Puerto Rico se encamina a superar el 20 % de energía renovable en 2026

Puerto Rico se encuentra a las puertas de un avance histórico en su transición energética. Luego de una década de retrasos, la isla podría superar el umbral del 20 % de participación de energías renovables en su matriz eléctrica, una meta que había sido planteada para años anteriores, pero que no llegó a concretarse.

En 2026 varios proyectos de energía renovable a gran escala finalmente comenzarán a aportarle energía y almacenamiento a la red”, afirmó Ramón-Luis Nieves, abogado especializado en energía y ex senador de San Juan, quien señaló que muchos de estos desarrollos ya se encuentran en construcción y tienen el potencial de modificar de forma significativa el escenario energético nacional.

Generación distribuida en niveles récord

Mientras los proyectos a gran escala avanzan lentamente, la generación distribuida continúa mostrando un crecimiento sostenido y sin precedentes. Según el último informe de LUMA Energy presentado al Negociado de Energía de Puerto Rico, al cierre de septiembre de 2025 se registraban más de 180,000 clientes bajo medición neta, con una capacidad instalada superior a los 1,335 MW.

El ritmo de incorporación de nuevos sistemas, estimado en unas 4,150 conexiones mensuales, permitiría superar los 200,000 abonados durante el primer trimestre de 2026. Actualmente, más del 10 % de los usuarios del sistema eléctrico cuenta con generación solar, en la mayoría de los casos acompañada de baterías.

Este nivel de adopción posiciona a Puerto Rico como líder mundial en generación distribuida residencial y comercial, tanto por la proporción de usuarios como por la velocidad de expansión.

Maduración de los proyectos comunitarios

Además de los desarrollos privados, los proyectos de base comunitaria han ganado protagonismo dentro del ecosistema energético. Impulsados por cooperativas y organizaciones sociales, muchos surgieron tras el huracán María en 2017 y hoy exhiben capacidad técnica, acceso a financiamiento y visión estratégica.

Los proyectos de base comunitaria están entrando en una etapa interesante de madurez y experiencia”, explicó Nieves, al señalar que estas iniciativas trascienden el modelo de emergencia y se integran de forma permanente a los esquemas de generación sustentable.

Integración regional y cable submarino

En paralelo, el Proyecto Hostos, que busca interconectar a Puerto Rico con la República Dominicana mediante un cable submarino, podría registrar avances durante 2026, siempre que se superen obstáculos regulatorios clave. De concretarse, esta infraestructura abriría una nueva etapa de integración energética regional.

Regulación cuestionada y retrocesos en incentivos

Pese a los avances tecnológicos, el marco regulatorio enfrenta fuertes cuestionamientos. La Ley Núm. 1-2025, que fija la meta de 100 % de energías renovables para 2050, carece de mecanismos concretos para cumplir objetivos intermedios. Nieves advirtió que al Negociado de Energía le faltó un mandato claro para liderar la transición y recordó que desde 2010 no se han cumplido las metas legales establecidas.

En este contexto, el nuevo Plan Integrado de Recursos (PIR), cuya discusión inicia este año, será determinante. Aunque la ley no impone exigencias explícitas, el especialista considera que el regulador podría definir metas técnicas vinculantes, reactivando una hoja de ruta para el cumplimiento normativo.

Otro punto de tensión es la política de incentivos. La eliminación progresiva del Investment Tax Credit (ITC), decidida por la administración Trump, acotó los plazos para permisos y conexión de nuevos proyectos. En respuesta, la gobernadora Jenniffer González Colón y el zar energético Josué Colón activaron medidas para acelerar los procesos regulatorios.

A la vez, se debate en la Legislatura una propuesta para eliminar la exención contributiva en la compra de paneles solares y baterías, lo que encarecería la transición energética y podría afectar el acceso de hogares y comercios a la autogeneración.

Renovables y retorno térmico

En paralelo al despliegue renovable, el regulador aprobó a finales de 2025 las enmiendas al contrato de Energiza, la primera planta térmica proyectada en más de veinte años. De ejecutarse, aportaría 528 MW de capacidad principal y 450 MW de respaldo, marcando un retorno de la infraestructura fósil dentro del sistema eléctrico.

Puerto Rico mantiene una posición ambivalente en la región. Es líder indiscutido en generación distribuida, pero arrastra rezagos históricos en proyectos a gran escala. Sin embargo, con la entrada de nuevas plantas solares y sistemas de almacenamiento en 2026, sumada a la consolidación comunitaria, la isla podría equilibrar su matriz y acelerar su transición energética.

Puerto Rico es líder y está a la delantera en la generación distribuida”, sostuvo Nieves, quien afirmó que, pese a los desafíos, existe un entorno competitivo en expansión y que, con planificación adecuada, el país puede consolidar un modelo energético limpio y resiliente.

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