El economista y director/socio fundador de la firma Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, valoró la decisión del Gobierno dominicano de actuar como amortiguador frente a la volatilidad de los precios del petróleo, destacando que esta estrategia ha evitado que los aumentos internacionales en el costo de la energía afecten directamente a la economía nacional.
En declaraciones recientes a EH+, Grisanti explicó que, aunque el precio del petróleo ha experimentado una baja en las últimas semanas, el papel del Estado ha sido clave para estabilizar el mercado interno y proteger a los ciudadanos del impacto de estas fluctuaciones.
“El Estado dominicano está actuando como un amortiguador de las variaciones muy fuertes que tiene el mercado energético mundial, de manera que esa volatilidad no se transmita dentro de la economía dominicana”, afirmó.
Grisanti señaló que el Gobierno ha comenzado a reducir progresivamente los subsidios a los combustibles, con la finalidad de reorientar esos recursos hacia otras prioridades del gasto público.
Comparó esta dinámica con el presupuesto familiar: “Cuando uno gasta un poco más en una cosa, tiene que reducir inexorablemente el gasto de otra.”
El economista también hizo referencia a la falta de una reforma fiscal en el país, lo que ha limitado los ingresos del Estado y obligado a ajustes en distintas áreas presupuestarias.
“Al no aprobarse esa reforma fiscal, el principal derivado es que tienes menos ingreso y, por consiguiente, tienes que reducir en diferentes áreas. Eso ha llevado al Gobierno a reducir el subsidio de la energía”, explicó.
Sobre el impacto de estos cambios en los precios, Grisanti aclaró que los recientes aumentos en los combustibles, como el gas licuado de petróleo (GLP), se mantienen por debajo de la inflación acumulada, por lo que no deberían tener un efecto dominó significativo en el costo del transporte o los alimentos.
No obstante, reconoció que las alzas afectan con mayor intensidad a los sectores más vulnerables: que “una mayor proporción de los ingresos de los sectores populares se dedica al transporte, y están más vulnerables al tema de cambios o de incrementos en el precio del combustible”.
Aun así, resaltó que en los últimos seis años ha habido un fuerte aumento en el gasto corriente vinculado a transferencias directas a los hogares de menores ingresos, lo que, a su juicio, ha compensado en parte el efecto de los aumentos.
Finalmente, Grisanti subrayó la necesidad de un consenso nacional sobre el modelo de país que se quiere construir. Recordó que el Estado dominicano gasta alrededor del 20% del Producto Interno Bruto (PIB), pero solo recauda el 16%, lo que ha generado un déficit persistente y un incremento de la deuda.
“Creo que es necesario reducir muchos de los subsidios que hoy reciben sectores muy específicos y, inexorablemente, nos llama a este tema de la reforma fiscal”, sostuvo.
Asimismo, subrayó que “República Dominicana no gasta lo que otros países gastan, pero tampoco cobra impuestos al nivel que cobran otros países. La reforma fiscal es inevitable”.
Grisanti concluyó afirmando que para mantener el crecimiento económico y la inversión pública, el país debe asumir el debate y tomar decisiones estructurales en materia tributaria.
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