Este lunes, Cuba sufrirá apagones masivos que afectarán simultáneamente hasta el 52 % del territorio nacional, la mayor tasa registrada en lo que va de 2025 y una de las más altas de los últimos años.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) reportó un déficit significativo en la generación eléctrica, agravando la crisis energética que enfrenta la isla desde hace años.
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Según el parte diario de la UNE, la capacidad de generación eléctrica para el horario de mayor consumo, entre la tarde y la noche, será de 1.640 megavatios (MW), muy por debajo de la demanda estimada de 3.250 MW.
Esto generará un déficit de 1.610 MW, con afectaciones reales de hasta 1.680 MW debido a cortes preventivos en los circuitos eléctricos para evitar apagones desordenados.
El país enfrenta una reducción drástica en la generación eléctrica, con nueve de las 20 unidades de las centrales termoeléctricas fuera de servicio por mantenimiento o averías, y 53 centrales de generación distribuida paralizadas por falta de combustible.
Una crisis estructural prolongada
La crisis energética cubana es producto de una combinación de factores estructurales, entre ellos la falta de divisas para importar combustible, las averías en las envejecidas centrales termoeléctricas y el déficit crónico de inversiones en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Jorge Piñón, analista del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, señaló que Cuba enfrenta un déficit diario de 80.000 barriles de combustibles líquidos. Aunque la demanda energética disminuyó en 2024 gracias a los envíos de combustibles desde Venezuela y México, esta reducción no ha sido suficiente para resolver la crisis.
Estudios independientes calculan que el Gobierno cubano necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizar el SEN, una inversión que parece inviable en el corto plazo.
Impacto económico y social
Los continuos apagones están agravando la situación económica de Cuba, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo un 1,9 % en 2023 y permanece por debajo de los niveles previos a la pandemia, según cifras oficiales.
Además, la crisis energética ha aumentado el descontento social, visible en la creciente migración y en las protestas que han sacudido la isla desde 2021. Actualmente, en algunas regiones, los ciudadanos sólo cuentan con suministro eléctrico durante cuatro horas al día, lo que impacta negativamente la calidad de vida y las actividades económicas.
El futuro del sistema eléctrico cubano depende de soluciones estructurales que requieren una inversión masiva y planificación a largo plazo, en medio de una crisis económica que limita severamente las opciones del Gobierno.
