Barrick Gold concentra el 95% de la minería dominicana

El director ejecutivo de la Cámara Minera Petrolera de la República Dominicana, Martín Valerio Jiminián, afirmó que los minerales han dejado de ser simples materias primas para convertirse en activos de seguridad nacional y piezas clave en la transición energética global.

El ejecutivo sostuvo que el sector minero en República Dominicana ha evolucionado conforme a las exigencias actuales, pero advirtió que el debate debe trascender los conflictos tradicionales vinculados a permisos y enfocarse en una visión más amplia de “calidad de Estado” y relevancia geopolítica.

Una encrucijada estratégica para el país

Valerio Jiminián planteó que el país se encuentra en una “encrucijada”, donde la minería del siglo XXI debe abordarse como un tema estratégico y no únicamente doméstico.

En ese contexto, enfatizó que la competitividad del sector depende más de la credibilidad regulatoria que de la riqueza del subsuelo, lo que introduce un desafío institucional clave.

¿Tiene el país la madurez institucional para convertir su potencial geológico en desarrollo verificable?”, cuestionó, colocando el foco en la capacidad del Estado para gestionar el crecimiento del sector.

Alta concentración en una sola empresa

Uno de los puntos más relevantes señalados por el directivo es la alta concentración de resultados en la industria minera dominicana.

Según explicó, alrededor del 95% de los resultados operativos y fiscales del sector son generados por la empresa Barrick Gold, lo que evidencia una estructura altamente dependiente de un solo actor.

Esta concentración, aunque refleja eficiencia en la operación dominante, también plantea interrogantes sobre:

  • Diversificación del sector
  • Sostenibilidad a largo plazo
  • Capacidad de expansión con nuevos proyectos

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El director de CAMIPE subrayó que la discusión sobre institucionalidad no es teórica, sino que está directamente vinculada al impacto del sector en la estabilidad macroeconómica del país.

En ese sentido, insistió en que el desarrollo minero debe analizarse bajo criterios de:

  • Seguridad económica
  • Confianza regulatoria
  • Proyección geopolítica

Hacia un nuevo enfoque del sector

La postura del gremio apunta a un cambio de enfoque en la discusión pública: pasar de debates centrados en autorizaciones y conflictos puntuales hacia una visión estratégica que permita convertir el potencial minero en desarrollo sostenible y verificable.

El planteamiento deja sobre la mesa un desafío estructural: fortalecer la institucionalidad para aprovechar el auge global de los minerales, en un contexto donde estos recursos son cada vez más determinantes para la energía, la tecnología y la seguridad de los países.

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