El auge inmobiliario con enfoque turístico en República Dominicana no se explica solo por sus playas paradisíacas. Detrás de este crecimiento está el Consejo de Fomento Turístico (Confotur), una institución que impulsa la inversión, otorga incentivos fiscales y regula los proyectos turísticos. Su labor ha jugado un papel importante para transformar zonas como Punta Cana, Bávaro y Samaná en polos de desarrollo turístico e inmobiliario.
Creado mediante la Ley 158-01, el Confotur tiene como misión estimular el turismo en áreas con menor crecimiento o con alto potencial, ofreciendo beneficios fiscales a los proyectos que cumplen ciertos requisitos. Al reducir las cargas impositivas, el Estado ha logrado atraer más inversión privada, y en el caso del turismo dominicano, esta estrategia ha resultado efectiva.
Desde que se implementó la Ley 158-01 en 2002, los proyectos presentados ante Confotur han mostrado un crecimiento sostenido y acelerado.
En los primeros años, apenas se registraban 6 proyectos, pero la cifra comenzó a aumentar rápidamente en 2003 con 31, 108 en 2007 y 165 en 2018. En más de 20 años desde su implementación, la ley ha impulsado la presentación de proyectos turísticos en todo el país.
El verdadero salto se dio entre 2019 y 2024, cuando se registraron 291, 341 y 414 proyectos, respectivamente. Hasta agosto de 2025, ya se habían presentado 382 solicitudes, consolidando al turismo dominicano como un sector cada vez más atractivo para la inversión y mostrando la expansión sostenida de la industria inmobiliaria y turística en República Dominicana.
El dinamismo del sector turístico se mide en cifras. Actualmente, el Ministerio de Turismo de la República Dominicana registra más de 450 solicitudes de proyectos con clasificación provisional, 800 con clasificación definitiva y 490 ya aprobados para beneficiarse de los incentivos de la ley.

Turismo inmobiliario impulsa récord de inversiones
En lo que va de 2025, se han aprobado 153 proyectos turísticos inmobiliarios en todo el país, consolidando a la República Dominicana como uno de los mercados más dinámicos del Caribe y atrayendo tanto a grandes desarrolladores hoteleros como a inversionistas individuales interesados en propiedades para alquiler vacacional.
De los 153 proyectos aprobados en lo que va de 2025, la mayor concentración se observa en varias localidades estratégicas del país. La Altagracia mantiene su liderazgo, con Punta Cana–Bávaro como epicentro de desarrollos hoteleros e inmobiliarios. En Santiago, nuevos proyectos urbanos y resorts impulsan el crecimiento del turismo de proximidad.
Por su parte, La Romana y El Seibo comienzan a recibir inversiones en resorts y desarrollos integrales, expandiéndose más allá del eje tradicional. En María Trinidad Sánchez y Samaná, se fortalecen proyectos de villas y eco-resorts, favoreciendo la diversificación de la oferta turística. Finalmente, San Pedro de Macorís registra un incremento en desarrollos orientados al turismo de inversión y recreativo.
Estos proyectos incluyen principalmente desarrollos inmobiliarios, que representan cerca del 65 % del total de aprobaciones recientes, sumando miles de nuevas habitaciones y unidades de alojamiento. Este ritmo atrae tanto a grandes cadenas hoteleras como a inversionistas individuales interesados en propiedades para alquiler vacacional.
Entre 2023 y 2024, Confotur aprobó 117 proyectos turísticos con una inversión conjunta de más de US$5,400 millones, según datos oficiales. De estos, 76 correspondieron a desarrollos inmobiliarios, lo que representa cerca del 65 % del total de proyectos clasificados en ese período.
Solo en 2023, de 42 proyectos aprobados, 30 fueron de naturaleza inmobiliaria, aportando más de 9,200 nuevas habitaciones a la oferta turística del país. La mayoría se concentran en La Altagracia, especialmente en el eje Punta Cana–Bávaro, aunque comienzan a surgir inversiones en zonas menos tradicionales, como Miches, Pedernales y Montecristi, a medida que el Gobierno promueve nuevos polos de desarrollo.
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Exenciones fiscales que mueven millones en el turismo
Los proyectos clasificados por el consejo pueden acceder a una batería de exenciones que, para cualquier inversionista o promotor inmobiliario, representan un cambio sustancial en la rentabilidad. Quienes obtienen la clasificación disfrutan, entre otros beneficios, de exenciones del Impuesto sobre la Renta (ISR), del Impuesto a la Propiedad Inmobiliaria (IPI), de impuestos municipales y nacionales por transferencias inmobiliarias, así como de tasas por permisos de construcción, estudios, consultorías y supervisión de obras.
También se les libera del pago de aranceles de importación y del ITBIS en la compra de materiales, equipos y mobiliario necesarios para el proyecto. Esto puede traducirse en ahorros millonarios para un proyecto de gran escala.
La ley otorga además un período de 15 años de exenciones, contados a partir de la puesta en operación de la obra, y un plazo de tres años para iniciar operaciones de manera sostenida.
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El consejo se ha consolidado como uno de los principales motores del desarrollo inmobiliario vinculado al turismo. Para constructoras, promotoras y firmas de arquitectura locales, representa una ventana de oportunidades inéditas, sobre todo en proyectos mixtos que combinan residencias con servicios turísticos.
Para lograr la clasificación, es fundamental conocer los requisitos legales y regulatorios, además de planificar proyectos que sean rentables, sostenibles, integrados a su entorno y coherentes con las políticas de ordenamiento territorial y protección ambiental.
Más que turismo
Aunque su nombre parece apuntar exclusivamente al turismo, el Consejo de Fomento Turístico se ha convertido, en la práctica, en un instrumento de política de desarrollo urbano y territorial. Ha cambiado la forma en que se conciben, financian y ejecutan los proyectos inmobiliarios en República Dominicana, y su influencia seguirá creciendo a medida que el país apueste por nuevos destinos y diversifique su oferta más allá del sol y playa.
Cómo presentar un proyecto turístico bajo la Ley 158-01
Los inversionistas que deseen acoger sus proyectos a los incentivos establecidos en la Ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico deberán cumplir con una serie de requisitos definidos por el Consejo de Fomento Turístico (Confotur).
El proceso inicia con la presentación del formulario de solicitud disponible en el portal web de Confotur, acompañado de una instancia dirigida al Ministro de Turismo, en calidad de presidente de la entidad. En esta comunicación se deben incluir aspectos como el objeto de la solicitud, consideraciones legales, datos del promotor o inversionista, monto y origen de la inversión, así como las resoluciones previas emitidas por el Ministerio de Turismo, Cultura o el propio Confotur, en caso de aplicar. También se requiere designar un representante acreditado mediante poder notarial o carta formal.
En cuanto a la documentación corporativa, se exige presentar registros mercantiles y de nombre comercial vigentes, estatutos sociales y actas constitutivas. El objeto social de la empresa debe estar estrictamente vinculado a actividades turísticas, y el capital social reflejar la realidad patrimonial de la compañía.
Asimismo, los interesados deberán aportar la documentación técnica del proyecto, que incluye la memoria descriptiva con planos y fotografías, ubicación georreferenciada, certificación de propiedad del terreno, licencias ambientales y aprobaciones municipales y estatales.
También se requiere un análisis de factibilidad económica y financiera con un estudio de costo-beneficio avalado por el Ministerio de Hacienda. Para proyectos con manejo de combustibles o tráfico marítimo, se exige un plan de contingencia contra derrames.
El consejo advierte que las solicitudes deben enviarse exclusivamente a través de su portal web, mientras que la documentación adicional deberá remitirse al correo institucional. Todos los documentos, incluidos los planos, deben presentarse en idioma español.
