El sector hotelero de la República Dominicana avanza hacia la sostenibilidad con la integración de energías renovables, a pesar de enfrentar desafíos regulatorios y administrativos que ralentizan su adopción en algunas regiones.
Según Luis Jonás Ortiz, ingeniero eléctrico y exgerente de proyectos de hibridación de biomasa en la Comisión Nacional de Energía, el crecimiento de la energía solar en los hoteles ha sido lento, especialmente en zonas donde las empresas concesionarias de electricidad imponen restricciones para proteger sus propios proyectos de energía renovable.
«El Gobierno facilita el intercambio de energía con las empresas distribuidoras mediante la medición neta, pero hay trabas en algunas áreas concesionadas», explica Ortiz.
Actualmente, los hoteles pueden optar por dos modelos: el intercambio con las distribuidoras o la autoproducción independiente, beneficiándose de incentivos fiscales para la compra de paneles solares, inversores y baterías.

Hoteles pioneros en energía solar y eficiencia
Algunos hoteles han logrado avances significativos en el uso de energías limpias. Por ejemplo, el Hodelpa Garden Court, en Santiago, ha implementado un sistema solar fotovoltaico que le permite ahorrar un 32 % en consumo de energía, con planos de expansión para cubrir hasta el 45 % de su demanda.
El hotel Gran Almirante, de la misma cadena, también ha apostado por la energía solar térmica, reduciendo su consumo de combustible en un 28 % y planea instalar un sistema fotovoltaico que cubrirá el 60% de su electricidad anual.
Por su parte, el Grand Sirenis Punta Cana Resort ha instalado 1,568 módulos fotovoltaicos, generando 1,659 MWh anuales, lo que evitará la emisión de 1,173 toneladas de CO2. Además, ha incorporado estaciones de carga para vehículos eléctricos, lo que ha mejorado la percepción de sostenibilidad entre sus huéspedes.
«La respuesta de los clientes ha sido positiva, y hemos logrado nuevas certificaciones de sostenibilidad», destaca Diego Díaz, director de Operaciones del Grand Sirenis.
El papel del CEPM en la transformación energética del turismo
El Consorcio Energético Punta Cana-Macao (CEPM) ha sido clave en la implementación de energías renovables en el sector turístico del este de la República Dominicana.
Con una inversión de US$56.4 millones financiada por BID Invest, el CEPM ha desarrollado proyectos como el parque solar FV3 en Bávaro, con 10 MW de capacidad instalados y almacenamiento para sostener la red durante cuatro horas. Además, ha iniciado la construcción de tres nuevas plantas fotovoltaicas (FV4, FV5 y FV6).
El director ejecutivo de CEPM, Roberto Herrera, afirma que el compromiso es lograr una generación 100 % limpia y consolidar un modelo energético sostenible para el turismo.
«Hemos sido fundamentales para el crecimiento del sector hotelero en el país, asegurando energía confiable y sostenible», asegura Herrera.
Rolando González Bunster, presidente de InterEnergy Group, empresa matriz del CEPM, destacó que la colaboración con los hoteles ha permitido la instalación de paneles solares que generarán 395,023 MWh de electricidad limpia en 15 años, evitando la emisión de 225,558 toneladas de CO2.
Barreras regulatorias: el mayor desafío para la sostenibilidad hotelera
A pesar de estos avances, Luis Jonás Ortiz señala que las principales barreras para la adopción de energía renovable en los hoteles incluyen:
- Retrasos en aprobaciones de proyectos por parte de concesionarias eléctricas.
- Cambios en facturación que afectan la viabilidad financiera de la inversión en energía limpia.
- Presiones comerciales de distribuidoras que buscan evitar competencia en la generación de electricidad.
Los hoteles ubicados fuera de zonas aisladas han logrado obtener beneficios fiscales y tarifas eléctricas más bajas, además de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Aquellos que han integrado movilidad eléctrica también han visto mayor ocupación, ya que los turistas valoran las iniciativas ecológicas.
El futuro del turismo sostenible en la República Dominicana
La industria hotelera dominicana se encuentra en una fase de transición hacia un modelo energético más limpio. Sin embargo, para que esta transformación sea efectiva a gran escala, se requiere una mayor colaboración público-privada y una flexibilización de las normativas que actualmente limitan la generación de energía independiente.
Si bien el camino hacia la sostenibilidad energética aún enfrenta desafíos, el éxito de iniciativas como las del CEPM, Hodelpa y Grand Sirenis demuestra que la energía renovable es el futuro del turismo en República Dominicana.
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