Las pérdidas económicas provocadas por el vertimiento de energía renovable alcanzaron los RD$1,824 millones entre enero y mayo de este año, en un contexto en el que la rápida expansión de la generación limpia ha comenzado a superar la capacidad operativa del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) para incorporar toda la electricidad disponible.
El dato fue dado a conocer por el experto del sector eléctrico Augusto Bello, mientras las autoridades y los principales actores del sistema avanzan en la implementación de medidas orientadas a reducir este fenómeno mediante el desarrollo de sistemas de almacenamiento con baterías.
El vertimiento de energía ocurre cuando existe generación renovable disponible, pero el sistema eléctrico no puede recibirla debido a limitaciones operativas, congestión en la red de transmisión, restricciones de seguridad o baja demanda en determinados momentos del día.
Esta situación se ha intensificado durante los últimos meses como consecuencia del acelerado crecimiento de la capacidad instalada de proyectos solares y eólicos, cuya expansión avanza a un ritmo mayor que la capacidad actual del sistema para integrarlos plenamente.
El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), Celso Marranzini, explicó que alrededor del 14 % de la energía renovable generada actualmente en República Dominicana no está siendo utilizada debido a restricciones operativas del sistema eléctrico.
Según indicó, el problema no afecta exclusivamente a las fuentes renovables, sino también a parte de la generación térmica, ya que en determinadas horas del día la red no tiene capacidad para absorber toda la electricidad producida.
Precisó que esta situación se presenta principalmente durante las horas de la mañana, cuando coincide una elevada producción de energía solar con niveles de demanda relativamente bajos.
Marranzini subrayó que el principal desafío no es únicamente económico, sino garantizar la estabilidad operativa del sistema eléctrico.
“El sistema no puede operar con más de un 30 % a 35 % de energía variable sin respaldo; la solar es intermitente y eso genera inestabilidad”, afirmó.
Te podría interesar: La energía solar aportó el 71% del crecimiento energético mundial en 2025
El almacenamiento con baterías, la principal apuesta
Para enfrentar esta situación, las autoridades han colocado el almacenamiento de energía mediante baterías como uno de los pilares de la estrategia para aprovechar una mayor proporción de la generación renovable.
Marranzini informó que en septiembre entrarán en operación 130 megavatios (MW) de baterías correspondientes a AES Dominicana, además de 70 MW adicionales asociados a Punta Catalina y 200 MW contemplados dentro de la licitación dirigida a plantas solares existentes.
Con estas iniciativas, la expectativa es que para el tercer trimestre del próximo año el país disponga de más de 400 MW en sistemas de almacenamiento, lo que permitirá conservar la energía generada durante las horas de menor demanda para utilizarla posteriormente durante los períodos de mayor consumo, especialmente en la noche.
El ejecutivo explicó que este mecanismo contribuirá a reducir el volumen de electricidad que actualmente debe ser descartado por limitaciones operativas y, al mismo tiempo, fortalecerá la confiabilidad del sistema eléctrico.
Gobierno busca fortalecer la integración de las renovables
Por su parte, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, aseguró que el Gobierno desarrolla un conjunto de acciones destinadas a reducir el vertimiento de energía y facilitar una mayor integración de las fuentes renovables al SENI.
Las medidas forman parte de la estrategia oficial para acompañar el crecimiento de la generación limpia con inversiones que incrementen la flexibilidad del sistema eléctrico y permitan incorporar una mayor proporción de energía renovable sin comprometer su estabilidad.
El desafío surge en un momento en que la capacidad renovable instalada continúa expandiéndose y el país avanza en su transición energética. Sin embargo, el incremento de la oferta eléctrica también ha puesto en evidencia la necesidad de desarrollar infraestructura complementaria —como baterías y mejoras en la red de transmisión— que permita aprovechar plenamente la electricidad generada y reducir tanto las pérdidas económicas como las restricciones operativas del sistema.
