Un nuevo año escolar y el desafío del tránsito

Hoy inicia el año escolar 2025-2026 en la República Dominicana, en un contexto distinto al de años anteriores. La apertura coincide con la implementación de un plan de ordenamiento vial impulsado por el Intrant, que incluye restricciones de giros a la izquierda en puntos neurálgicos de la ciudad. Se trata de una apuesta ambiciosa que busca atacar de raíz uno de los problemas más graves de la cotidianidad urbana: el caos del tránsito.

La experiencia de los padres y madres que cada mañana deben llevar a sus hijos a los centros educativos ilustra bien el dilema. La prisa, las largas filas, la falta de paciencia y, en ocasiones, la imprudencia de algunos conductores que violan las reglas básicas de convivencia, convierten lo que debería ser un acto rutinario en una experiencia estresante. Quien deja a un niño en la escuela quiere salir con rapidez de la zona, pero choca con un desorden estructural que, durante años, se ha normalizado.

Este es, por tanto, un momento de prueba. Hasta antes del regreso a clases, las disposiciones del Intrant habían mostrado un impacto positivo, con una reducción estimada de 30 % en el congestionamiento. La pregunta es si ahora, con el regreso de los más de dos millones de vehículos que circulan diariamente en el Gran Santo Domingo —de los cuales un 42.7 % tiene más de veinte años de fabricación—, el plan podrá sostenerse en la práctica y mejorar la movilidad sin generar un rechazo social.

La ciudad no puede seguir siendo un campo de batalla donde cada conductor lucha por avanzar a costa de los demás. El éxito de este plan dependerá no solo de las autoridades, sino también de la capacidad de la ciudadanía para asumir la disciplina y el respeto como reglas de oro. Si se logra, el alivio no será solo para los padres en las zonas escolares, sino para todos los que día a día intentan moverse en una capital que clama por orden.

Mira otros tags: