Santo Domingo.– Una estación de servicio en Argentina está utilizando un sistema de almacenamiento con baterías para reducir los picos de demanda eléctrica y, con ello, disminuir la potencia que debe contratar con la distribuidora. La experiencia pone el foco en una tecnología conocida como peak shaving, que busca convertir las baterías en una herramienta para controlar costos, además de utilizarlas como respaldo energético.
De acuerdo con datos publicados por Surtidores, el sistema parte de una situación que puede presentarse en estaciones que incorporan equipos de alto consumo: el establecimiento puede mantener una demanda eléctrica relativamente baja durante la mayor parte de la jornada, pero registrar incrementos importantes durante períodos muy breves.
En una estación de servicio con venta de combustibles líquidos y tienda de conveniencia, por ejemplo, el consumo puede situarse entre 25 y 30 kW. Sin embargo, la incorporación de gas natural comprimido (GNC) cambia el perfil de demanda, debido al funcionamiento de los compresores, que puede elevar el requerimiento hasta 115 o 120 kW durante aproximadamente cinco minutos y varias veces a lo largo del día.
La lógica del peak shaving consiste en evitar que esos máximos ocasionales determinen toda la capacidad que el operador debe contratar. Para ello, la estación acuerda con la distribuidora un nivel de potencia inferior y utiliza un banco de acumuladores cuando la demanda supera el límite establecido.
Sebastián Dolce, gerente de Global Oil SRL, explicó a Surtidores que el objetivo del sistema es precisamente reducir la potencia contratada, debido al peso que este componente puede tener dentro de la facturación eléctrica.
La alternativa, según el planteamiento presentado, permitiría establecer un contrato cercano a los 50 kW y reservar la energía almacenada para los momentos en que el compresor de GNC eleva la demanda.
El sistema debe estar preparado no solo para entregar energía cuando se produce el pico, sino también para recuperar posteriormente la carga de las baterías. Cuando el consumo de la estación se mantiene por debajo del límite contratado, el excedente disponible puede utilizarse para recargar los acumuladores y dejarlos disponibles para el siguiente episodio de alta demanda.
La aplicación de esta tecnología ya fue realizada en una estación Puma de Global Oil, ubicada junto al puente carretero entre Neuquén y Cipolletti, en Argentina. La instalación fue configurada para impedir que la red eléctrica pública provincial entregue más de 60 kW al establecimiento. Cuando la demanda supera ese nivel, el sistema de almacenamiento entra en funcionamiento mediante la electrónica de potencia y aporta la energía necesaria para cubrir la diferencia.
De acuerdo con Dolce, la configuración permitió eliminar los picos de demanda que llegaban a la red. En este caso, la energía que excede los 60 kW establecidos es suministrada por las baterías.
El ejecutivo señaló que la solución no puede determinarse de manera uniforme para todas las estaciones de servicio. Antes de realizar la inversión es necesario conocer el comportamiento eléctrico específico de cada establecimiento.
La cantidad de almacenamiento requerida dependerá, entre otros factores, del tipo de compresor utilizado, la cantidad de veces que se producen los picos durante el día y cuánto tiempo permanece elevada la demanda.
Para determinar esas condiciones se realiza previamente una medición mediante un analizador de red, herramienta que permite identificar los períodos de mayor exigencia y establecer cuánto deberá aportar el banco de baterías durante cada intervención.
“Cada Estación de Servicio consume distinto. También hay varios tipos de compresores de GNC y hay que emparejarlos con la tecnología disponible al momento de hacer el presupuesto”, sostuvo Dolce.
La velocidad de las baterías es clave
La capacidad de responder rápidamente ante cambios bruscos de demanda es otro de los elementos centrales del sistema. Las baterías de litio pueden entregar y recuperar energía con rapidez, una característica necesaria cuando el aumento de potencia se produce de manera repentina.
En la instalación ubicada en Neuquén se emplearon inversores y equipos de electrónica de potencia de la empresa alemana SMA, además de baterías de alta tensión de la marca Sandoda. El proyecto fue desarrollado por Argenwer SRL y estuvo a cargo de tres ingenieros. Sin embargo, reducir la potencia contratada también implica asumir una condición: la estación debe evitar superar el límite acordado con la distribuidora.
Si el sistema de almacenamiento no logra cubrir un pico y el establecimiento demanda una potencia superior a la contratada, la distribuidora podría exigir nuevamente una ampliación de la capacidad.
Dolce advirtió que esta situación puede generar una dificultad adicional si, durante el período en que la estación redujo su contrato, la capacidad que quedó disponible fue asignada a otros usuarios conectados al mismo transformador.
Por esta razón, señaló que los equipos utilizados para el peak shaving deben ofrecer un alto nivel de confiabilidad, ya que una falla que provoque un exceso sobre la potencia contratada podría obligar al operador a volver a solicitar una capacidad mayor.
El ahorro potencial está directamente relacionado con cuánto puede reducirse la potencia contratada, pero esa reducción también determina la capacidad de almacenamiento que deberá instalarse. Cuanto más bajo sea el límite establecido con la distribuidora frente a los picos habituales de consumo, mayor será el esfuerzo que tendrá que realizar el banco de baterías para cubrir esos momentos sin superar la potencia acordada.
Por ello, el cálculo del tamaño adecuado del sistema se convierte en uno de los principales desafíos antes de ejecutar la inversión. “Lo más arduo para calcular es el tamaño del banco de baterías y cómo emparejarlo con las alternativas comerciales que hay”, explicó Dolce.
La decisión, por tanto, no se limita a determinar cuánto cuesta instalar baterías. También requiere establecer cuál es el nivel de potencia que económicamente conviene contratar y qué capacidad de almacenamiento resulta necesaria para sostener la operación bajo ese límite.
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El interés por este tipo de soluciones podría aumentar a medida que las estaciones de servicio incorporen nuevos equipos eléctricos. El GNC ya representa una fuente importante de variaciones en la demanda debido a los compresores de alta potencia. A esto podría sumarse la instalación de cargadores rápidos para vehículos eléctricos, capaces de incrementar todavía más los requerimientos instantáneos de electricidad.
En ese escenario, el almacenamiento energético dejaría de tener como única función servir de respaldo ante interrupciones del suministro. La experiencia argentina muestra otra posibilidad: utilizar las baterías para administrar los picos de consumo y reducir la capacidad que una estación necesita contratar con la distribuidora.
El objetivo final es que el establecimiento pueda mantener su operación habitual sin tener que pagar permanentemente por una capacidad diseñada para cubrir demandas que solo se presentan durante unos pocos minutos.
Para Dolce, el punto clave está en determinar si las baterías pueden pasar de ser una solución energética a convertirse en una herramienta que contribuya directamente a mejorar la rentabilidad de las estaciones de servicio.
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