La República Dominicana sigue utilizando uno de los niveles más altos de azufre en el diésel regular en toda la región, una situación que impacta gravemente la salud pública, el medioambiente y la modernización del parque vehicular.
Según el ingeniero industrial y experto automotriz José Fernando Lama, la normativa nacional NORDOM 415 vigente en el país permite hasta 7,500 partes por millón (ppm) de azufre en el diésel regular. En contraste, Estados Unidos y los países de la Unión Europea establecen un límite de apenas 10 ppm, lo que representa una diferencia de 750 veces menos.
La cantidad de azufre permitida en la República Dominicana es, de hecho, 15 veces más alta que la permitida en los países más permisivos de América Latina, donde el límite es de 500 ppm.
«Este diésel contaminante no solo deteriora el aire y produce enfermedades respiratorias y cardiovasculares, sino que además impide la entrada y funcionamiento de tecnologías vehiculares modernas», advirtió Lama.
En el contexto del diésel, partes por millón (ppm) de azufre es una medida de la concentración de azufre en el diésel, donde un nivel bajo de ppm (como 15 ppm) significa un diésel más limpio con menos azufre.
- El azufre es un componente natural del petróleo crudo y, por lo tanto, puede encontrarse en el diésel.
Modernizar la refinería tendría más impacto que electrificar el transporte

Para Lama, la modernización de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) para producir diésel de ultra bajo azufre (ULSD) debería ser una prioridad nacional, ya que tendría un impacto más inmediato y profundo en la salud, el medioambiente y la economía que la implementación de un sistema de transporte eléctrico o híbrido masivo.
«Definitivamente, el mayor impacto en la contaminación y la salud del país sería modernizar la refinería. El costo de salud por el diésel malo no se cuantificará hasta que no se haga el cambio», aseguró Lama en entrevista, al ampliar los argumentos de su artículo en el que cuestiona el uso de combustibles altamente contaminantes.
La advertencia del experto llega en un momento clave, en que el país discute sus estrategias energéticas y medioambientales, mientras aún se respira un aire cargado de emisiones nocivas que podrían evitarse con voluntad política y visión técnica.
Reducir azufre en diésel no encarecería el transporte
Ante la preocupación de que un diésel más limpio afecte a la población más vulnerable, Lama explicó que no aumentaría el costo de acceso al transporte, ya que los vehículos diésel importados usados deben ser modificados para funcionar con el combustible local de alto azufre.
“Aunque estos vehículos tengan hasta 20 años de antigüedad, fueron fabricados para diésel con menos de 50 ppm de azufre. Las modificaciones que se les hacen incluyen anular sistemas de filtrado y reducción de emisiones, lo que aumenta la contaminación y daña los motores a largo plazo”, detalló.
Además, el diésel con alto contenido de azufre es más caro en el mercado internacional, debido a su baja demanda.
Si el país adopta un diésel de ultra bajo azufre (10-15 ppm), permitiría importar vehículos más modernos, eficientes y seguros, desde camiones con frenado automático hasta automóviles con sistemas inteligentes de manejo y telemetría. “No son beneficios solo para los importadores, son beneficios para la nación. Ahora mismo nos estamos privando de mejores vehículos porque los fabricantes ya no producen motores que funcionen con diésel sucio”, enfatizó Lama.
Salud pública, productividad y refinería: el costo real
Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2016 estimó que más de 1,000 dominicanos murieron ese año por contaminación del transporte, con un impacto económico superior a US$1,100 millones. Modernizar la refinería y exigir motores limpios podría ahorrar al país más de US$2,800 millones en salud y productividad.
Respecto a quienes proponen transformar el modelo de transporte en lugar de solo cambiar el combustible, Lama dijo que la solución es multifactorial: “El combustible es un componente, pero también está el tráfico, que se soluciona con infraestructura y tecnología como centrales semafóricas inteligentes, y está el tránsito masivo, que requiere estudios basados en datos reales de movilidad antes de decidir si es metro, monorriel o tranvía”, explicó.
Sin embargo, reiteró que modernizar la refinería nacional es una acción urgente, estructural y con impacto directo en la calidad de vida de los dominicanos.
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