Brasil.- La Bolsa de São Paulo interrumpió temporalmente sus operaciones este lunes luego de registrar fuertes pérdidas, mientras el real brasileño se depreció un 12 % frente al dólar, en una jornada marcada por la reacción de los mercados al resultado de las elecciones presidenciales de Brasil.
La caída llevó a la administradora del principal mercado bursátil de América Latina a activar el mecanismo conocido como circuit breaker, que suspende las negociaciones cuando las pérdidas superan el 10 %. La medida detuvo las cotizaciones durante media hora, en medio de una revisión de las expectativas de los inversionistas sobre el rumbo económico del país.
En el mercado cambiario, el real se cotizaba a 5,444 por dólar para la venta y a 5,945 para la compra, según las tasas del mercado comercial brasileño consignadas en el material. La depreciación de la moneda acompañó el retroceso de las acciones y reflejó la incertidumbre que rodeó la reacción financiera al triunfo atribuido a Luiz Inácio Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro.
El movimiento contrastó con las expectativas que, de acuerdo con el texto, habían favorecido al senador ultraderechista entre los participantes del mercado. Bolsonaro había prometido un ajuste fiscal ante el crecimiento de la deuda y la privatización de algunas empresas públicas, mientras que Lula defendió la continuidad de un gasto social significativo, en particular en educación y sanidad.
El mandatario también se comprometió durante la campaña a promover una reforma constitucional para garantizar el derecho al transporte público gratuito durante los fines de semana.
Las pérdidas se extienden a las empresas brasileñas
La presión financiera se manifestó también en las operaciones previas a la apertura de Wall Street. El fondo cotizado EWZ, que agrupa acciones de grandes compañías brasileñas, llegó a retroceder más del 26 % en ese período.
De acuerdo con cifras publicadas por el diario brasileño Folha de S.Paulo, las acciones de XP registraban pérdidas superiores al 45 %. Los títulos de Itaú bajaban un 28 %, los de Bradesco cedían un 25 % y los de Petrobras retrocedían un 23 %. Nubank también sufría una caída cercana al 20 % en las primeras negociaciones internacionales.
Las repercusiones no se limitaron a las compañías brasileñas. Empresas latinoamericanas con una exposición importante a ese mercado también experimentaron descensos al inicio de la jornada. El diario argentino La Nación informó de fuertes pérdidas en las acciones de Mercado Libre y Nubank, en un contexto de preocupación por los posibles efectos de la depreciación del real y la volatilidad financiera sobre sus operaciones.
El comportamiento de los activos contrastó con el avance registrado después de la primera vuelta electoral del 4 de octubre. En aquella jornada, Bolsonaro había quedado por delante de Lula y el índice bursátil Ibovespa subió aproximadamente un 7.7 %, según el material suministrado.
La Bolsa cerró entonces en un máximo histórico, impulsada por las expectativas de los inversionistas sobre una eventual victoria de Bolsonaro. En las semanas siguientes, estos habrían aumentado sus posiciones en activos brasileños ante la posibilidad de una política económica orientada a los ajustes fiscales y a una reducción del gasto público.
El resultado posterior obligó a revisar esas apuestas, de acuerdo con el texto, y contribuyó a amplificar las pérdidas registradas en los mercados financieros.
La deuda y el gasto público bajo la lupa
Más allá de la reacción inmediata de las cotizaciones, las cuentas públicas aparecen entre los principales focos de preocupación para los inversionistas ante el próximo Gobierno de Lula.
El material sitúa la deuda pública brasileña por encima del 82 % del producto interno bruto (PIB). A esa presión se suman los gastos obligatorios, incluidos los compromisos de pensiones y los programas sociales, que reducen el margen disponible para realizar recortes presupuestarios.
En materia fiscal, el equipo económico del mandatario ha planteado alcanzar un superávit primario cercano al 1.3 % del PIB hacia 2030. Sin embargo, los analistas citados en el texto consideran que será necesario presentar medidas concretas que permitan evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas y recuperar la confianza de los inversionistas.
La incertidumbre también alcanzó el mercado de deuda. Según UOL, el Tesoro brasileño canceló las subastas de títulos públicos previstas para esta semana, mientras las tasas de interés futuras registraban fuertes incrementos.
El aumento de las tasas representa una dificultad adicional para el financiamiento público, en un escenario en el que el país debe atender sus compromisos fiscales y, al mismo tiempo, mantener espacio para las inversiones y los programas sociales.
La reacción de los mercados fue descrita también por Bradesco Asset Management. Su director ejecutivo, Bruno Funchal, declaró a Bloomberg que los inversionistas habían sido sorprendidos por el resultado electoral y necesitaban revisar sus expectativas sobre el comportamiento de la economía brasileña.
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El equipo económico, una de las próximas señales
La atención de los mercados se dirige ahora a las decisiones que adopte Lula para definir la orientación económica de su administración. Entre los anuncios esperados figuran la conformación del equipo económico, la designación del responsable del Ministerio de Hacienda y las prioridades presupuestarias para 2027.
El desafío consiste en transmitir señales de estabilidad a los inversionistas sin apartarse de los compromisos sociales y económicos asumidos durante la campaña. La definición de las prioridades fiscales será determinante para conocer cómo pretende el Gobierno conciliar el financiamiento de sus programas con las exigencias de sostenibilidad de las cuentas públicas.
A este escenario se añade la incertidumbre política derivada de la decisión de Flávio Bolsonaro de cuestionar judicialmente el resultado electoral. Según el material, esa acción abre interrogantes sobre la duración del conflicto poselectoral y sus posibles consecuencias institucionales.
Los participantes del mercado permanecen atentos, además, a eventuales intervenciones del Banco Central de Brasil para contener la volatilidad cambiaria y a las señales que pueda ofrecer Lula sobre el rumbo de la política fiscal.
La suspensión de las operaciones bursátiles representa uno de los episodios más relevantes de la jornada. Según TradeMap, el mecanismo de emergencia no se activaba desde marzo de 2020, cuando el inicio de la pandemia de COVID-19 provocó sucesivas interrupciones en el mercado brasileño.
La sesión dejó así una combinación de pérdidas bursátiles, depreciación de la moneda y dudas sobre el manejo de las finanzas públicas. Más allá de la reacción inicial, la atención de los inversionistas se concentra en las próximas decisiones económicas del Gobierno y en su capacidad para definir prioridades fiscales mientras mantiene los compromisos sociales anunciados.
Fuente: Diario Libre / Agencias.
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