Semana Santa: entre el reencuentro y la responsabilidad pendiente

La Semana Santa volvió a mover al país, con cifras récord de desplazamientos hacia el interior reflejando no solo el deseo de descanso, sino también la necesidad de volver a casa, de compartir en familia y reconectar con las tradiciones.

Estos movimientos dinamizan la economía nacional, desde el pequeño productor agricola hasta las mujeres que venden el café en una mesita. Comercios, transporte, pequeños negocios y destinos turísticos sintieron el impacto positivo de miles de personas movilizándose a lo largo del territorio.

Semana Santa, una vez más, demostró que no solo es una fecha religiosa o cultural, sino también un impulso importante para la actividad económica en distintas regiones del país.

Sin embargo, el balance preliminar del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) deja cifras que invitan a la reflexión: 18 fallecidos, 163 accidentes de tránsito y 411 personas intoxicadas. Solo entre el Sábado Santo y la mañana del Domingo de Resurrección murieron ocho personas, seis en accidentes y dos por asfixia por inmersión. Los motociclistas, una vez más, encabezaron las estadísticas, involucrados en la mayoría de los siniestros reportados.

Aun así, en medio de estos datos, también hubo señales positivas. Miles de ciudadanos acataron las recomendaciones, colaboraron con las autoridades y contribuyeron a que, pese al alto flujo vehicular y los tradicionales tapones, especialmente hacia el sur, el país pudiera transitar una de las semanas de mayor movilidad con cierto nivel de control.

Semana Santa deja, como cada año, un doble mensaje: la fuerza de una sociedad que se mueve para compartir y sostener su economía, y el reto pendiente de convertir esa movilidad en una experiencia más segura.

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