La industria fotovoltaica global podría estar acercándose al final de una etapa marcada por precios históricamente bajos. Después de varios años de sobreoferta y una intensa competencia entre fabricantes, distintos actores del sector anticipan una recuperación gradual de los precios de los módulos solares que podría traducirse en incrementos de entre 10% y 15% a partir de 2026.
Así lo explicó Alexander Foeth, director comercial de JA Solar México, durante su participación en Future Energy Summit (FES) México, donde analizó la evolución reciente del mercado fotovoltaico internacional y los desafíos que enfrenta la industria tras un prolongado período de expansión manufacturera.
Según indicó, la situación actual es consecuencia de un fenómeno ampliamente conocido dentro del sector como el “solar coaster”, una dinámica cíclica en la que períodos de fuerte crecimiento de la demanda son seguidos por fases de desaceleración, sobreproducción y ajustes de mercado.
“Hay una explosión de demanda, dura dos o tres años, baja otra vez y eso en cada región es diferente”, señaló.
Foeth explicó que gran parte de la presión observada en los precios durante los últimos años tuvo origen en la rápida expansión de la capacidad productiva instalada en China.
A medida que los fabricantes aumentaron su producción para responder al crecimiento de la demanda mundial, la oferta comenzó a superar las necesidades reales de algunos mercados, generando una competencia cada vez más agresiva.
El resultado fue una reducción sostenida de los precios de los módulos fotovoltaicos que terminó afectando los márgenes de fabricantes, distribuidores y desarrolladores en distintos países.
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Sin embargo, diversos indicadores comienzan a apuntar hacia un posible cambio de tendencia.
De acuerdo con el ejecutivo, uno de los factores que podría impulsar una recuperación gradual de los precios es la eliminación de determinados incentivos fiscales vinculados a las exportaciones solares desde China.
Esta medida tendría efectos directos sobre los costos de fabricación y comercialización de los módulos, reduciendo parte de las presiones que durante años impulsaron los precios a la baja.
Para Foeth, la eventual corrección de precios no debe interpretarse únicamente como un encarecimiento del producto, sino como una condición necesaria para garantizar la sostenibilidad de la industria.
El ejecutivo recordó que los fabricantes de paneles solares asumen compromisos de largo plazo asociados a la garantía y desempeño de los equipos.
“Estamos hablando de un producto que dura 30 años de vida”, afirmó.
Según explicó, la capacidad de una empresa para responder durante décadas ante cualquier eventualidad depende también de que el negocio mantenga niveles razonables de rentabilidad y estabilidad financiera.
La discusión sobre precios coincide además con un momento particularmente relevante para el mercado mexicano.
La reciente adjudicación de proyectos renovables por 7,400 megavatios bajo nuevos esquemas impulsados por la Comisión Federal de Electricidad representa una de las señales más importantes para el sector en los últimos años.
Al mismo tiempo, el almacenamiento energético comienza a ganar espacio dentro de las estrategias de inversión, configurando un entorno diferente al que predominó durante gran parte de la última década.
Para Foeth, esta nueva etapa obliga a los desarrolladores a mirar más allá del precio inicial de compra de los módulos.
A su juicio, factores como el desempeño esperado durante toda la vida útil del proyecto, los costos operativos y la producción energética acumulada adquieren cada vez mayor relevancia dentro de las decisiones de inversión.
Mientras la industria busca estabilizarse tras años de sobreoferta, el sector parece prepararse para un nuevo ciclo donde la sostenibilidad financiera, la calidad tecnológica y la capacidad de permanencia de los fabricantes serán elementos tan importantes como el precio de los paneles.
Si las previsiones del mercado se cumplen, 2026 podría marcar el inicio de una nueva fase para la industria fotovoltaica global, caracterizada por una recuperación gradual de precios y por un mayor énfasis en la solidez de largo plazo de los proyectos y sus proveedores.
