¿Cuánto consume realmente tu casa? Antes de reclamar, aprende a calcularlo

Santo Domingo. – Cuando llega el verano, muchos usuarios comienzan a notar un aumento considerable en su factura eléctrica. Las altas temperaturas hacen que utilicemos durante más horas los aires acondicionados, abanicos, neveras y otros equipos, y naturalmente esto puede provocar un incremento en el consumo.

Con esto no quiero darle automáticamente la razón a las empresas distribuidoras cuando se produce un aumento en la factura. Todo lo contrario. Lo que quiero plantear es que, para poder reclamar de manera justa y con argumentos, primero necesitamos conocer cuánto realmente consumimos.

La mejor herramienta que puede tener un usuario frente a una factura que considera excesiva es el conocimiento.

Calcular nuestro consumo eléctrico es mucho más sencillo de lo que parece. Prácticamente todos los electrodomésticos tienen una placa o etiqueta donde aparecen datos como el voltaje, la potencia en watts (W), los amperios (A) y, en muchos casos, información sobre su eficiencia energética.

Pero hay una unidad que debemos aprender a reconocer: el kilovatio-hora (kWh).

Esta es la unidad que utilizan las empresas distribuidoras para registrar y facturar la energía. Cuando revisamos nuestra factura, el consumo del período aparece expresado en kWh. Por tanto, si queremos comparar lo que utilizan nuestros electrodomésticos con lo registrado por el medidor, debemos llevar nuestros cálculos a esa misma unidad.

No debemos confundir kW con kWh. El kilovatio (kW) representa potencia, mientras que el kilovatio-hora (kWh) representa la energía consumida durante un período determinado.

Consumo (kWh) = Potencia (kW) × tiempo de uso (horas)

Por ejemplo, un aparato con una potencia de 1,000 watts equivale a 1 kW. Si funciona durante una hora manteniendo esa potencia:

1 kW × 1 hora = 1 kWh

Hagamos un ejercicio con un aire acondicionado

Tomemos como ejemplo un aire acondicionado inverter de 12,000 BTU, con una eficiencia SEER 21.

Para fines didácticos utilizaremos una potencia promedio aproximada de 570 watts, equivalente a 0.57 kW, y asumiremos un uso de unas 10 horas diarias.

0.57 kW × 10 horas = 5.7 kWh diarios

5.7 kWh × 30 días = 171 kWh mensuales

Bajo las condiciones utilizadas en este ejercicio, ese aire acondicionado podría representar aproximadamente 171 kWh al mes.

Ahora llevemos esos números a dinero.

Debemos comprender que no todos los kWh necesariamente tienen el mismo precio.

En República Dominicana, la tarifa residencial BTS-1 establece diferentes rangos. Además, existe una diferencia entre la tarifa de referencia y la tarifa de transición aplicada al usuario, lo que implica un subsidio dentro del esquema tarifario.

Para nuestro ejemplo utilizaremos EDEESTE, cuyos cargos de energía BTS-1 son:

  • Primeros 200 kWh: RD$6.17 por kWh.
  • De 201 a 300 kWh: RD$8.71 por kWh.
  • De 301 a 700 kWh: RD$13.04 por kWh.
  • 701 kWh en adelante: RD$13.59 por kWh, aplicados a todos los kWh cuando el consumo alcanza ese nivel.

Esto significa que el monto de nuestra factura no depende únicamente de cuánta energía utilizamos, sino también del rango tarifario en el que termina nuestro consumo.

Volvamos al aire acondicionado. Habíamos estimado 171 kWh mensuales. Si ese fuera todo el consumo de la vivienda y permaneciera dentro del primer rango: 171 kWh × RD$6.17 = RD$1,055.07.

Pero en una casa el aire acondicionado no está solo. Tenemos nevera, iluminación, televisión, bomba de agua, lavadora, computadoras, abanicos, cargadores y muchos otros aparatos.

Supongamos que el resto de la vivienda representa unos 180 kWh mensuales. Al agregar los 171 kWh estimados del aire acondicionado: 180 kWh + 171 kWh = 351 kWh mensuales

Ya no estaríamos dentro de los primeros 200 kWh. Una parte del consumo entraría en los siguientes rangos tarifarios.

Esto nos enseña algo fundamental: un nuevo electrodoméstico no solamente agrega kWh a nuestra factura; también puede llevar nuestro consumo hacia rangos donde el precio de la energía es mayor.

Por esa razón, dos hogares que utilizan exactamente el mismo aire acondicionado durante las mismas horas pueden experimentar impactos económicos diferentes. El consumo total de cada vivienda también importa.

Lea más: De RD$6.17 a RD$13.04: así cambia el precio de la electricidad al superar los 300 kWh

¿Qué ocurre cuando una vivienda supera los 700 kWh?

 

Llevemos el ejercicio a una familia de clase media que dispone de varios aires acondicionados, nevera, calentador eléctrico, bomba de agua, lavadora, secadora, televisores y otros electrodomésticos.

La suma de estas cargas puede llevar el consumo mensual por encima de los 700 kWh.

Tomemos como ejemplo una vivienda de EDEESTE que registra 701 kWh en un mes.

Para un cliente BTS-1, al alcanzar 701 kWh o más, la tarifa de transición de EDEESTE establece RD$13.26 por kWh para la totalidad de la energía consumida, no solamente para lo que excede los 700 kWh.

701 kWh × RD$13.26 = RD$9,295.26

El cargo por energía sería aproximadamente de RD$9,295.26, antes de considerar el cargo fijo u otros conceptos que pudieran corresponder en la factura.

Distribución del consumo mensual de una familia — 701 kWh

Ejemplo ilustrativo. Los aires acondicionados representan 360 kWh, equivalentes al 51.4 % del consumo total.

En este ejemplo, los aires acondicionados representan 360 kWh, equivalentes al 51.4 % del total. El resto corresponde a iluminación, televisores, nevera, calentador, bomba de agua, lavado y otros electrodomésticos.

La gráfica permite visualizar cómo la acumulación de diferentes cargas puede llevar una vivienda hasta los 701 kWh mensuales.

Ahora bien, debemos hacer una precisión con nuestro cálculo inicial del aire acondicionado. Un inverter no necesariamente demanda 570 watts de manera constante durante diez horas. Su potencia varía dependiendo de las condiciones de operación.

Frecuentemente vemos equipos promocionados con ahorros importantes gracias a la tecnología inverter. Esa eficiencia puede existir, pero no se obtiene simplemente por comprar un aparato que lleve escrita la palabra inverter. Para aprovechar realmente esta tecnología debemos utilizarla bajo condiciones adecuadas.

Lo primero es evaluar el área que queremos climatizar y determinar si la capacidad instalada es suficiente para manejar la carga térmica del espacio.

Como referencia sencilla para nuestro ejercicio, podemos pensar en un aire acondicionado de 12,000 BTU para una habitación de aproximadamente 15 a 20 metros cuadrados. Sin embargo, un dimensionamiento correcto no depende exclusivamente del área.

También influyen la altura del techo, la cantidad y tamaño de las ventanas, la exposición directa al sol, el aislamiento, el número de personas y los aparatos que generan calor dentro de la habitación.

Uno de los errores más frecuentes es comprar un aire acondicionado sin calcular primero la carga que tendrá que manejar.

Si instalamos uno de 12,000 BTU en un espacio que realmente necesita mayor capacidad, tendrá que trabajar durante más tiempo a una potencia elevada intentando alcanzar la temperatura seleccionada.

A esto se suma otro hábito muy común: colocar el aire en 16 °C, pensando que así necesariamente enfriará mejor o más rápido.

Los 16 °C representan la temperatura objetivo o set point que estamos solicitando. Si las condiciones de la habitación dificultan alcanzarla, el compresor puede permanecer durante mucho tiempo trabajando a una capacidad elevada.

Cuando el aire está correctamente dimensionado y alcanza una temperatura razonable, la tecnología inverter puede reducir la velocidad del compresor y utilizar solamente la energía necesaria para mantener las condiciones del ambiente. Ahí comienza a manifestarse una parte importante de su ventaja energética.

Por esa razón, los 171 kWh mensuales de nuestro ejemplo deben entenderse como una aproximación para explicar el procedimiento y no como una cifra exacta aplicable a todos los hogares o a todos los aires de 12,000 BTU.

Otro punto que explicamos a nuestros clientes cuando realizamos una auditoría energética es la importancia de identificar los electrodomésticos de mayor demanda y aprender a utilizarlos de manera eficiente.

En una vivienda existen diferentes tipos de cargas. Algunos aparatos utilizan resistencias eléctricas, como calentadores de agua, hornos, estufas eléctricas, tostadoras y planchas. Estos pueden demandar una potencia considerable mientras permanecen encendidos.

Otros utilizan motores y compresores, como lavadoras, bombas de agua, neveras, congeladores y aires acondicionados. Su comportamiento dependerá de la potencia, los ciclos de funcionamiento, la tecnología y las horas de operación.

Incluso aparatos que individualmente parecen consumir poco pueden tener un peso considerable cuando varios permanecen funcionando durante muchas horas.

Al final, la factura eléctrica es la suma de muchos pequeños y grandes consumos.

Por eso una auditoría energética no consiste simplemente en mirar cuánto llegó de factura. Se trata de entender dónde, cómo y cuándo estamos utilizando la energía.

Conocer nuestras principales cargas nos permite mejorar los hábitos, detectar desperdicios y, al mismo tiempo, construir una referencia para comparar nuestras estimaciones con las lecturas del medidor y los kWh reflejados en la factura.

Si existe una diferencia significativa que nuestros equipos y hábitos no pueden explicar, entonces tenemos elementos objetivos para investigar y presentar una reclamación.

República Dominicana será sede del mayor encuentro de estaciones de servicio del Caribe

Mira otros tags: