Asunción, Paraguay.- Paraguay podría tener en su subsuelo chaqueño un volumen de gas natural de gran magnitud, estimado en unos 70 TCF, mientras el país avanza en la discusión de una infraestructura que podría conectar su mercado con los recursos energéticos de Argentina y, posteriormente, con su propia producción.
La estimación corresponde a las prospecciones realizadas durante la última década por Zeus Energy en la cuenca de Carandayty, en el departamento de Boquerón. Según Giuliano Franco, CEO de la compañía, los trabajos de exploración han requerido una inversión superior a los US$70 millones y apuntan a la existencia de recursos convencionales y no convencionales.
De acuerdo con datos publicados por Surtidores Latam, la cifra, sin embargo, no representa reservas probadas de gas disponibles para su explotación comercial. Se trata de un recurso potencial que aún debe ser explorado, evaluado y certificado para determinar cuánto puede convertirse efectivamente en reservas comercialmente aprovechables.
Franco comparó la magnitud estimada con las reservas probadas de Perú y señaló que uno de los principales retos para Paraguay consiste precisamente en avanzar desde la identificación del recurso hasta su certificación.
En ese proceso, la infraestructura aparece como uno de los elementos centrales de la estrategia planteada para desarrollar el mercado paraguayo de gas natural.
Argentina como punto de partida
La propuesta contempla que Paraguay pueda comenzar utilizando gas natural argentino procedente de Vaca Muerta, con el objetivo de generar demanda y hacer económicamente viable la infraestructura de transporte.
Bajo este esquema, una primera central termoeléctrica podría operar con gas argentino, mientras que el desarrollo de nuevos proyectos y el avance de la exploración en el Chaco permitirían incorporar progresivamente producción paraguaya.
Durante el evento “Energía eléctrica para la continuidad del desarrollo en el Paraguay”, Franco definió al Gasoducto Bioceánico como una infraestructura determinante para el desarrollo del potencial chaqueño.
La lógica planteada consiste en que el ducto no dependa desde el inicio de la producción paraguaya. El suministro argentino permitiría poner en marcha el mercado, desarrollar consumidores y crear las condiciones para que, posteriormente, el gas producido en Paraguay pueda incorporarse al sistema.
La discusión sobre el transporte de gas también trasciende las fronteras paraguayas. En Argentina fue elaborado un estudio de prefactibilidad que contempla una red de aproximadamente 1.136 kilómetros, con una inversión calculada entre US$1.986 millones y US$2.804 millones.
El proyecto considera conexiones que podrían extenderse hacia Paraguay y los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina, ampliando el alcance potencial de la infraestructura más allá del mercado paraguayo.
La propuesta argentina incorpora además una etapa de transición mediante los denominados gasoductos virtuales, utilizando GNC o GNL trasladado por carretera hasta instalaciones próximas a los centros de consumo. El objetivo es que el consumo pueda comenzar a desarrollarse mientras avanza la construcción de los ductos convencionales.
Esta estrategia cambia la secuencia habitual de este tipo de proyectos: en lugar de esperar a que toda la infraestructura esté terminada para comenzar a generar consumidores, se plantea desarrollar primero parte de la demanda para contribuir a justificar las inversiones posteriores en transporte y distribución.
Gas para generación eléctrica
Para Paraguay, el desarrollo de un mercado de gas también está relacionado con la necesidad de ampliar sus alternativas de generación eléctrica.
El potencial identificado en el Chaco podría utilizarse para respaldar generación térmica y aportar una fuente firme complementaria a la producción hidroeléctrica, especialmente en la Región Occidental, donde existen mayores limitaciones de infraestructura eléctrica.
De acuerdo con la estimación presentada por Zeus Energy, un TCF de gas podría abastecer durante aproximadamente 20 años una central de ciclo combinado de 1.000 MW operando de manera continua.
Esta referencia permite dimensionar el potencial señalado por la compañía, aunque no modifica su carácter de recurso estimado y pendiente de certificación.
Franco también calculó un costo de generación cercano a US$80 por MWh para una central localizada en el Chaco y abastecida con gas argentino. El valor estaría por encima del costo de generación hidroeléctrica de Itaipú y Yacyretá, pero la función de esta generación sería distinta: aportar capacidad firme y acercar la producción eléctrica al territorio occidental.
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Una infraestructura para el gas argentino y paraguayo
El planteamiento que se discute en Paraguay apunta, por tanto, a desarrollar el mercado en dos etapas. Primero, el gas argentino permitiría comenzar el suministro, impulsar la demanda y respaldar el desarrollo de centrales y otros grandes consumidores.
Posteriormente, la infraestructura podría utilizarse para transportar e incorporar el gas producido en el territorio paraguayo, siempre que los recursos identificados en el Chaco avancen hacia reservas certificadas y comercialmente explotables.
Esta posibilidad permitiría que la construcción del sistema no quedara condicionada exclusivamente a la producción local desde su primera etapa y, al mismo tiempo, que la existencia de una infraestructura y un mercado contribuya a crear mejores condiciones para continuar con la exploración.
El Gobierno paraguayo trabaja además con Argentina en las condiciones relacionadas con el transporte de gas por ductos y en el desarrollo de una regulación específica para el Gasoducto Bioceánico, en momentos en que el potencial energético del Chaco comienza a ocupar un lugar relevante dentro de la planificación energética del país.
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