El reciente Barómetro de Edelman 2025 ha dejado al descubierto una realidad alarmante: la confianza en las instituciones, tanto gubernamentales como empresariales, se encuentra en mínimos históricos.
La desconfianza generalizada hacia los líderes, la creciente polarización política y la desinformación han minado los cimientos de la sociedad, generando un clima de incertidumbre y descontento. En este informe, que coincide con su 25.º aniversario, se pone de relevancia cómo han fallado las instituciones en mitigar el descontento y las inquietudes de la gente de a pie.
En este contexto, la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos es un escenario único para que los líderes mundiales y empresariales tomen cartas en el asunto. La reflexión que surge es si ese exclusivo cónclave tendrá el valor necesario para hacerlo.
La crisis de confianza es un desafío global que requiere soluciones globales, y los líderes reunidos en Davos tienen la oportunidad de crear una hoja de ruta para restaurar esa confianza perdida. Sin embargo, el contexto político actual de Estados Unidos y Europa, marcado por una profunda polarización y una creciente desconfianza en las instituciones, hace que la respuesta de los líderes en Davos sea tanto urgente como complicada. Las diferencias en los enfoques sobre temas como el comercio, el cambio climático, la inmigración y los valores democráticos han generado una divergencia sostenida en el tiempo, lo que acrecienta las tensiones a ambos lados del Atlántico.
El Barómetro de Edelman 2025 nos presenta un panorama preocupante, pero también una oportunidad única. Los líderes reunidos en Davos tienen el poder de marcar un antes y un después en la historia. La pregunta es: ¿estarán a la altura del desafío? Por el momento, el mesianismo estadounidense, bajo la creencia de ser un pueblo con una misión especial o un destino manifiesto, ha experimentado un resurgimiento singular que preconiza el carácter excepcional del pueblo estadounidense, a través de herramientas claras como el nacionalismo o el intervencionismo.
Este fenómeno complejo y multifacético moldea la identidad nacional y da el poderío suficiente para actuar con los instrumentos necesarios, como en la década de los años 30 hiciera Roosevelt con el New Deal y el aumento de los aranceles para proteger la industria nacional y reducir las importaciones.

