Conep considera inevitable la variación del precio de los fletes por conflicto en Oriente Medio

El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Celso Juan Marranzini, advirtió que el conflicto en Oriente Medio representa un choque externo con capacidad de impactar la economía dominicana, especialmente a través del alza en los precios de los energéticos y los derivados del petróleo.

El dirigente empresarial explicó que uno de los principales efectos se reflejaría en los costos de transporte y logística, debido al comportamiento del mercado internacional del petróleo.

En ese contexto, Marranzini afirmó que congelar el precio de los fletes es “prácticamente imposible de implementar”, al señalar que el Estado no tiene capacidad para subsidiar todos los aumentos derivados del transporte internacional. “Eso es una medida que lamentablemente quisiéramos, pero no es posible llevarla a cabo”, expresó.

Recordó que en el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, el Conep realizó un estudio que evidenció que los subsidios a los fletes se diluyen en la cadena de valor, compuesta por importadores, productores, mayoristas, distribuidores y minoristas. En ese sentido, planteó que el Estado debería concentrar sus recursos en la focalización de ayudas a los sectores más necesitados.

Marranzini señaló que la economía dominicana mantiene fundamentos sólidos, como generación de divisas, estabilidad macroeconómica e inflación controlada, lo que brinda cierto margen de resiliencia ante el choque externo, aunque advirtió que su duración es incierta.

“Lo primero es que el conflicto uno esperaría que es un choque temporal, eso lo sabemos, lo que no sabemos es qué tan temporal es”, indicó.

Celso Juan Marranzini, presidente del Conep durante la entrevista en el programa Despierta con CDN
Celso Juan Marranzini, presidente del Conep durante la entrevista en el programa Despierta con CDN

El Conep explicó que participa en la mesa de suministros y precios, mecanismo creado en la crisis anterior entre Rusia y Ucrania, con el objetivo de monitorear abastecimiento y mitigar impactos en alimentos y bienes esenciales. Indicó que, por ahora, no existen problemas de suministro y que la canasta básica no tendría grandes variaciones en el corto plazo.

Sin embargo, advirtió que el mayor impacto del escenario internacional recae sobre el Gobierno, debido al aumento del costo energético, así como en empresas que no cuentan con contratos de suministro a largo plazo. En ese sentido, valoró los acuerdos con centrales de gas natural y la Central Termoeléctrica Punta Catalina como un factor de alivio para el sistema energético.

También mencionó posibles efectos en los costos logísticos, incluyendo transporte, distribución e insumos como plásticos y químicos, lo que podría trasladarse progresivamente a la industria.

En cuanto a las medidas de política pública, Marranzini indicó que las reuniones con el Gobierno han servido para escuchar propuestas antes de definir acciones concretas. Afirmó que existen herramientas basadas en experiencias anteriores, aunque su aplicación en contextos de crisis es compleja.

Propuso focalizar subsidios hacia los sectores más vulnerables y evitar esquemas generalizados. Reiteró que el congelamiento de fletes es “prácticamente imposible de implementar” y que este tipo de subsidios tiende a perderse en la cadena de intermediación.

El dirigente empresarial valoró como positiva la experiencia del subsidio a fertilizantes aplicado en crisis anteriores, al considerarlo una medida útil dentro del manejo de emergencias económicas.

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Sobre los combustibles, señaló que su focalización es compleja por distorsiones en su aplicación, recomendando dirigir los apoyos al transporte público y a los sectores de menores ingresos.

En materia fiscal, consideró necesaria una reforma tributaria a mediano plazo, aunque advirtió que en un choque externo no es conveniente aumentar impuestos, ya que reduciría la capacidad de respuesta de los sectores productivos.

Finalmente, subrayó retos estructurales como el aumento del gasto corriente tras la pandemia, el déficit del sector eléctrico cercano al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) y la necesidad de mejorar la recaudación mediante ampliación de la base tributaria y herramientas como la facturación electrónica. Marranzini concluyó llamando a la cooperación y al trabajo conjunto para enfrentar la volatilidad internacional, en un escenario cuya duración aún no es posible determinar.

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