América Latina, y particularmente Panamá, tienen una oportunidad única: convertirse en anfitriones de esta nueva infraestructura, combinando energía limpia.
¿cómo puede un gas compuesto por metano (CH₄) y dióxido de carbono (CO₂) —dos de los principales gases responsables del cambio climático— ser considerado una fuente de energía renovable?