Gas natural vehicular cae a menos de 0.4% del parque

En medio del aumento de los precios del petróleo a nivel internacional por el conflicto en el Golfo Pérsico, resurge el análisis sobre el fracaso del gas natural vehicular (GNV) como alternativa energética en República Dominicana.

La iniciativa, impulsada durante el gobierno de Leonel Fernández y lanzada oficialmente en 2011, buscaba reducir la dependencia de combustibles derivados del petróleo, abaratar costos para los transportistas y diversificar la matriz energética. Sin embargo, casi 15 años después, su presencia en el sistema de transporte es marginal.

El presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones del Transporte, William Figuereo, atribuye el declive del programa a la falta de apoyo estatal sostenido y al incremento del precio del gas natural.

Según explicó, el combustible pasó de costar 16 pesos a 43.97 pesos por metro cúbico, lo que redujo su competitividad frente a otras opciones. Esta situación provocó la desmotivación de transportistas e inversionistas, frenando el crecimiento del sistema.

En sus inicios, el proyecto había logrado avances con la conversión de vehículos, la instalación de estaciones y la formación de técnicos. No obstante, la ausencia de políticas consistentes provocó que muchos de esos esfuerzos se diluyeran con el tiempo.

Infraestructura limitada y proyectos abandonados

El debilitamiento del programa también se refleja en la infraestructura. Varias estaciones de expendio dejaron de operar por la baja demanda, y el número de puntos disponibles se redujo significativamente.

Hasta 2023, existían 42 estaciones de GNV en el país, pero solo 25 continuaban funcionando. Esta escasez de estaciones limita el acceso de los usuarios y dificulta la expansión del sistema.

Te podría interesar: Gas natural vehicular: un marco legal robusto, pero con poca adopción en RD

Participación mínima en el parque vehicular

Datos del Ministerio de Energía y Minas indican que en 2018 había alrededor de 16,678 vehículos que utilizaban gas natural, en un parque estimado de 4.3 millones de unidades.

Esto representaba menos del 0.4% del total, una cifra muy por debajo de las metas iniciales, que contemplaban la conversión de unas 20,000 unidades en los primeros años del programa.

En 2021 se lanzó el programa Masgas, con un fideicomiso de 100 millones de pesos para reactivar el uso del gas natural. La iniciativa incluía no solo la conversión de vehículos, sino también la incorporación de unidades diseñadas para operar con este combustible.

Sin embargo, más de cuatro años después, no se conocen resultados concretos sobre su impacto, lo que refuerza la percepción de estancamiento del proyecto.

Ventajas técnicas frente a barreras estructurales

El gas natural vehicular sigue siendo valorado por sus ventajas, como menor costo operativo a largo plazo, reducción de emisiones contaminantes y menor dependencia del petróleo.

No obstante, enfrenta obstáculos importantes. El costo inicial de instalación, que puede oscilar entre 40,000 y 80,000 pesos, representa una barrera para muchos usuarios. A esto se suma el peso de los tanques y la limitada red de estaciones, factores que reducen su atractivo.

El caso del gas natural vehicular evidencia las dificultades de sostener políticas energéticas sin continuidad institucional ni condiciones económicas favorables.

En un contexto de alta volatilidad en los precios del petróleo, el país enfrenta el desafío de replantear estrategias para diversificar su matriz energética, mientras este proyecto queda como un ejemplo de una iniciativa que perdió impulso antes de consolidarse.

¿Ya has visitado nuestro canal de YouTube? ¡Suscríbete ahora!

Mira otros tags: