Alrededor del 14% de la energía renovable generada cada mes en República Dominicana no está siendo aprovechada por el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) debido a limitaciones relacionadas con la estabilidad de la red, una situación que las autoridades buscan corregir mediante una expansión acelerada de los sistemas de almacenamiento con baterías.
Así lo informó este miércoles el presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), Celso Marranzini, quien confirmó que parte de la energía producida por las plantas renovables debe ser reducida o “vertida” para preservar el equilibrio operativo del sistema eléctrico.
“Eso es cierto”, respondió al ser consultado sobre los reportes que indican que una parte de la generación renovable disponible no logra incorporarse al sistema.
No obstante, el funcionario aclaró que este fenómeno no afecta exclusivamente a las energías renovables, sino que también involucra a las centrales térmicas.
“No es solamente de la energía renovable, también de las plantas térmicas”, explicó.
El planteamiento se produce en un momento en que las fuentes renovables continúan aumentando su participación dentro de la matriz eléctrica nacional. Solo durante abril de 2026, estas tecnologías aportaron el 24.3% de toda la electricidad generada en el país, equivalente a cerca de una cuarta parte de los 2,065.02 gigavatios hora (GWh) producidos por el SENI.
Según Marranzini, el crecimiento de la generación renovable obliga a realizar ajustes operativos en determinadas horas del día para mantener la estabilidad de la red.
“Hay que bajar la generación en las horas de la mañana”, indicó.
El ejecutivo insistió en que el problema no responde a una falta de capacidad de generación, sino a la necesidad de mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda de electricidad en un sistema donde las fuentes renovables presentan variaciones naturales en su producción.
En ese sentido, sostuvo que el desafío principal es operativo y no financiero.
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“El problema no es de pérdida, el problema es de estabilidad del sistema”, afirmó.
Marranzini explicó que tecnologías como la energía solar presentan un comportamiento variable durante el día, lo que hace necesario incorporar mecanismos que permitan almacenar los excedentes de generación para utilizarlos posteriormente cuando aumenta la demanda eléctrica.
“La energía solar no es una energía estable”, señaló.
Como respuesta a ese desafío, el sector eléctrico impulsa una estrategia de expansión del almacenamiento energético mediante baterías.
Actualmente, el sistema cuenta con alrededor de 130 megavatios (MW) de capacidad instalada en baterías, pero la meta es superar los 400 MW durante el tercer trimestre del próximo año, con el propósito de incrementar la flexibilidad operativa de la red.
“Por eso son las medidas que estamos tomando con las baterías”, expresó.
El objetivo consiste en almacenar durante las horas de mayor producción renovable la energía que hoy debe ser reducida y liberarla posteriormente durante la noche, cuando el consumo eléctrico alcanza sus niveles más elevados.
“Las baterías van a cargar en la mañana y van a descargar por la noche”, explicó Marranzini.
Según el presidente del CUED, esta estrategia permitirá aprovechar electricidad que actualmente no logra ingresar al sistema.
“Usted compra energía que antes se estaba vertiendo y que no se va a vertir”, afirmó.
El funcionario indicó que, en determinados momentos, las energías renovables llegan a representar entre el 35% y el 39% de la generación instantánea, niveles que exigen una mayor capacidad de almacenamiento para evitar restricciones operativas y garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico.
Como parte de esa estrategia, Marranzini anunció que el CUED convocará una nueva licitación para incorporar 200 MW de almacenamiento mediante baterías en plantas solares ya existentes, iniciativa que complementará los proyectos de almacenamiento previstos para los próximos años.
La expansión de estas tecnologías busca aumentar la capacidad del sistema para integrar una mayor proporción de generación renovable, reducir el vertimiento de energía disponible y fortalecer la estabilidad del SENI en la medida en que continúa avanzando la transición energética del país.

