Cuentas Claras vs. Cuentos Chinos: Lo que sí dicen las estadísticas oficiales de la innegable recuperación económica

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Henri Hebrard 

Santo Domingo – Jueves 6 de julio 2023

Muchos me han preguntado qué opinión me merecía el análisis publicado por Juan Ariel Jiménez, economista reputado y quien fue ministro de Economía Planificación y Desarrollo en la pasada administración, cuando mencionaba en su artículo titulado “Una Historia Popular”: “(…) los principales funcionarios del actual gobierno (…) necesitan urgente darse una vuelta por el país para caer en cuenta de que ese optimismo está muy lejos de la verdad. De hecho, el simple acto de analizar las estadísticas publicadas por las entidades gubernamentales les permitiría ver que sus propios datos los desmienten.” Por tanto, entendí necesario llevar a cabo este mismo ejercicio.

Pues bien, mi lectura de las estadísticas oficiales del Banco Central (las mismas que a priori fueron usadas por el ex ministro) me tranquilizó claramente; las cuentas del Banco Central (BCRD) demuestran que la recuperación de la economía dominicana a partir de agosto 2020, no solo es innegable sino también espectacular, tal como lo ha saludado el Fondo Monetario Internacional que mencionaba en su último informe del pasado mes: “El Directorio del Fondo resaltó el impresionante crecimiento económico de la República Dominicana durante las pasadas dos décadas, que resultó en una reducción significativa de la pobreza, y felicitó a las autoridades por sus sólidas políticas macroeconómicas y un marco regulatorio adecuado que han permitido una recuperación postpandemia impresionante…”

A continuación, les comparto mi análisis de estas cuentas claras.

Primero, en cuanto a poder adquisitivo, mientras Juan Ariel concluye: “(…) la familia dominicana hoy en día se queja de que el dinero cada vez le rinde menos. Y los datos del Banco Central confirman esa queja ciudadana.”, los datos del BCRD y de la Superintendencia de Pensiones (SIPNE) contradicen a Juan Ariel: mientras el promedio de los salarios mínimo del sector privado (salario cotizable para la seguridad social) estaba en RD$13,482.00 a agosto 2020, se encuentra ahora en 18,702.00 a mayo 2023, equivalente a un incremento de un 38.7%, en este mismo período, la canasta de bienes y servicios del Quintil 1 del BCRD pasaba de RD$21,153.51 (08-2020) a RD$25,993.01 (05-2023) o sea una inflación acumulada de un 22.9%; en otras palabras, si bien persiste una brecha entre salarios y costo de la canasta básica, esta brecha se ha reducido de manera contundente: mientras aquel salario de RD$13,482.00 apenas compraba un 63.43% de la canasta de referencia, hoy en día el salario de RD$18,702.00 compra el 71.95% de la canasta de referencia.
Un cálculo similar, usando la canasta promedio del BCRD, muestra que el costo de la misma pasó de RD$36,083.38 (08-2020) a RD$43,645.21 (05-2023) equivalente a una inflación de un 21.0%, mientras el promedio de los salarios declarados a la SIPEN pasaba de RD$25,878.67 (08-2020) a RD$32,248.72 (05-2023) o sea un incremento salarial promedio de un 24.6%; en este caso también, la capacidad de compra de este salario de referencia se incrementó con las nuevas autoridades, al pasar de un 71.72% (08-2020) a un 73.88% (05-2023).

Estas son cuentas claras, pretender lo contrario, serían cuentos chinos.

En cuanto a empleos, afirma Juan Ariel: “(…) lo que sí ha crecido es el empleo informal, aumentando 143,014 puestos de trabajo (…) es decir, la gente ha tenido que buscársela para comer ante la caída en el empleo formal.”

Otra vez, este “cuento chino” no se sostiene a la lectura de las cifras de la Encuesta Nacional Continua de Fuerzo de Trabajo (ENCFT) a marzo 2023.

Mientras el total de empleos en la economía alcanzaba 4,716,189 al cierre del 2019 (última referencia no impactada por el COVID), se había caído a 4,295,451 a septiembre de 2020, o sea el COVID provocó la pérdida de 420,738 empleos. Y el punto de comparación para evaluar las actuales autoridades debe ser precisamente esta lectura de septiembre de 2020.

Al cierre de 2022, la ENCFT indica que se había recuperado completamente el nivel de empleos, registrándose un total de 4,774,758 empleos, o sea se lograron crear 479,307 empleos entre septiembre 2020 y diciembre 2022, equivalente a un promedio mensual de 17,752 puestos adicionales durante este período.

Si bien es cierto, una mayor proporción de estos empleos fueron informales (259,598), SI hubo una creación o recuperación de 219,709 empleos formales de los cuales el 60.8% aportados por el sector privado.

Pero mejor aún, durante los pasados 12 meses hasta marzo 2023, el total de personas ocupadas creció en 128,627 nuevos ocupados, llevando a 4,768,740 la cantidad de empleos (nuevo récord histórico para un primer trimestre del año), y el 92% de estos nuevos empleos proviene del sector formal, lo que ha permitido que la tasa de informalidad vuelva a bajar, al pasar de 58.07% (T1-2022) a 56.71% (T1-2023).

Y sin duda alguna, la reaceleración de la economía a partir de mayo 2023 se traducirá en una mejora acelerada de todos los indicadores del mercado laboral. De hecho, la SIPEN ha registrado un incremento muy significativo en la cantidad de cotizantes que pasó de 2,020,997 (12-2022) a 2,138,001 (05-2023), equivalente a 117,004 nuevos cotizantes, lo que duplica prácticamente los 66,674 cotizantes adicionales registrados en el mismo período del año anterior.

Nuevamente, “cuentas claras” mata a “cuentos chinos”.

De manera general, confieso que, desde niño, me encantaron los cuentos chinos, pero cuando de análisis económico se trata, definitivamente, prefiero las cuentas claras.

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