República Dominicana está dando un nuevo impulso a su política minera con la exploración de tierras raras y la valorización del larimar, la piedra semipreciosa azul exclusiva del país.
Durante el foro Empleo Sostenible: Sinergia entre Minería, Medio Ambiente y Desarrollo Social, celebrado en Ciudad de Panamá, el director general de Minería, Rolando Muñoz, confirmó que el país está evaluando un yacimiento importante de tierra rara, mientras mantiene en su inventario la tradicional “gema dominicana”.
El larimar, junto con el ámbar y otros minerales industriales, fortalece un portafolio que se combina con la creciente demanda internacional por gemas y recursos críticos.
Proyectos consolidados y cifras que definen la política minera
La industria minera dominicana presenta una diversificación inusual en la región. A la par de las exploraciones de elementos estratégicos, operan proyectos metálicos consolidados como:
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Pueblo Viejo, arrendada a Barrick International, con una producción reportada de 750.000 oz/a de oro y 3,5 Moz de plata.
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Falcondo, con más de cinco décadas explotando mineral de hierro y níquel.
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Cormidom, con operaciones subterráneas de cobre, zinc y oro.
Durante su intervención, Muñoz destacó datos claves: el país cuenta con 47 Moz de oro certificadas y el 13,49% de la inversión extranjera se destina a la minería. Además, el 27,8% del territorio nacional permanece bajo áreas protegidas, donde no se permite actividad extractiva.
Consumo de agua y gestión ambiental
El director general de Minería subrayó que la industria utiliza solo el 2% del agua nacional, un recurso que, según expresó, se recicla hasta 10 veces dentro de los procesos mineros.
Este mensaje buscó reforzar el rol del sector en la transición energética, la reducción de impactos y su integración dentro de la cadena productiva nacional.
La presentación también destacó iniciativas sociales como el proyecto El Naranjo de Barrick, próximo a Pueblo Viejo, donde se aplicó la “norma 5 del Banco Mundial” para el reasentamiento de más de 700 familias, con viviendas, servicios, títulos y obras comunitarias.
Para Muñoz, la minería debe convertirse en un instrumento de desarrollo humano y regional.
El funcionario cerró afirmando que “todas las naciones tienen el derecho y el deber de saber qué recursos poseen y evaluarlos”, y que no existe sostenibilidad ambiental ni social sin asumir el desafío de aprovechar los recursos mineros bajo criterios responsables.
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