Cambios en Refidomsa y un sector eléctrico en crisis

El presidente Luis Abinader realizó cambios en varias instituciones del Gobierno, y uno de los más relevantes se produjo en la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), entidad estratégica por su relación directa con los combustibles. En una decisión inesperada, el mandatario intercambió funciones entre dos altos ejecutivos: Samuel Pereyra, presidente del Banco de Reservas (Banreservas), pasó a dirigir Refidomsa, mientras que Leonardo Aguilera, hasta entonces titular de la refinería, asumirá la presidencia del banco estatal.

La medida sorprende, pues ambos funcionarios se habían destacado en sus respectivas gestiones, consolidando la confianza en sectores tan sensibles como las finanzas públicas y el abastecimiento energético. La interrogante: ¿qué motivó al presidente a hacer este movimiento de fichas?

Sin embargo, lo que llama más la atención es lo que no ocurrió. En el sector eléctrico, donde las empresas distribuidoras eléctricas (EDE) enfrentan una de las coyunturas más críticas de los últimos años, no se produjeron cambios. El déficit de generación, las pérdidas técnicas y no técnicas, y los constantes apagones mantienen a la población en zozobra y ponen a prueba la credibilidad del Gobierno en la materia.

El episodio más reciente fue la falla técnica en la Unidad II de Punta Catalina, central que representa una pieza fundamental en el sistema eléctrico nacional. Aunque el presidente del Consejo Unificado de las EDE, Celso Marranzini, ha asumido el reto de enfrentar crisis sucesivas —desde el robo de energía hasta los apagones prolongados—, la realidad es que la paciencia ciudadana se agota.

Los cambios en Refidomsa demuestran la capacidad de Abinader para mover con rapidez piezas claves en la administración pública. Pero en el sector eléctrico, donde la urgencia es mayor, el silencio se torna preocupante. La energía no es un lujo, es la base misma del desarrollo nacional.

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