La Primera Semana Dominicana Híbrida en Bélgica y los Países Bajos: Un nuevo modelo para la diplomacia económica dominicana

Durante los últimos años he tenido el privilegio de participar en la organización y coordinación de diversas semanas dominicanas, misiones comerciales e iniciativas de promoción internacional de la República Dominicana. Cada una ha tenido características particulares, pero la reciente Semana Dominicana en Bélgica y los Países Bajos 2026 marcó un antes y un después por convertirse en la primera experiencia verdaderamente híbrida, integrando promoción comercial, inversión, cooperación institucional, innovación, academia, logística, sostenibilidad y diplomacia cultural en una sola plataforma.

Más que una agenda de reuniones, esta semana representó una oportunidad para demostrar que la República Dominicana está preparada para posicionarse como un socio estratégico en Europa y como una puerta de entrada al Caribe y América Latina.

Un modelo innovador de internacionalización

Tradicionalmente, las misiones comerciales se han concentrado en encuentros empresariales o ruedas de negocios. Sin embargo, la experiencia desarrollada en Bélgica y los Países Bajos apostó por una visión mucho más amplia.

La agenda reunió a representantes del sector público, empresarios, académicos, cámaras de comercio, puertos, organismos internacionales y entidades de promoción económica. Esta integración permitió que las conversaciones trascendieran la simple intención de exportar o atraer inversiones, enfocándose en la construcción de relaciones de largo plazo.

La combinación de actividades presenciales, espacios de networking, visitas técnicas y encuentros institucionales convirtió esta semana en un modelo replicable para futuras iniciativas de promoción país.

Bélgica y los Países Bajos: socios estratégicos para República Dominicana

La elección de estos dos países no fue casual.

Bélgica es sede de importantes instituciones europeas, organismos multilaterales y centros de decisión política y económica. Los Países Bajos, por su parte, constituyen uno de los ecosistemas logísticos más avanzados del mundo, con una fuerte tradición en comercio internacional, innovación, gestión portuaria y sostenibilidad.

La posibilidad de conectar simultáneamente con ambos mercados permitió identificar oportunidades en áreas como:

  • Comercio internacional.
  • Inversión extranjera directa.
  • Logística y puertos.
  • Economía circular.
  • Energías renovables.
  • Innovación tecnológica.
  • Transformación digital.
  • Educación y formación especializada.
  • Gestión del agua y resiliencia climática.
  • Desarrollo de las mipymes.
  • Cooperación institucional.

Aprendizajes desde los principales puertos de Europa

Uno de los momentos más impactantes de la semana fue la visita a los puertos de Amberes-Brujas y Róterdam.

Ambos representan referentes mundiales en materia logística y muestran cómo la planificación estratégica, la innovación tecnológica y la sostenibilidad pueden transformar territorios completos en polos de desarrollo económico.

Para República Dominicana, que posee una ubicación geográfica privilegiada y una creciente infraestructura logística, estas experiencias ofrecen importantes lecciones sobre:

  • Digitalización de procesos.
  • Integración puerto-industria.
  • Desarrollo de zonas logísticas.
  • Gestión eficiente de cadenas de suministro.
  • Transición energética.
  • Economía circular aplicada al comercio.

Más allá de la infraestructura, el verdadero aprendizaje radica en comprender cómo la logística puede convertirse en una política de Estado para impulsar la competitividad nacional.

Conectando innovación, academia y desarrollo

La agenda también incluyó visitas a universidades, centros de investigación y organizaciones especializadas que permitieron explorar nuevas oportunidades de cooperación académica y tecnológica.

En un mundo donde la competitividad depende cada vez más del conocimiento, resulta esencial fortalecer las alianzas entre universidades, centros de investigación y sector productivo.

Las conversaciones sostenidas durante la semana evidenciaron el enorme potencial para desarrollar programas conjuntos de formación, innovación aplicada, transferencia tecnológica y fortalecimiento de capacidades para las mipymes dominicanas.

El papel de la diplomacia económica

Uno de los mayores logros de esta iniciativa fue demostrar que la diplomacia económica moderna va mucho más allá de la promoción comercial.

Los encuentros realizados permitieron abrir espacios de diálogo con organismos públicos, cámaras empresariales, entidades de promoción de inversiones y actores estratégicos europeos interesados en fortalecer vínculos con República Dominicana.

Este tipo de acercamientos generan confianza, facilitan futuras colaboraciones y crean condiciones favorables para la atracción de inversiones y el desarrollo de proyectos conjuntos.

Las mipymes como protagonistas

Un aspecto especialmente relevante fue la oportunidad de posicionar las necesidades y potencialidades de las micro, pequeñas y medianas empresas dominicanas.

Las mipymes representan la mayor parte del tejido empresarial nacional y constituyen un motor fundamental para la generación de empleo y desarrollo económico.

Experiencias como esta permiten identificar oportunidades de financiamiento, cooperación técnica, capacitación, acceso a mercados y transferencia de conocimientos que pueden contribuir significativamente a su fortalecimiento.

La cultura como herramienta de conexión

Ninguna estrategia de promoción internacional estaría completa sin la cultura.

La música, la gastronomía, el ron, la creatividad y la hospitalidad dominicana fueron elementos fundamentales durante toda la semana. Estas expresiones culturales no solo fortalecen la imagen país, sino que también generan conexiones humanas que facilitan las relaciones comerciales e institucionales.

La cultura continúa siendo una de nuestras principales ventajas competitivas y una poderosa herramienta de diplomacia internacional.

Mirando hacia el futuro

La Primera Semana Dominicana en Bélgica y los Países Bajos demostró que existe un enorme interés por fortalecer las relaciones entre República Dominicana y Europa.

Más importante aún, evidenció que los modelos híbridos de promoción internacional pueden generar resultados más integrales, sostenibles y de mayor impacto que los enfoques tradicionales.

Las relaciones construidas durante estos días, las oportunidades identificadas y los aprendizajes obtenidos constituyen una base sólida para futuras colaboraciones.

Como participante y coorganizadora de varias semanas dominicanas y misiones comerciales a lo largo de los años, considero que esta experiencia marca una evolución significativa en la forma en que promovemos nuestro país ante el mundo.

República Dominicana tiene mucho que ofrecer, pero también mucho que aprender de las mejores prácticas internacionales. Espacios como este nos permiten hacer ambas cosas simultáneamente: mostrar nuestras fortalezas y construir las alianzas que nos ayudarán a seguir creciendo.

La internacionalización ya no es una opción; es una necesidad, y esta primera experiencia híbrida en Bélgica y los Países Bajos confirma que estamos avanzando en la dirección correcta.

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