Ley de Reducción de Inflación, entre otras legislaciones y normativas.

«La administración Biden apegada a los convenios internacionales que promueven la reducción de los efectos del cambio climático como el caso del Acuerdo de París ha impulsado medidas para ir reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente el carbón, el petróleo y gas», afirma González.
El también politólogo puntualiza que en el caso de Trump con muchas posibilidades de volver al poder por segunda ocasión se caracteriza por planteamientos que niegan la existencia del calentamiento global, generando consecuencias en la gobernanza ambiental internacional.
González, que también se desempeña como docente en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), afirma que en un eventual retorno de Trump a la presidencia de Estados Unidos, retrasaría las iniciativas de transición energética impulsada por la Administración Biden y al mismo tiempo el incumpliría los convenios sobre cambio climático.
En ese mismo tenor, el catedrático universitario al ser abordado de como los demás Estados deben maniobrar ante la incertidumbre del regreso de Trump o reelección de Biden en un contexto marcado “cuantiosas inversiones” en campo de transición energética, explica el «financiamiento de los Estados Unidos a la gobernanza global a través de los organismos internacionales serán reducidos», por lo tanto, tendría un impacto en las políticas que desarrolla la Organización de Naciones Unidas (ONU).
«Una reducción del financiamiento de Estados Unidos a los proyectos destinados a la transición energética en el mundo, esa sería la principal amenaza en materia ambiental que representa el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca», detalla González.
Agregó que la región latinoamericana, incluyendo la República Dominicana, se vería afectada en caso del cese al financiamiento a proyectos e iniciativas de transición energética con Trump dirigiendo desde el Despacho Oval.
El especialista en política internacional fue cuestionado de que paradigma a corto y largo plazo serán más beneficiosos para EE.UU., precisa que a corto plazo la visión de Trump permitiría una expansión del PIB, pero a largo plazo insostenible, en cambio, seguir la directriz de Biden a largo plazo sería más factible porque incorpora la variable de la sostenibilidad para la resiliencia de los recursos naturales.
González amplía su análisis, subrayando que si Estados Unidos continúa auspiciando una agenda energética con criterio de sostenibilidad eso elevaría sus niveles de legitimidad en la comunidad internacional como un «actor que cumple con los compromisos y que promueve acciones destinadas a enfrentar una amenaza como la generada por el cambio climático».
Figuras con posibilidades sustituir a Biden
Respecto a los “potenciales” sustitutos de Biden en caso de no seguir por la repostulación, González apunta que pese a que han suscitado una lista de nombre, solo tres figuras del Partido Demócrata estaría en condiciones mínimas de competir con Trump, es decir, Kamala Harris, actual vicepresidenta; la exprimera dama, Michell Obama y el gobernador de California, Gavin Christopher Newsom.

Para el politólogo e internacionalista, en el debate presidencial Biden proyectó no tener la fortaleza física y mental para liderar su país, por eso el reclamo de sectores su partido que solicitan su dimisión. No obstante, sostiene hasta el momento la persona que más peso político podría encabezar una boleta presidencial es la vicepresidenta Harris por la posición del cargo.
En cambio, una segunda opción potable es el gobernador de California, Gavin Christopher Newsom, sin embargo, ha tenido problemas de gestión en políticas de vivienda.
Pese a la popularidad de Michell Obama, no tiene las mismas posibilidades que los antes mencionados.
Puntualiza que Estados Unidos es una sociedad conservadora, por consiguiente, sería más facil para Christopher Newsom correr como candidato presidencial.
En sentido general, en caso de no ir Biden, cualquiera que sea electo en la Convención del Partido Demócrata como candidato presidencial continuará con la agenda energética de transición, descarbonizar las actividades productivas.
Otros perfiles con menos posibilidades, pero también están en la palestra pública para desplazar a Biden en caso de no seguir, tales como: Bernie Sanders, senador por Vermont; Jay Robert “J.B” Pritzker, gobernador de Illinois; Jared Polis, gobernador de Colorado; Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania; Dean Phillips, representante por el tercer distrito de Minnesota; Gretchen Whitmer, gobernadora de Míchigan; Robert Kennedy Jr., candidato independiente entre otras.
