Entendiendo el sistema eléctrico de la República Dominicana

¿Cómo funciona el sistema eléctrico dominicano? En EH+ nos propusimos explicarlo de forma clara y accesible, y para ello contamos con la visión del ingeniero Richard Santana, experto en Redes y Telecomunicaciones y auditor energético con experiencia en media y alta tensión, además de su trayectoria como docente en el área.

Con su apoyo, desglosamos los pilares del sistema eléctrico nacional, dejando de lado —por ahora— a los organismos reguladores y fiscalizadores, cuyo papel abordaremos en una próxima entrega.

A continuación un desglose del sector y sus diferentes etapas:

Matriz de generación

Las generadoras son, de forma sencilla, plantas eléctricas que transforman una fuente de energía en electricidad. Recordemos: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Nuestra matriz de generación es diversificada.

  • Hidroeléctricas: utilizan la fuerza del agua en movimiento para generar electricidad. Aportan más de 470 MW hasta la fecha.
  • Fuel oil y diésel: son plantas que queman combustible (mecánicamente) para mover generadores. Son contaminantes y menos eficientes. Muchas están en proceso de conversión a gas natural, que es más limpio y eficiente.
  • Gas natural: fuente en crecimiento dentro de la matriz energética nacional. Es más limpia y eficiente que los derivados del petróleo, y su adopción ha aumentado en los últimos años por razones económicas y ambientales.
  • Biomasa: utiliza residuos orgánicos (agrícolas, forestales o urbanos) para producir energía. Aunque su participación aún es limitada, representa una alternativa renovable con potencial de desarrollo sostenible.
  • Energías renovables: como paneles solares y eólicas. Estas son intermitentes (también llamadas “no gestionables” o energías frías) porque dependen del clima y no se pueden activar a demanda.
  • Punta Catalina: utiliza carbón mineral pulverizado, con una capacidad de 752 MW (dos turbinas de 376 MW). Es propiedad del Estado y aporta entre 30% y 35% de la demanda nacional.

El sistema de generación es mixto, con participación pública y privada.

  • 86% de la capacidad instalada pertenece al sector privado.
  • 14% pertenece al sector público, incluyendo EGEHID, Punta Catalina y remanentes de CORDE.

En ese sentido se calculan tres variables esenciales para el servicio de la energía electrica a trvaés del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI)

Capacidad instalada total (2025): 5,835 MW
Demanda nacional en hora pico: 3,226 MW
Demanda máxima registrada: 4,000 MW

Aunque estamos dentro de los márgenes, las normas internacionales sugieren una reserva del 15–20%. Nuestro país sigue creciendo y, con él, la demanda energética. Existen cálculos y modelos para proyectar esa demanda futura, que trataremos más adelante.

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El sistema de transmisión

Aquí entra la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED). Es una empresa 100% estatal, creada por la Ley General de Electricidad 125-01.

¿Cuál es su función?

ETED transporta la energía desde las generadoras hasta las distribuidoras. Las grandes torres eléctricas que vemos en las carreteras y campos son parte de esta infraestructura. Manejan líneas de:

  • 69kV
  • 138kV
  •  230kV
  •  345kV

Estas líneas van a subestaciones, que se encargan de reducir el voltaje para distribuirlo a niveles más bajos. En resumen, ETED es el puente entre generación y distribución.

¿Cómo se financia ETED?

Sus ingresos son mixtos: parte por recursos propios, parte por asignaciones estatales. Pero el 98% de sus ingresos proviene del peaje de transmisión que pagan los generadores (en su mayoría privados). Este cobro es definido por la Superintendencia de Electricidad (SIE) y representa unos US$130 millones al año.

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La distribución y comercialización de la energía

Antes de 1996, el Estado controlaba todo el sistema eléctrico, que estaba quebrado. En 1999, bajo el gobierno de Leonel Fernández, se inició la capitalización: se vendió el 50% de las empresas distribuidoras de eléctricidad (EDE) al consorcio español Unión Fenosa por US$291 millones.

En 2004, el propio Estado recompró esas acciones por solo US$16 millones, pero asumiendo pasivos por US$235 millones. Un episodio que muestra el vaivén de la política energética nacional.

Nota curiosa: cosas de la vida… ambos procesos ocurrieron durante los mandatos de Leonel Fernández y en los últimos meses del gobierno de Hipólito Mejía.

Aquí es donde está la parte más visible y compleja del sistema. Las empresas distribuidoras: Edeeste, Edesur y Edenorte tienen múltiples funciones:

  1. Distribuir electricidad: reciben la energía de ETED y la transforman en niveles de media tensión (1kV – 35kV) y baja tensión (120V – 240V), dependiendo del uso (residencial, comercial, industrial).
  2. Comercializar: facturar, cobrar, atender reclamaciones, capturar y normalizar clientes. Son la cara del sistema.
  3. Mantenimiento: aplican los cuatro tipos de mantenimiento (proactivo, predictivo, preventivo, correctivo). Por ejemplo, el cambio de un transformador de 50kVA requiere planificación, inventario, logística y ejecución para evitar afectar a los usuarios.
  4. Reducción de pérdidas:
    • Técnicas: efecto Joule (calentamiento), caída de tensión por distancia, fallas en transformadores. Se pueden calcular y manejar.
    • No técnicas: conexiones ilegales, robo, usuarios sin contrato, corrupción. No tienen que ver con la física, sino con la gestión.
  5. Expansión de redes: electrificación de nuevas zonas, mejora del servicio en zonas vulnerables, repotenciación en zonas en crecimiento. Muchas veces esto se realiza con contratistas externos.

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Conozcamos las pérdidas

Este es el mayor reto del sistema eléctrico dominicano.

Tipos de pérdidas:

  • Técnicas: pérdidas físicas propias del sistema (calentamiento, caída de tensión, pérdidas en transformadores).
  • No técnicas: robo, conexiones ilegales, usuarios sin contrato, impagos, fraudes, mala gestión.

Datos a julio de 2025 indican:

  • Pérdidas promedio en las EDE: 37.4%
  • Pérdidas totales acumuladas: 39.0%
  • Pérdidas en julio 2024: 44.5%
  • Subsidios del Estado en 2025 por pérdidas: más de RD$30,800 millones (US$500 millones)

Estas cifras explican por qué el sistema sigue siendo un drenaje para las finanzas públicas y por qué se necesita una reforma estructural más allá de lo técnico.

Entre los subsidios, las pérdidas y el déficit estructural del sector eléctrico, el costo total para el Estado dominicano entre 2024 y 2025 asciende a aproximadamente US$1,200 millones anuales. Esto representa una presión fiscal significativa que impacta directamente las finanzas públicas, limita la inversión en otras áreas prioritarias y pone en evidencia la necesidad urgente de una transformación integral del sistema.

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Reflexión sobre la distribución y comercialización

El Estado, por su propia naturaleza y estructura política, difícilmente podrá ser eficiente en la gestión de la distribución y comercialización eléctrica. Existen múltiples variables políticas, administrativas y estructurales que lo dificultan, como lo evidencia la falta de resultados sostenibles en décadas de manejo estatal.

Sin embargo, no tenemos que mirar muy lejos para encontrar modelos exitosos. El Consorcio Energético Punta Cana–Macao (CEPM), operando en la región Este del país, mantiene niveles de pérdida menores al 1% y ofrece un servicio constante, eficiente y de calidad. Aunque puede parecer caro, lo cierto es que la tarifa se compensa con la continuidad y estabilidad del servicio.

Este modelo sugiere una posible solución: realizar una licitación nacional e internacional para delegar la gestión y administración de las EDES, manteniendo la propiedad estatal sobre los activos, pero entregando el manejo gerencial a empresas privadas especializadas.

La propuesta es clara:

  • Que el Estado mantenga la propiedad de las infraestructuras.
  • Que las empresas privadas asuman la gestión operativa, bajo contratos bien definidos.
  • Que exista una fiscalización constante y que los resultados sean medibles cada seis meses.
  • Que la empresa operadora reciba un porcentaje de ganancia proporcional al nivel de eficiencia alcanzado.

Esto permitiría al país salir del ciclo de improvisaciones y rotaciones políticas sin resultados. Por ejemplo, en lo que va del período actual, Edeeste ha cambiado de administración al menos 2 o 3 veces, sin mejoras evidentes.

Hay que entender que reducir un punto porcentual en pérdidas toma tiempo, inversión y continuidad, cosas que no se logran con modelos rotativos de gestión pública sin visión técnica ni estratégica.

El sistema eléctrico nacional se sostiene sobre tres pilares bien definidos: generación, transmisión y distribución. Aunque estructuralmente funciona, las pérdidas, la baja eficiencia, y la débil gestión comercial siguen siendo obstáculos.

La energía eléctrica es estratégica para el desarrollo. Un país no puede crecer sin un sistema energético confiable. Resolver estos desafíos requiere más que inversión técnica: hace falta voluntad política, transparencia institucional y visión de largo plazo.

Porque cuando la energía no llega… el desarrollo tampoco.

Desglose aportado por Richard Santana, experto en Redes y Telecomunicaciones y auditor energético con experiencia en media y alta tensión, además de su trayectoria como docente en el área.

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