Haivanjoe Ng Cortiñas plantea que RD debe aprovechar las zonas francas para transformar su producción

Santo Domingo.– La República Dominicana necesita aprovechar sus zonas francas para avanzar hacia una estructura productiva con mayor contenido nacional, transferencia tecnológica y capacidad industrial, a partir de las lecciones que deja la transformación económica de China, plantea el economista Haivanjoe Ng Cortiñas.

El economista sostiene que la experiencia china muestra que los incentivos fiscales, la inversión extranjera y la creación de empleos no garantizan por sí solos una transformación productiva. A su juicio, el desarrollo adquiere mayor profundidad cuando las zonas especiales permiten aprender a fabricar bienes que antes se importaban, desarrollar proveedores locales y aumentar el valor agregado de las exportaciones.

Como referencia, señala que República Dominicana inició sus zonas francas en 1969, en La Romana, más de una década antes de que China estableciera Shenzhen como zona económica especial. En 2025, las zonas francas dominicanas exportaron US$8,548.6 millones y generaron más de 200,000 empleos, de acuerdo con las cifras citadas en su artículo.

En en un artículo de opinión publicado en Listín Diario, Ng Cortiñas reconoce que estas actividades han sido una fuente importante de empleo y divisas para el país. Sin embargo, considera que durante décadas operaron con una elevada dependencia de insumos importados, encadenamientos productivos limitados y una transferencia tecnológica insuficiente.

El economista también identifica avances en la diversificación de la industria dominicana hacia dispositivos médicos, componentes eléctricos y productos farmacéuticos, actividades que, según expone, muestran la capacidad de avanzar hacia segmentos de mayor valor agregado.

El modelo chino y el aprendizaje productivo

En su análisis, Ng Cortiñas atribuye parte de la transformación de China a una estrategia que combinó reformas económicas, apertura comercial, inversión, industrialización, infraestructura, innovación tecnológica y formación de capital humano.

El país asiático pasó de una economía esencialmente rural en 1978 a convertirse en una potencia industrial, comercial y tecnológica. Según los datos presentados por el economista, su producto interno bruto alcanzó en 2025 los 140.19 billones de yuanes, equivalentes a unos US$19.6 billones, con un crecimiento real de 5 %.

El autor destaca que la transformación comenzó con reformas en el sector agrícola, que aumentaron la producción y los ingresos rurales, antes de avanzar hacia actividades industriales y de servicios de mayor productividad.

Posteriormente, la creación de zonas económicas especiales permitió atraer inversión extranjera, incorporar tecnología y desarrollar capacidades productivas. El ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio en diciembre de 2001 también marcó una etapa de expansión comercial: sus exportaciones pasaron de unos US266,000milloneseseañoaUS1.43 billones en 2008.

El planteamiento central del economista es que el país asiático no se limitó a ampliar su capacidad de ensamblaje, sino que avanzó progresivamente hacia el diseño, la investigación y la innovación, fortaleciendo sus capacidades industriales propias.

Tecnología y formación técnica

Ng Cortiñas también resalta el papel de la investigación, la infraestructura y la formación técnico-profesional en el desarrollo chino.

De acuerdo con las cifras incluidas en su artículo, el gasto de China en investigación y desarrollo alcanzó el equivalente al 2.8 % de su PIB en 2025. El economista vincula esa inversión con el avance del país en sectores como los vehículos eléctricos, las baterías, las telecomunicaciones, la robótica industrial, la inteligencia artificial y las energías renovables.

Asimismo, destaca la expansión de la infraestructura ferroviaria, vial, portuaria, aeroportuaria y eléctrica como parte de los factores que contribuyeron a integrar regiones, reducir costos logísticos y ampliar las oportunidades productivas.

En materia de capital humano, cita los resultados de China en WorldSkills Shanghái 2026, competencia en la que obtuvo 41 medallas de oro, 11 de plata y cuatro de bronce, según la información recogida en el artículo. Para el economista, la formación técnica constituye un componente importante de la capacidad de convertir el conocimiento en producción.

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Una transformación más allá de los incentivos fiscales

El autor advierte que estudiar la experiencia china no implica copiarla ni desconocer sus dificultades. Entre los desafíos que identifica figuran el endeudamiento de los gobiernos locales, los problemas inmobiliarios, el envejecimiento de la población, las desigualdades regionales y las tensiones comerciales y tecnológicas.

No obstante, considera que la trayectoria del país asiático ofrece elementos para examinar cómo las políticas de inversión y apertura pueden vincularse con objetivos de productividad, industrialización e innovación.

Para República Dominicana, su planteamiento es que las zonas francas pueden desempeñar un papel que trascienda la generación de empleos y divisas, si contribuyen a fortalecer los encadenamientos con empresas locales, ampliar la transferencia tecnológica y aumentar la participación de la producción nacional en las exportaciones.

En esa perspectiva, Ng Cortiñas sostiene que la lección económica de China para el país consiste en comprender la importancia de mantener durante décadas una combinación de reformas, inversión, productividad, desarrollo industrial, capital humano e innovación.

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