Hans H. Hertell, protagonista de uno de los capítulos clave en la diplomacia entre Estados Unidos y República Dominicana, fue embajador en el país entre 2001 y 2007. Hoy conversa con EH+.
Con la autoridad de quien negoció el DR-CAFTA y atrajo inversiones históricas en energía e infraestructura, Hertell vuelve al análisis público: examina los desafíos geopolíticos, la transición energética y el papel de la diplomacia económica en el futuro dominicano. Su mirada visionaria, más vigente que nunca, se proyecta sobre una nación llamada a redefinir su posición en un escenario global tan complejo como competitivo.
Tras su gestión, ha mantenido su vínculo con el sector energético a través de su participación en la junta directiva de InterEnergy Holdings, empresa que opera grandes proyectos de generación eléctrica en América Latina y el Caribe. Hoy, más de 15 años después de su misión, comparte con EH+ una mirada reflexiva, actualizada y profundamente humana sobre el presente y futuro de República Dominicana.
Una mirada al pasado
Han pasado más de 15 años desde que dejó su misión en República Dominicana. ¿Cómo evalúa hoy el impacto del DR‑CAFTA en el desarrollo económico y energético del país?
El DR-CAFTA fue un punto de inflexión. Aceleró la integración comercial de República Dominicana con EE. UU. y Centroamérica, facilitando el acceso a mercados, tecnologías y capital. En el plano energético, abrió el espacio para pensar en inversiones de largo plazo, modernización de marcos regulatorios y cooperación técnica. No todo fue perfecto, pero sí se sentaron las bases para el crecimiento que hoy se observa.
Durante su gestión se impulsaron reformas fiscales, comerciales y de gobernanza. ¿Cuáles cree que fueron los avances más sólidos y cuáles quedaron pendientes?
Se logró mucho en fortalecimiento institucional, transparencia fiscal y apertura comercial. Sin embargo, quedaron pendientes reformas profundas en distribución eléctrica, autonomía regulatoria y fortalecimiento del Estado de derecho. Esas tareas aún siguen siendo claves para atraer inversión productiva y garantizar desarrollo sostenible.
¿Qué papel jugó la estabilidad institucional en las decisiones de inversión extranjera en sectores estratégicos como energía y transporte?
Fundamental. Ningún inversor se compromete a largo plazo sin certeza jurídica, reglas claras y estabilidad política. En ese entonces trabajamos mucho con el gobierno y el Congreso para garantizar esas condiciones. La confianza se construye con hechos, y esa fue nuestra prioridad.
Energía y sostenibilidad
En sus años como embajador, ¿cómo veía el potencial de República Dominicana como hub energético del Caribe? ¿Sigue creyendo en esa visión?
Absolutamente. República Dominicana tiene ubicación estratégica, recursos naturales diversos y capacidad de liderazgo regional. Siempre vi el potencial para convertirse en un centro de conexión energética y logística. Hoy, con las renovables, el gas natural y las nuevas tecnologías, ese sueño está más vivo que nunca.
La transición energética es hoy un tema central. ¿Cómo evalúa los esfuerzos de la región en materia de renovables, descarbonización y sostenibilidad?
Ha habido avances importantes, aunque desiguales. Algunos países han apostado por la solar y la eólica, otros por modernizar sus redes. Pero aún falta mayor integración regional, acceso a financiamiento verde y marcos regulatorios estables. La transición no es solo técnica, es también política y social.
¿Qué oportunidades ve para alianzas público-privadas en el sector energético de República Dominicana, hoy que se habla tanto de hidrógeno verde, movilidad eléctrica y resiliencia climática?
Muchas. El gobierno no puede solo, y el sector privado tiene el dinamismo para innovar. Hay espacio para alianzas en generación distribuida, infraestructura resiliente, tecnologías limpias y formación de capital humano. Lo importante es que las reglas del juego sean claras y que el interés público esté siempre presente.
Geopolítica y seguridad energética

Desde su experiencia, ¿cómo afectan las tensiones geopolíticas actuales (Ucrania, Medio Oriente, China) al Caribe en términos de seguridad energética?
El Caribe es vulnerable a las disrupciones globales porque depende de la importación de combustibles. Conflictos en Ucrania o Medio Oriente alteran precios, disponibilidad y rutas. Eso hace urgente acelerar la independencia energética, diversificar fuentes y apostar por renovables locales.
¿Cree que EE. UU. debe replantearse su estrategia de inversión energética en la región frente al avance de actores como China y Rusia?
Sí. EE. UU. necesita estar más presente, no solo con capital, sino con cooperación técnica, financiamiento flexible y alianzas justas. La competencia existe, y lo importante es que el Caribe tenga opciones. Una presencia estadounidense más proactiva será clave para mantener equilibrios geopolíticos y promover valores democráticos.
¿Cuál debería ser el papel de embajadas y diplomacia económica en la promoción de energías limpias e infraestructura crítica?
Protagonista. Las embajadas no son solo espacios protocolares. Deben facilitar alianzas, identificar oportunidades, conectar actores y respaldar proyectos sostenibles. La diplomacia económica hoy es una herramienta clave para la acción climática y la seguridad regional.
Mirada personal y visión a futuro
¿Qué consejo daría a los nuevos diplomáticos y tomadores de decisiones del país en materia de desarrollo sostenible y planificación energética?
Trabajen con visión de largo plazo. Rompan los ciclos cortoplacistas. Escuchen al sector privado, pero también a las comunidades. La sostenibilidad no se impone, se construye con transparencia, coherencia institucional y educación ciudadana. Y sobre todo, tengan el coraje de tomar decisiones que tal vez no den resultados inmediatos, pero que cambien el rumbo de un país.
Si hoy volviera a ocupar un cargo diplomático en República Dominicana, ¿qué temas colocaría en el centro de su agenda?
Transición energética, cooperación climática y desarrollo humano. Apostaría por alianzas en renovables, movilidad eléctrica, formación técnica y protección costera. El Caribe puede liderar con el ejemplo, pero necesita recursos y socios comprometidos. Ese sería mi enfoque.
¿Hay algún proyecto o iniciativa que haya dejado en pausa y que le hubiera gustado concretar en su paso por la embajada?
Sí. Hubo discusiones sobre una posible mesa binacional de cooperación energética entre EE. UU. y el Caribe, que no llegó a consolidarse. Hoy sería de gran valor para abordar juntos temas como resiliencia climática, conectividad regional y transición justa. A veces, las buenas ideas solo necesitan tiempo para madurar. En ese contexto, me enorgullece seguir contribuyendo desde el sector privado como miembro del consejo de InterEnergy Holdings, donde continuamos desarrollando soluciones energéticas sostenibles en América Latina y el Caribe.
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