Santo Domingo.– La Cámara de Comercio Domínico-Brasileña (CCDB) considera que la República Dominicana tiene la oportunidad de fortalecer su relación económica con Brasil a partir de una estrategia que no se limite a la compra y venta de mercancías, sino que incorpore inversión, tecnología, conocimiento y cooperación entre empresas.
El planteamiento surge en un contexto internacional en el que los flujos comerciales están cambiando y persiste una mayor incertidumbre geoeconómica. Para la organización empresarial, este escenario hace necesario que el país amplíe sus alternativas de abastecimiento y reduzca su exposición a factores externos.
El presidente de la CCDB, Leonel Castellanos Duarte, señaló que las tensiones geopolíticas, junto con las variaciones en los costos internacionales del transporte marítimo y de la energía, están llevando al sector empresarial a replantearse sus mercados, proveedores y alianzas estratégicas.
En ese sentido, sostuvo que la diversificación de las relaciones económicas debe permitir a la economía dominicana contar con nuevas fuentes dentro de sus cadenas de suministro, al tiempo que incorpora elementos capaces de fortalecer sus capacidades productivas.
“Para una economía abierta como la dominicana, crecer también implica reducir vulnerabilidades externas, ampliar opciones de abastecimiento y construir relaciones económicas que incorporen tecnología, conocimiento e inversión. Brasil puede desempeñar un papel importante dentro de esa estrategia de diversificación”, afirmó Castellanos Duarte.
Brasil como fuente de insumos y soluciones tecnológicas
La cámara identifica en Brasil una posibilidad para ampliar las opciones disponibles para los sectores productivos dominicanos, debido a la diversidad de su estructura productiva.
Castellanos Duarte resaltó que el mercado brasileño constituye un origen relevante de materias primas, alimentos, bienes industriales, maquinarias, equipos y soluciones tecnológicas, elementos que pueden complementar las necesidades de diferentes actividades económicas de la República Dominicana.
Sin embargo, la CCDB entiende que el fortalecimiento del vínculo entre ambos países también debe contemplar una mayor participación dominicana en el mercado brasileño.
El presidente de la entidad planteó que la siguiente etapa de la relación bilateral debe procurar un intercambio de mayor calidad y con oportunidades en ambas direcciones, de forma que las empresas y productos dominicanos puedan ganar espacio en Brasil.
Las exportaciones de República Dominicana hacia ese mercado alcanzaron aproximadamente US$50.2 millones durante 2025, lo que representó un crecimiento interanual superior al 50 %.
Aunque el monto todavía parte de una base relativamente limitada, Castellanos Duarte consideró que ese comportamiento muestra posibilidades para seguir ampliando la oferta exportable dominicana y avanzar en la reducción gradual de la histórica asimetría existente en el intercambio comercial entre ambos países.
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Tecnología y agroenergía
Otro de los puntos destacados por la CCDB es la experiencia brasileña en investigación y tecnología agropecuaria tropical, así como en el aprovechamiento de fuentes de agroenergía, entre ellas el etanol, el biodiesel y la biomasa.
Para Castellanos Duarte, ese conocimiento puede tener importancia dentro de los esfuerzos vinculados a la transición energética y, al mismo tiempo, representar oportunidades de cooperación con sectores productivos dominicanos.
Entre las actividades que podrían beneficiarse de esas experiencias mencionó la producción de cacao, café, leche y carne, frutales, mecanización agrícola y manejo de recursos naturales.
El dirigente empresarial explicó que estos sectores enfrentan el reto de elevar su productividad como una condición para mejorar su capacidad de competir y contribuir a garantizar la seguridad alimentaria.
Desde la perspectiva de la cámara, por tanto, la relación con Brasil puede evolucionar desde un vínculo centrado principalmente en el intercambio de mercancías hacia uno que también facilite la incorporación de conocimientos y capacidades tecnológicas.
“Tenemos que comenzar a mirar la transferencia de conocimiento con la misma importancia con que tradicionalmente hemos mirado el intercambio de mercancías. La cooperación tecnológica puede producir efectos mucho más duraderos sobre la productividad y la capacidad competitiva del país”, expresó Castellanos Duarte.
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