La demanda eléctrica en la República Dominicana crece a un ritmo anual de aproximadamente el 8.35 %, con un cambio en los patrones de consumo durante las horas pico y un auge de las energías renovables, especialmente en tiempos de crisis en el segmento de la distribución.
Ayer, la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE) y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) llevaron a cabo el Foro Reforma eléctrica, un espacio de diálogo entre expertos del sector para abordar los desafíos, tendencias, oportunidades de mejora y nuevas tecnologías que permitan ampliar la matriz de generación energética del país.
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, subrayó durante el panel «distribución transmisión» la necesidad de ajustar las políticas públicas para acompañar la transformación energética que está en marcha.
«La demanda eléctrica creció un 6.8 % el año pasado, y este año mantiene un ritmo de crecimiento del 8.35 %, superando incluso el crecimiento económico», afirmó el ministro.
Además, señaló que este aumento no solo refleja el crecimiento económico, sino también el impacto del incremento de las temperaturas en el país, un fenómeno que debe ser considerado en la planificación de políticas energéticas. «El cambio climático y el aumento de las temperaturas deben ser parte de la discusión pública», añadió.
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En cuanto a las inversiones extranjeras directas, el ministro destacó que en el 2023 el país registró flujos por hasta US$1,000 millones en este rubro, equiparando el nivel de inversión alcanzado por el sector turístico. Esto refleja la capacidad del país para atraer capital extranjero en el sector energético.
El foro contó con la presencia de destacados expertos en energía, quienes discutieron las tendencias y desafíos del sector eléctrico. Santos remarcó que, dada la importancia del sector para la economía dominicana, es vital que se realicen ajustes regulatorios para adaptarse al ritmo del dinamismo económico.

Diversificación de la matriz energética
Santos explicó que la matriz de generación del país ha pasado de estar compuesta en un 80 % por combustibles fósiles a solo un 21 %, un cambio logrado en dos décadas que ha permitido ahorros de millones de dólares al país.
Destacó los avances en la diversificación de la matriz energética, con más de 30 proyectos en desarrollo que añadirán 3,200 megavatios de capacidad, entre energía renovable y térmica.
Actualmente, el país tiene en construcción plantas térmicas que generarán 2,000 megavatios, de los cuales al menos 1,300 estarán en funcionamiento para el 2028, mientras que se sumarán 1,000 megavatios de fuentes renovables.
Sin embargo, este crecimiento plantea desafíos regulatorios significativos. Según el ministro, las normativas actuales están diseñadas principalmente para las centrales térmicas tradicionales, por lo que deben ser actualizadas para integrar la creciente ola de inversiones en energías renovables. «Las energías renovables están transformando los patrones de demanda, afectando las horas pico y demandando soluciones como sistemas de almacenamiento y una mayor capacidad de transmisión», afirmó.
Inversiones en transmisión y territorialidad
Otro tema clave de la intervención del ministro fue la necesidad de fortalecer el sistema de distribución eléctrica, al que calificó como «las arterias» del sector. Santos mencionó que se proyectan inversiones por US$450 millones para mejorar este sistema, con proyectos como la línea de transmisión a 345kV que conectará Pepillo Salcedo (Manzanillo) con El Naranjo, y otra que unirá Azua con Punta Catalina.
El ministro también abogó por diversificar las inversiones energéticas a nivel territorial, evitando la concentración de proyectos en una sola región. «Así como la economía se distribuye en diversas áreas, el sector eléctrico debe seguir el mismo camino para proteger las inversiones y fomentar un desarrollo equilibrado», concluyó.
Mientras que, el vicepresidente de la ADIE, Manuel Cabral, coincidió con el ministro al señalar que las nuevas tecnologías exigen una actualización regulatoria acorde a los avances globales. Explicó que las innovaciones tecnológicas más recientes ya no se ajustan a las disposiciones vigentes, lo que limita la competitividad internacional del país.
Cabral añadió que, dadas las condiciones geográficas de la República Dominicana, es fundamental continuar con el programa de diversificación de la matriz energética. «Esto nos brinda una ventaja competitiva frente a otros países. Nosotros no producimos hidrocarburos, petróleo ni gas natural, y no contamos con abundancia de agua», comentó el ejecutivo.
