El vertimiento de energía renovable aumenta y presiona la capacidad de transmisión del SENI

Santo Domingo, República Dominicana.— El crecimiento de la generación solar y eólica está elevando los desafíos operativos del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), donde las limitaciones de transmisión y la falta de suficiente capacidad para almacenar electricidad pueden obligar a desaprovechar parte de la energía renovable disponible. El fenómeno ocurre mientras República Dominicana necesita invertir US$5,400 millones hasta 2030 para alcanzar una participación de 30 % de energías renovables, según la Comisión Nacional de Energía (CNE).

La diferencia entre la velocidad de construcción de las plantas y el desarrollo de las redes constituye uno de los principales obstáculos para aprovechar la nueva capacidad. Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), explicó que una planta solar puede construirse en un año o menos, mientras que las redes de transmisión requieren más tiempo por sus exigencias técnicas, de infraestructura y regulatorias.

El problema no es exclusivo de República Dominicana, sino que también se presenta en otros países de América Latina y el Caribe, donde la rápida incorporación de fuentes renovables no convencionales plantea nuevas exigencias a los sistemas eléctricos.

Según el estudio Impacto de la penetración de energías renovables en la operación del SENI, las plantas solares y eólicas necesitan suficiente capacidad de transmisión para transportar la electricidad desde sus puntos de generación hasta los centros de consumo. Sin embargo, ampliar esa infraestructura es un proceso costoso y complejo.

“Esto puede provocar que los proyectos renovables entren en operación antes de que la infraestructura eléctrica haya sido ampliada para recibir su producción, lo que genera posibles problemas de congestión y sobrecarga”, comentó el Organismo Coordinador (OC) del SENI.

El vertimiento evidencia las limitaciones de la red

Una de las consecuencias de estas restricciones es el vertimiento de energía, que ocurre cuando no puede utilizarse parte de la electricidad que las centrales están en condiciones de producir.

Los registros del Organismo Coordinador muestran aumentos importantes durante el primer trimestre de 2026 frente a los mismos meses de 2025. En enero, la energía vertida pasó de 10,361.17 MWh a 49,666.63 MWh; en febrero, de 3,158.82 MWh a 28,641.10 MWh; y en marzo, de 585.84 MWh a 49,477.99 MWh.

El organismo también informó que las centrales de generación renovable no convencional vertieron 60,584.45 MWh durante agosto de 2026.

El OC atribuyó este comportamiento a una dinámica observada en sistemas con alta penetración de energías renovables variables: cuando aumenta la capacidad solar y eólica, también puede crecer la probabilidad de excedentes de generación y de restricciones operativas, especialmente durante las horas de mayor producción renovable.

La perspectiva de nuevas instalaciones añade presión sobre esa capacidad de absorción. El Programa de Mediano Plazo de febrero de 2026 prevé incorporar aproximadamente 675 MW adicionales, con lo que la capacidad instalada de energías renovables variables podría alcanzar 2,738.11 MW en 2027.

El Organismo Coordinador considera razonable esperar que esta expansión eleve la probabilidad de excedentes y mayores niveles de vertimiento, sobre todo durante las horas de alta generación solar, cuando el sistema tenga menor capacidad para absorber la electricidad producida.

Baterías para desplazar la energía entre horarios

Ante estas limitaciones, el almacenamiento con baterías aparece como una alternativa para aprovechar electricidad que no puede utilizarse de inmediato. La tecnología permite acumular energía durante períodos de disponibilidad y utilizarla posteriormente, incluso fuera de las horas de generación solar.

Rebolledo indicó que América Latina y el Caribe cuentan con 3.4 gigavatios de capacidad de almacenamiento con baterías instalada, mientras Chile lidera la región con 2,291 MW en operación.

No obstante, el secretario ejecutivo de la Olacde advirtió que instalar baterías no es suficiente por sí solo: su incorporación debe acompañarse de mecanismos regulatorios y tarifarios que hagan económicamente atractiva su conexión y operación en las redes eléctricas.

El almacenamiento puede contribuir a reducir el vertimiento y desplazar energía entre períodos de distinta disponibilidad y demanda. También puede ayudar a atender los momentos de mayor consumo sin depender exclusivamente de centrales que utilizan combustibles fósiles.

La variabilidad de las fuentes renovables, sin embargo, mantiene la necesidad de disponer de recursos de respaldo. El Organismo Coordinador señaló que las centrales térmicas y las tecnologías de almacenamiento pueden contribuir a mantener la estabilidad del suministro cuando la generación solar y eólica fluctúa o no está disponible.

Te podría interesar: Vertimiento de energía renovable deja pérdidas por RD$1,824 millones en cinco meses

El gas natural mantiene el mayor aporte de potencia disponible

Los datos del Viceministerio de Energía correspondientes a mayo de 2026 muestran el peso de las fuentes convencionales dentro de la capacidad disponible del SENI. De los 4,194 MW disponibles, 1,630 MW correspondieron al gas natural; 430 MW, a la energía solar; 205 MW, a la hidroeléctrica; 202 MW, a la eólica; y 30 MW, a la biomasa.

En cuanto a la participación en la generación eléctrica durante ese mes, el gas natural aportó 40 %, seguido del carbón, con 19 %, y del Fuel Oil #6, con 14 %. La energía solar representó 12 %; la eólica, 7 %; la hidroeléctrica, 7 %; y la biomasa, 0.87 %.

El Viceministerio destacó que las plantas que utilizan Fuel Oil y biomasa, aunque tienen una participación menor, contribuyen a la flexibilidad del sistema cuando aumenta la demanda o fluctúa la producción solar y eólica. También indicó que las centrales de gas natural ofrecen el mayor aporte de potencia disponible por fuente primaria, seguidas por las de carbón y Fuel Oil #6.

Para Rebolledo, la respuesta a las nuevas necesidades debe partir de las características de cada sistema eléctrico. Entre las preguntas que deben orientar la planificación están qué servicios de flexibilidad se requieren, durante cuánto tiempo y en qué ubicación, así como cuáles tecnologías pueden ofrecerlos de manera eficiente.

Inversiones y cambios regulatorios

La expansión renovable también exige adaptar las reglas que rigen la planificación, conexión y operación de las nuevas tecnologías. Rebolledo señaló que la evolución regulatoria depende de cada país, aunque identificó una tendencia regional: las normas suelen responder a los cambios tecnológicos después de que estos ocurren o con menos anticipación de la necesaria.

“A medida que el almacenamiento adquiere mayor relevancia, los marcos regulatorios deben comenzar a resolver cómo se planifica, conecta y opera un recurso capaz de cargar y descargar energía, cómo participa en los diferentes segmentos del sistema y bajo qué mecanismos puede recibir ingresos por los servicios que proporciona”, expresó la Olacde.

El funcionario planteó que el almacenamiento no debe evaluarse exclusivamente como una herramienta para reducir el vertimiento, sino como un recurso capaz de trasladar energía entre períodos con condiciones distintas. Mencionó a Brasil como un país que avanza en la regulación y en mecanismos competitivos específicos para estas tecnologías.

En República Dominicana, la CNE estima que será necesario invertir US$5,400 millones hasta 2030 para alcanzar una participación de 30 % de renovables. Además, calcula que se requerirán US$2,900 millones entre 2031 y 2038 para mantener ese nivel.

La entidad identificó 13 provincias donde es necesario fortalecer la transmisión. Se trata de zonas con potencial renovable que requieren nuevas líneas y subestaciones para evacuar la energía durante la próxima década.

En el frente del almacenamiento, en junio de 2026 fueron adjudicados 325 MW de los 600 MW anunciados por las autoridades en la licitación más reciente de energía renovable con baterías. La CNE informó que los primeros 150 MW de almacenamiento comenzarían a incorporarse al sistema a partir de finales de 2026.

Por su parte, la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) impulsa un proyecto de almacenamiento de hasta 600 MW durante dos horas, equivalente a 1,200 MWh, con el objetivo de fortalecer la flexibilidad y resiliencia del SENI.

Seguridad energética y vulnerabilidad climática

Los retos de transmisión y almacenamiento se suman a la condición insular de República Dominicana y a la ausencia de interconexiones eléctricas con otros países, lo que limita la posibilidad de apoyarse en sistemas vecinos cuando se presentan restricciones de suministro.

Rebolledo sostuvo que la integración energética regional puede mejorar la seguridad del suministro, la resiliencia y la competitividad, aunque los avances en América Latina y el Caribe siguen siendo parciales y se concentran principalmente en algunas subregiones. En el caso dominicano, consideró que la viabilidad de una eventual interconexión debe analizarse desde el punto de vista económico.

El secretario ejecutivo de la Olacde también destacó la diversificación de las fuentes como una vía para enfrentar las presiones que pueden generar los acontecimientos internacionales sobre el suministro y los precios de los combustibles.

A estos desafíos se añade la vulnerabilidad de las redes frente a los fenómenos climáticos. Rebolledo planteó que la región necesita infraestructura más robusta y, cuando sea posible, redes descentralizadas y con redundancia para responder a eventos extremos.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), según la información citada, ha señalado que los sistemas de energía renovable dependen del tiempo y del clima, por lo que la transición energética requiere mejores servicios e información climática para respaldar las decisiones sobre operación, mantenimiento y gestión.

La dimensión financiera del cambio también es regional. Rebolledo estimó que América Latina y el Caribe necesitarán aproximadamente US$150,000 millones para incorporar la generación renovable requerida y avanzar hacia los objetivos planteados para 2035. La inversión, explicó, demandará participación pública y privada, junto con condiciones de financiamiento atractivas.

Mira otros tags: