Tras el triunfo del doctor Joaquín Balaguer Ricardo en las elecciones presidenciales de 1966, en un contexto de las secuelas de la guerra civil en 1965, la República Dominicana se avocaba a redefinir su modelo de desarrollo que le permitiera conquistar el crecimiento económico sostenido anclado con criterios de sostenibilidad ambiental y potenciar a sectores estratégicos como los de energía e hidrocarburos.
Para profundizar sobre ello, EH+, consultó al exconsejero Científico de la Comisión Nacional para el Medio Ambiente (1987-1997), Osiris de León, quien explicó que el exmandatario, Balaguer Ricardo, recibió un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el “Estado de los recursos naturales en la isla Hispaniola”, que revelaba que la parte oriental que comprende el territorio dominicano tenía una cobertura forestal de solo un 12 %, por ende, las acciones debían ser excepcionales para evitar una “tragedia ambiental”.

“Balaguer comienza a ver cuál es la causa que está provocando esa acelerada desaparición de la cobertura forestal y se encuentra que la sociedad dominicana y haitiana dependía de la madera para el sector construcción, dependía de la leña y el carbón para las cocinas, si tú querías proteger el bosque, tenías que buscar una alternativa de sustitución”, dijo el experto.
De León detalla que a partir de esa realidad nacional, el entonces presidente Balaguer Ricardo se propuso reforzar dos sectores importantes, por un lado, grava, gravilla, arena y cemento para la industria de la construcción, en segundo lugar, la cocina de gas, en sustitución de la leña y el carbón.
Por esa razón, Balaguer emite el Decreto 209-67 en la que prohíbe los aserraderos con el control forestal en manos de los militares “recorriera las montañas con órdenes de detener a cualquier persona que encontraran talando el bosque”.
Sustitución de cocina de leña y carbón por estufas de gas apertura desarrollo del sector de hidrocarburos
Durante la entrevista, Osiris de León avanza en su explicación de esta medida gubernamental en 1967 a través del Decreto 209-67, donde partiendo de que para la época la mayor parte de la población no podía hacer esa conversión por si misma, el gobierno de entonces desarrolla el programa “Suministro de pequeñas estufas de gas”.
El Poder Ejecutivo, detalla el especialista, otorga una estufa y un clindro de gas de 25, 50 y 100 libras que creó las condiciones para la cultura de gas ya que es limpia y ambientalmente sostenible.
Con esta acción se redujo de manera acelerada la dependencia de la madera como fuente de energía para cocinar alimentos.
“Balaguer es es que sustituye la cocina de leña y de carbón que no era sostenible desde el punto de vista ambiental porque había depredado los bosques y leda al campesino, al ciudadano de la montaña, al ciudadano pobre una estufita de gas y aquello revolucionó la cocina dominicana”, resaltó. Al mismo tiempo fue insistente en las bondades de este programa como la salud y la caída brusca de la depredación del medio ambiente.
En ese mismo orden, tras ser abordado sobre como funcionaba el otorgamiento de estufas y cilindros a los ciudadano y como abrió las puertas del desarrollo de ese sector en la economía, puntualizó que el gobierno de Balaguer tenía participación en la Operadora Puerto Viejo (Opuvisa) que operaba un gigante tanque de gas con asiento en Azua, por lo que usó esos beneficios de la operación y comercialización de gas del Estado se transfirieran a la población a través de un subsidio, enfocada a sectores populares y de clase media.
Con ello, las autoridades con esta polítca pública fomentaba el uso de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en sustitución de la leña y el carbón, por ende, hizo que desapareciera la industria del carbón.
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Esa política pública de largo plazo he hecho que la República Dominicana pasara en 1967 de una cobertura forestal de un 12 % a un 40 % en la actualidad, o sea, “el bosque se ha triplicado gracias a esa política que adoptó Joaquín Balaguer”.
El experto consultado por este medio, aseguró que si el entonces presidente Balaguer Ricardo no hubiese tomada esa medida, la República Dominicana hubiese tenido en estos momentos una cobertura de un 1 %, similar a la del vecino país, Haití.
Tratadistas medioambientales toman a la isla Hispaniola como referente de que se debe hacer y que no
En esa misma línea de argumentos, Osiris de León, subrayó que la isla Hispaniola es un referente para los estudiosos del medio ambiente de que se debe hacer y que no, en alusión a las acciones que adoptó la República Dominicana a partir de 1967 para aumentar su cobertura forestal con una estrategia de sustitución de la leña y el carbón como fuentes de energía para coser alimentos y abrir las bases para el sector gasífero, mientras que Haití continúo con la ruta de la depredación de sus bosques como fuente de energía lo que ha devenido en una reducción de su cobertura forestal pasando de un 12 % a un 1 % en la actualidad.
De León puntualizó que República Dominicana se ha consolidado a lo largo del tiempo como un referente en la conservación del bosque.
“Gracias a que República Dominicana tuvo un presidente visionario que se dio cuenta a tiempo que no se podía seguir depredando el bosque”, dijo.
Protección de áreas protegidas fortaleció cobertura forestal y sostenibilidad
Otras medidas que tomó Balaguer, pero en 1987 fue la creación de la Comisión de Nacional para el Medio Ambiente, con el nombramiento de 30 científicos dominicanos de la que el ingeniero Osiris De León formó parte.
Con esta Comisión, indica el experto consultado que se trabaja en el primer proyecto de ley ambiental que estuvo listo para el año 1993 presentando al Congreso Nacional con la finalidad de proteger los bosques, ríos y los recursos naturales en sentido general.
De León narra que a la salida del poder del presidente Balaguer Ricardo en 1996 emite el Decreto 233-96, disposición gubernamental que definió una serie de áreas protegidas en toda la geografía nacional.

Sostuvo que el Decreto 233-96 pasó a ser un artículo transitorio de la Ley ambiental 64-00, promulgada por el entonces presidente de la República Dominicana, Hipólito Mejía en agosto de 2000.
