Luis Vidal es un visionario arquitecto español que ha logrado dejar su huella en diversas partes del mundo con su trabajo. En República Dominicana, incursionó en los negocios con la exposición de su estudio luis vidal + arquitectos, que realizó una muestra itinerante que dio la vuelta al mundo. El arquitecto describió su experiencia con este país caribeño con la palabra «bellísimo».
Vidal es reconocido por ser uno de los arquitectos responsables de destacados aeropuertos en Estados Unidos y otras ciudades, así como de grandes edificios de oficinas y museos, en los que pone como centro del trabajo al usuario, es decir, las personas que usarán habitualmente el lugar.
En una entrevista con EH+, el arquitecto compartió su visión de negocio, algunas claves que lo han llevado al éxito y su compromiso con la calidad, la innovación y la transparencia.
Universidad UNIBE de Pilar de la Arquitectura?
-Fue un enorme orgullo y satisfacción, además de completamente inesperado. Todo un honor recibir ese premio.
¿Cómo empieza su lazo profesional con la República Dominicana?
-Con mi Estudio luis vidal + arquitectos realizamos una exposición itinerante que dio la vuelta al mundo. Se llamaba «Encounters» y se inauguró en Tokio. Luego se exhibió en Bruselas, Nueva York, Washington y acabó en Santo Domingo. Así comenzó mi relación con esa ciudad y con vuestro bellísimo país, la República Dominicana. Esa exposición dio lugar después a numerosas oportunidades para diversos y muy interesantes proyectos.
Se dice que usted es el gurú de los diseños más versátiles y modernos de los aeropuertos. ¿Qué dice usted?
-Es verdad que somos muy reconocidos por el diseño de aeropuertos, pero también por otras tipologías. En cada proyecto, ya sea un edificio de oficinas, un museo o una terminal aeroportuaria, siempre ponemos al usuario en el centro del diseño: en un aeropuerto, es el pasajero; en una oficina, el que trabaja; en un museo, el visitante. Ese es uno de nuestros valores distintivos.
¿Qué le ha hecho liderar proyectos tan grandes y diferentes como la premiada Terminal 2 de Heathrow (Londres), el Aeropuerto de Zaragoza o el de Santiago de Chile?
-Todos estos grandes proyectos representan enormes retos, y son precisamente estos desafíos lo que nos impulsa a diario. Cuanto más complejo es un edificio, más necesario es que sea eficiente, funcional y pragmático. Ponerse al frente de ellos y concluirlos con éxito es nuestro trabajo, el resultado del incansable esfuerzo de un equipo formidable que hemos formado y cuidado en luis vidal + arquitectos a lo largo de 20 años. Siempre he buscado proyectos que aporten un valor tangible e intangible a la sociedad y que representen un desafío genuino. No se trata simplemente de la magnitud, sino de la relevancia y el impacto perdurable en la comunidad a la que sirven. En definitiva, de trascendencia.
También ha diseñado las nuevas terminales de los aeropuertos de Boston, Pittsburgh y Dallas, ¿cómo ha llegado a conseguir estos proyectos?, ¿cuál ha sido la clave?
-Todos se han ganado a través de rigurosos concursos públicos. La clave radica en siempre presentar el proyecto más excepcional respaldado por el equipo más preparado. Hace siete años que inauguramos estudio en los Estados Unidos; cuando llegamos, nos precedía una sólida reputación forjada con esfuerzo, dedicación y pasión en Europa. Ese ADN de luis vidal + arquitectos ha sido nuestra brújula en todos los países en los que hemos abierto oficina. Tanto clientes públicos como privados reconocen y aprecian la excelencia, y es esa combinación, junto con un equipo excepcionalmente comprometido y de alta calidad, la que nos ha hecho ser los ganadores en Boston, Pittsburgh y Dallas.
La ley bipartidista de empleo e inversión en infraestructura de los EE. UU. es la mayor inversión federal en transporte público de la historia del país, con un presupuesto de casi un trillón de dólares, ¿qué podemos aprender de los Estados Unidos?
Los -Estados Unidos se han dado cuenta de que esos grandes presupuestos destinados a infraestructuras públicas no son un gasto, sino una gran inversión. En el momento en el que inviertes en tu país, inviertes también en tus puertas de entrada y en tu infraestructura, permitiendo a la nación seguir modernizándose y adaptándose a los continuos cambios de una sociedad en constante evolución. Va a ser una grandísima inversión. Eso es tener visión de futuro.
Incluso se ha encargado del Aeropuerto Espacial de Colorado que busca hacer realidad los viajes suborbitales, ¿puede explicarnos más en profundidad este proyecto?
-Con el Colorado Air and Space Port, luis vidal + arquitectos se convirtió en el primer estudio español en diseñar un puerto espacial. En esencia, un vuelo suborbital es aquel que alcanza la línea de Kármán (a 100 km de altitud, donde acaba la atmósfera terrestre), y permanece en pseudo gravedad cero durante un tiempo determinado. Estos vuelos, que alcanzan una altitud diez veces superior a los vuelos comerciales convencionales, podrían conectar dos puntos geográficos en mucho menos tiempo. Por ejemplo, podríamos llegar a las antípodas en tan solo dos horas y media, en comparación con las veinte horas que lleva hoy en día. Para eso, primero se necesitan aeropuertos adaptados a estas nuevas aeronaves. El Colorado Air and Space Port está en una primera etapa de diseño y obtuvo la licencia de operaciones en el 2018.
Atesora seis estudios en todo el mundo (Dallas, Madrid, Londres, Santiago de Chile, Santo Domingo y Miami) ¿cómo combina la exigencia en el diseño con las particularidades de cada uno de los mercados en donde trabaja?
-Somos locales en los sitios donde tenemos Estudio y proyectos. Nos consideramos parte integral de las comunidades donde tenemos presencia, adaptándonos y comprendiendo las singularidades de cada lugar. Nuestras oficinas están profundamente arraigadas en sus entornos, mientras que todas se mantienen conectadas a través del conocimiento y la experiencia compartida. Esta metodología nos permite garantizar la coherencia y la excelencia en todos nuestros diseños, sin importar el sector o el mercado. Además, nos capacita para trabajar de forma ininterrumpida, 24 horas al día, los 7 siete días de la semana, los 365 días del año.

Ha sido director del proyecto de la Terminal 4 de Madrid-Barajas y el autor de la ampliación que actualmente se está proyectando…
-Tanto la fase de diseño y construcción de la Terminal 4 (1997-2004) de Madrid-Barajas como la siguiente fase (2019-2023) se ganaron, como mencioné anteriormente, a través de rigurosos concursos públicos. Son el resultado directo de una gran experiencia y la confianza depositada por parte del cliente.
Es autor de la ampliación de una nueva terminal en el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth, el segundo del mundo con más pasajeros, ¿cuál ha sido la particularidad de este proyecto?
-El cliente quería un cambio radical con respecto al diseño de las terminales existentes, un Look & Feel moderno y atemporal. Con esa visión, nosotros aportamos nuestro «+», fuimos más allá: implementamos un enfoque innovador al separar los flujos de pasajeros y al incorporar tecnología de vanguardia, como los paneles de vidrio inteligente (View Glass) en la fachada, que ofrecen al usuario información en tiempo real de los vuelos, meteorología, etc. El diseño de nuestro equipo ha sido elogiado por su audacia y funcionalidad excepcionales.
Esta ampliación garantiza una experiencia positiva y sin transiciones para todos los pasajeros, segregando las llegadas internacionales del resto de pasajeros.
Usted afirma que un aeropuerto debe reflejar a la población local, al lugar en el que se encuentra, ya que es lo primero o lo último que ve un viajero cuando llega a un país o ciudad. En ese sentido, ¿de qué manera reflejará su aeropuerto la forma de ser de los dominicanos?
-Los aeropuertos son las catedrales del siglo 21, uno de los símbolos que representa a cada ciudad. El nuevo Aeropuerto Internacional del Cibao es un edificio donde el cliente ha entendido la relevancia que tienen estas infraestructuras como primera imagen de la ciudad. Es una obra que se integra totalmente con el impresionante entorno de Santiago de los Caballeros. Todo está cuidado, estudiado y analizado al detalle: desde la selección de materiales locales y sostenibles como el glulam, hasta las terrazas que entrelazan el interior y el exterior, todo se ha pensado meticulosamente para reflejar la esencia y la idiosincrasia de los dominicanos. La luz, por ejemplo, captura ese brillo único que caracteriza a la región, mientras que la textura de los materiales cuenta historias de tradición y arraigo.
En esencia, este aeropuerto es una sinfonía arquitectónica que celebra la riqueza visual y natural de la región, representando un orgulloso emblema de la identidad local. Es más que una terminal, es un legado que rinde homenaje a la singularidad y la hospitalidad de los dominicanos.
¿Cómo afrontaron la pandemia? ¿Qué han hecho nuevo después de la pandemia?
–La pandemia ha sido un catalizador de cambios globales, redefiniendo no solo nuestra percepción del mundo, sino también la forma en que interactuamos con él. En el ámbito aeroportuario, hemos presenciado una rápida adopción de medidas innovadoras, como el uso de datos biométricos, para agilizar los procesos y garantizar la seguridad de los viajeros. La Terminal E del Aeropuerto Internacional de Boston Logan es un buen ejemplo de ello. Además, muchos aeropuertos han establecido colaboraciones con las autoridades locales para mejorar la gestión de flujos de personas, elevando así el nivel de control y seguridad.
Nuestra respuesta a estos desafíos ha sido impulsar aún más la excelencia en la experiencia del usuario. Cada proyecto aeroportuario que emprendemos está diseñado para devolverle al pasajero el control y la libertad de elegir cómo desea aprovechar su tiempo en el élaeropuerto. Desde la implementación de tecnologías avanzadas hasta la creación de espacios más cómodos y versátiles, nuestro objetivo es ofrecer una experiencia de viaje más fluida y satisfactoria, incluso en tiempos de incertidumbre.
¿A qué otros continentes pretende o está planeando expandirse la oficina? ¿Estáis trabajando algún proyecto allí?
-Acabo de regresar de Australia. Me ha fascinado y será muy interesante trabajar allí. Tenemos varias propuestas sobre la mesa, sobre todo con los Juegos Olímpicos de 2032 que se celebrarán en Brisbane. Nuestro enfoque principal allí será en renovación, ya que actualmente cerca del 50 % de los proyectos en todo el mundo se centran en este tipo de transformaciones, y lo vemos como una gran oportunidad. Por poner un ejemplo concreto: nuestro trabajo en las Nuevas nuevas Torres Colón en Madrid. Partiendo de un edificio de los años 70, lo hemos catapultado hacia el futuro. Hemos logrado convertirlo en el primer edificio de oficinas en altura de «Consumo consumo Casi casi Nulo nulo» en España, demostrando así nuestro compromiso con la innovación y la sostenibilidad. Creemos firmemente que hay una gran cantidad de edificios en los centros urbanos que podrían beneficiarse enormemente de una transformación similar a la que llevamos a cabo en las Nuevas nuevas Torres Colón. Estamos ansiosos por llevar nuestra experiencia y visión a proyectos similares en lugares donde se nos presente la oportunidad de dejar una huella duradera.
¿Cuál diría usted que es su obra con la que más identificado se siente?
-La próxima. De cada obra aprendes siempre algo, y te lleva a la siguiente. Es una evolución constante en la que pasas de un desafío a otro. Ahora mismo, tenemos dos retos por delante que creo que son muy emocionantes.
¿Qué significa para usted la palabra arquitecto?
-Un arquitecto es un solucionador de problemas de hábitat social. Lo que hace es observar, mirar, escuchar, reflexionar y, a partir de ahí, proponer soluciones nuevas. La arquitectura es una mezcla de arte y técnica. Lo complicado, para mí, es la combinación de ambos con cierto equilibrio, poder responder a los retos de una manera inteligente, razonada, meditada y pausada.
¿Si volviera a empezar de cero elegiría otra profesión?
-Rotundamente no. Yo la concibo como un servicio eminentemente social, porque afecta a todos los sectores de la vida, y tiene una trascendencia enorme ya que nuestro trabajo deja una huella indeleble en las ciudades. Como escribí en el Manifiesto fundacional del Estudio, sobre los arquitectos pesa una gran responsabilidad, pues «la configuración de las ciudades, de los edificios y de los objetos tiene una influencia determinante en la forma en que la sociedad se relaciona, se comporta, actúa». Generamos legados para las generaciones presentes y futuras.
¿Cuál ha sido su mayor acierto?
-Mi mayor acierto ha sido, sin duda, mi mujer. Y después, por supuesto, nuestros hijos.
¿Quién le ha dado el mejor consejo profesional?
-Mi mentor, Richard Rogers. Richard fue un grandísimo amigo, muy próximo, de una gran clarividencia para mí. Siempre me enseñó el rumbo, a no coger nunca ningún atajo. Pero lo más importante que me enseñó es la importancia de ser intelectualmente honesto: ser íntegrohonesto, transparente y directo. Eso hace a una persona íntegra.
