La disputa por el Esequibo , un territorio de 160,000 km² administrado por Guyana pero reclamado por Venezuela, ha escalado nuevamente tras la visita del senador estadounidense Marco Rubio a Georgetown. La presencia de los Estados Unidos busca fortalecer el respaldo a Guyana en un momento en que el hallazgo de yacimientos petroleros en la región ha reavivado las tensiones.
En una rueda de prensa, Rubio dejó clara la posición estadounidense:
«Si atacaran a Guyana oa ExxonMobil (…) sería un día muy malo, una semana muy mala para ellos. No terminaría bien»..
Sus declaraciones fueron secundadas por el secretario de Estado de los EE.UU., quien advirtió sobre posibles consecuencias del «aventurerismo» y destacó la capacidad militar estadounidense para intervenir en cualquier parte del mundo.
Maduro responde con insultos y Venezuela refuerza su postura
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, reaccionó airadamente a las declaraciones de Rubio, calificándolo de «imbécil» en un acto oficial:
«A Venezuela no la amenaza nadie porque esta es la patria de los libertadores, esta es la patria de Bolívar, imbécil».
El canciller Yván Gil desestimó las advertencias de Rubio como bravuconadas, instando a los EE.UU. a sacar sus narices de esta controversia.
Por su parte, la Fuerza Armada de Venezuela emitió un comunicado en el que reafirma su vocación pacifista , pero advierte que responderá con firmeza y determinación ante cualquier provocación.

El interés de los Estados Unidos en el Esequibo
La creciente presencia de ExxonMobil en Guyana es un factor clave en la postura de Washington. La compañía petrolera ha desarrollado proyectos en la región que posicionarían a Guyana como el mayor productor de petróleo per cápita, superando a Catar y Kuwait .
El enviado especial de los EE.UU. para América Latina, Mauricio Claver-Carone, reveló que Washington considera establecer con Guyana una relación similar a la que mantiene con los países del Golfo Pérsico, incluyendo la posibilidad de presencia militar para resguardar intereses energéticos.
Además, el gobierno de Donald Trump ha vinculado a Venezuela con la expansión del Tren de Aragua, un grupo criminal señalado de operar en varios países de la región. Según los EE.UU., Venezuela representa, junto con Nicaragua y Cuba, un adversario continental a vencer.
¿Riesgo de conflicto militar?
Expertos, como el analista político Víctor Maldonado, consideran que, aunque las amenazas militares forman parte de la estrategia estadounidense, una intervención directa sigue siendo poco probable.
«El último recurso de la política es la guerra. Pero yo lo veo muy lejos, porque aquí la única potencia hegemónica capaz de llevar adelante una intervención armada en cualquier parte del mundo es los EE.UU».
Sin embargo, las tensiones siguen en aumento. Guyana ha denunciado incursiones de buques militares venezolanos en sus aguas, mientras Caracas anunció que en las elecciones del 25 de mayo se incluirá por primera vez la elección de autoridades venezolanas para el Esequibo, un movimiento que Georgetown califica de ilegal y advierte que cualquier ciudadano que participe será encarcelado por traición.
Con posturas cada vez más radicalizadas y la intervención de potencias extranjeras, el diferendo por el Esequibo se convierte en un punto clave para la geopolítica en América Latina.
