El incremento del precio internacional del petróleo, la consolidación de nuevas barreras comerciales y la posibilidad de un episodio intenso del fenómeno El Niño configuran un escenario que podría aumentar las presiones sobre la inflación y los costos energéticos en economías emergentes como la de República Dominicana.
Aunque ninguno de estos factores garantiza por sí solo una desaceleración de la economía mundial, diversos bancos de inversión y organismos internacionales advierten que, de coincidir al mismo tiempo, podrían afectar el precio de la energía, los alimentos, el transporte y el poder adquisitivo de los hogares.
El petróleo concentra el principal riesgo para los costos de la energía
El foco inmediato de preocupación se encuentra en el comportamiento del petróleo Brent, que volvió a superar los US$100 por barril en medio del incremento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y los riesgos sobre rutas estratégicas para el comercio mundial de hidrocarburos.
De acuerdo con Bloomberg Economics, una interrupción simultánea de corredores clave de exportación podría añadir alrededor de US$29 por barril al precio actual del crudo, con efectos directos sobre los combustibles, el transporte, los fertilizantes y las cadenas internacionales de suministro.
Por su parte, Warren Patterson, responsable de estrategia de materias primas de ING, considera que, si las interrupciones en el suministro se prolongan durante agosto, el mercado podría acercarse rápidamente a los US$120 por barril, especialmente en un contexto de inventarios reducidos y menor capacidad de respuesta de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.
El encarecimiento del crudo representa además un desafío para los bancos centrales, debido a que podría retrasar el proceso de reducción de la inflación observado en varias economías desarrolladas.
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Aranceles y El Niño añadirían nuevas presiones
A la evolución del mercado petrolero se suma la implementación de una nueva estructura de aranceles por parte de Estados Unidos, con gravámenes de entre 10 % y 12.5 % para gran parte de sus socios comerciales.
En el caso de República Dominicana, las exportaciones enfrentarán un arancel de 12.5 %, al igual que otros países de América Latina. No obstante, entidades como UBS y Goldman Sachs consideran que el impacto macroeconómico adicional sería limitado, debido a que buena parte del efecto inflacionario ya habría sido incorporado por los mercados.
Otro elemento bajo observación es el posible desarrollo de un episodio intenso de El Niño. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima una probabilidad de 81 % de que entre octubre y diciembre se registre un evento muy fuerte y un 97 % de posibilidades de que las condiciones se mantengan hasta comienzos de 2027.
Según Henry Allen, analista de Deutsche Bank, un fenómeno de esta magnitud podría convertirse en un nuevo shock de oferta, afectando simultáneamente la producción agrícola, la generación hidroeléctrica, el transporte marítimo y las cadenas de abastecimiento.
Aunque ING considera que el impacto global sobre la producción agrícola sería relativamente moderado, reconoce riesgos para productos estratégicos como trigo, arroz, azúcar, aceite de palma y harina de pescado, además de posibles restricciones comerciales en determinadas regiones.
República Dominicana enfrentaría mayores costos energéticos
El impacto de estos factores variaría entre las economías latinoamericanas. La CEPAL señala que la región cuenta con cierta ventaja por la presencia de países exportadores de hidrocarburos y una elevada participación de energías renovables en su matriz eléctrica.
Sin embargo, el panorama es diferente para las economías dependientes de las importaciones de energía.
En un escenario donde el Brent alcance aproximadamente US$115 por barril, la CEPAL estima que los países importadores del Caribe registrarían un deterioro equivalente a 1.3 puntos del PIB, mientras que Centroamérica, Haití y República Dominicana podrían enfrentar un impacto cercano a 2.4 puntos del PIB, producto del incremento de los costos energéticos y del transporte.
A ello se suma la advertencia de Deutsche Bank sobre la mayor vulnerabilidad de las economías emergentes frente al aumento del precio de los alimentos, debido a que este rubro representa una proporción significativamente mayor del gasto de los hogares que en economías desarrolladas.
Tres variables marcarán el comportamiento económico de 2026
Los analistas coinciden en que la evolución del conflicto en Medio Oriente, el comportamiento del precio internacional del petróleo y la intensidad que alcance El Niño serán factores determinantes para la trayectoria económica de 2026.
De reforzarse simultáneamente estos tres elementos, podrían generarse nuevas presiones sobre la inflación, un incremento en los costos de la energía y el transporte, así como un entorno de menor crecimiento para América Latina y República Dominicana, especialmente por su dependencia de las importaciones de combustibles.
