¿Habrá vida después de los subsidios?

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Por Henri V. Hebrard, analista económico

En tiempos y condiciones normales, a los economistas no les gustan los subsidios.

Si bien yo pudiera compartir sin muchas reservas esta misma opinión, tengo que aclarar sin embargo que, en este mundo económico post Covid-19, ya no vivimos «tiempos normales», ni mucho menos nos enfrentamos a «condiciones normales»; por lo que, quiero asumir responsablemente la posición siguiente: Los subsidios a los combustibles en República Dominicana, por terminar siendo una inversión en paz social, fueron la decisión de política económica más acertada en este año 2022.

Ahora bien, es cierto que un subsidio pudiera considerarse como «positivo» de cualquier forma, siempre y cuando cumpla con las cuatro características siguientes: i) Primero, ser muy bien focalizado; ii) ser condicionado; iii) ser limitado en el tiempo; y, iv) quizás lo más importante de todo, ser muy bien administrado.

¿Cómo califica el mecanismo de congelamiento de los combustibles anunciado a inicio del mes de marzo de este año por el presidente Abinader?

En cuanto a focalización, el principal defecto que se pudiera achacar al mecanismo es su «perfecta» generalización: todos los consumidores, todo el tiempo, e independientemente de su nivel de ingresos, reciben el mismo beneficio por galón. De acuerdo a la lista de precios vigente para la semana del 15 al 21 de octubre 2022, se dedicaron RD$ 684 millones para evitar que subieran los precios de los combustibles en unos RD$ 30/galón en el caso de las gasolinas, y más de RD$ 95 en el delicado caso de los gasoil, y estimamos menos de RD$ 5/galón de GLP. Resulta que son los hogares de los quintiles de mayores ingresos que consumen más directamente estos combustibles, lo que equivale a otorgar mayor cantidad de subsidios a los hogares que menos los necesitan, siendo el gasto de combustibles una clara función del nivel de ingresos de cada hogar; de acuerdo con los datos de la canasta de bienes y servicios del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) a septiembre del 2022, se puede derivar que, mientras un hogar del Quintil 1 (el 20 % de los hogares más pobres) gastaba RD$ 1.716,91/mes en combustibles (de los cuales RD$ 951,65 en GLP), un hogar del Quintil 5 (el 20 % de los hogares más ricos) gastaba 5,6 veces más, o sea la cantidad de RD$ 9.659,72/mes (de los cuales RD$ 4.322,76 en gasolina premium), lo que le permitía recibir subsidios directos promedio en torno a RD$ 982,85/mes, o sea en este caso 8,5 veces más que el hogar del Quintil 1 que solo recibe en promedio unos RD$ 115,05/mes, fuera por supuesto del mecanismo del bono gas. En otras palabras, el esquema actual destina el 47,6 % del subsidio directo a los hogares de Quintil 5 y tan solo el 5,6 % a los hogares del Quintil 1.

En cuanto a condicionalidad, a diferencia del caso de la tarifa eléctrica, donde sí se tiene una tarifa menor en el caso de los menores consumos, lo que permite incentivar el ahorro en el uso, no existen condiciones limitantes para recibir el subsidio, salvo el rango de precio de referencia del petróleo indicado por el presidente Abinader en su discurso de marzo: siempre y cuando el barril de crudo se mantenga en un rango entre US$ 85 y US$ 115 se podrán mantener congelados los precios de los principales combustibles; ahora bien, no se establecieron referencias de rango para los precios relativamente significativos para calcular los precios: precio FOB de ambas variedades de gasolinas y de gasoil o del GLP, todos combustibles que no necesariamente siguen con la misma fuerza las oscilaciones en las cotizaciones del crudo.

En cuanto a limitación en el tiempo, el discurso del presidente fue claro: por no contar con partida alguna en el presupuesto 2022, se limitó en un primer tiempo hasta junio 2022, y durante este primer semestre 2022 se consumieron un total de RD$ 24.164,6 millones equivalente a un subsidio semanal promedio de RD$ 929,5 millones. Luego, mediante la aprobación de la ley de modificación del presupuesto 2022, se consignaron RD$ 40.000 millones para el año total, dejando de este modo RD$ 15.835,4 millones para el segundo semestre, equivalente a un subsidio semanal promedio de RD$ 609,1 millones. Es interesante señalar que el proyecto de presupuesto 2023 ha contemplado mantener los combustibles congelados a un costo de RD$ 20.000 millones, o sea por un valor semanal promedio de RD$ 384,6 millones.

Finalmente, en cuanto a administración del subsidio, se viene usando la fórmula más sencilla y directa: congelar los precios de los principales combustibles a todos los consumidores, lo que equivale a pagar este subsidio directamente a los pocos importadores para compensarles el incremento de precios que no habrán podido aplicar por esta congelación de precios. Sin duda, este mecanismo ha funcionado bien, y los importadores han recibido satisfactoriamente los montos que les corresponden, sin lo cual se hubiese corrido el riesgo de desabastecimiento en caso de que se hubiese atrasado el Gobierno con los importadores.

En resumidas cuentas, si bien existen probables mejoras al mecanismo actual de subsidio, en cuanto a focalización y condicionalidad, es importante considerar que el hecho de haber decidido congelar todos los precios a todos ha evitado unos incrementos de precios que hubiesen disparado la inflación dos veces: una primera ronda directamente en los combustibles, y una segunda, por el impacto indirecto en todos los bienes y servicios que consumen combustibles en algún momento del ciclo productivo y comercial. De haberse incrementado los precios de los combustibles, aún con mecanismos compensatorios focalizados (tipo bono gas), la inflación general se hubiese disparado arriba del 15 % al año con consecuencias terribles para la economía, y para la misma estabilidad social del país, ya que la inflación es el impuesto más injusto: el impuesto a la pobreza.

De hecho, esta decisión ha permitido mantener un elevado nivel de crecimiento (en torno al 5,6 % hasta agosto 2022) que se ha traducido en recaudaciones muy por encima de lo estimado en el presupuesto: de acuerdo a los datos publicados por el ministerio de Hacienda hasta agosto 2022, se habían recaudado un total de RD$ 626.283 millones, o sea RD$ 72.572 millones por encima del presupuesto establecido para estos ocho primeros meses del año lo que cubre con creces el costo de RD$ 40.000 millones proyectado ahora para todo el año en el presupuesto 2022 modificado.

Dado que el precio de importación de los combustibles no se fija en República Dominicana, será necesario ponderar hasta cuando será posible extender el mecanismo más allá de 2023. ¿Cómo conciliar inversión en paz social con las ásperas condiciones fiscales de los próximos presupuestos? ¿Cómo desmontar o perfeccionar este sistema sin descarrilar la economía dominicana?… Grandes retos para los hacedores de política.

¿Habrá vida después del subsidio a los combustibles?

Respuesta en el: ¿2023, o en 2024, o en 2025?…

Henri V. Hebrard

Socio fundador de la firma Hebrard & Hebrard Consulting SRL., es investigador y analista económico, consultor en Inteligencia económica y comercial para agencias gubernamentales, organizaciones gremiales del país y empresas del sector privado, tanto dentro como fuera del país.

Durante más de 30 años en Latiwnes de alta gerencia en varios países de la región.

En los medios de comunicación ha sido editor económico de la revista Mercado; del programa televisivo Metrópolis y de Agenda económica y lleva siete años como cronista económico en el programa “Propuesta de la noche”. En las redes sociales comenta diariamente los principales indicadores económicos en la cuenta de Twitter: @HebrardH.

Revisa permanentemente las proyecciones macro y microeconómicas a través de charlas y seminarios de actualización para los sectores de turismo, salud, energía y minería, así como productos de consumo masivo como alimentos y bebidas.

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