Óscar Torrejón destaca importancia de la personalización en la construcción de aeropuertos

Una terminal aeroportuaria es lo primero y lo último que ven las personas que viajan en avión. Sus características influyen en la experiencia del usuario y en la percepción de acogida del país que visitan.

En su séptima entrega de la revista especializada EH+, se entrevistó a Óscar Torrejón, un especialista en materia de edificación aeroportuaria y visionario de nuevas tendencias e innovación.

Usted ha participado en la construcción de la terminal D del aeropuerto de Dallas-Fort Worth, la terminal principal del aeropuerto de Denver y la Terminal E del aeropuerto de Boston, ¿qué tienen en común y en qué se diferencia estos proyectos?

-En luis vidal + arquitectos estamos orgullosos de que cada uno de nuestros proyectos, independientemente de su tamaño o tipo, refleje un ADN común que optimiza la experiencia del usuario, promueve la integración comunitaria, refleja el sentido del lugar, proporciona el máximo confort y cumple de manera decisiva con responsabilidades medioambientales, sociales y económicas.

La Terminal D del Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth, la terminal principal del Aeropuerto Internacional de Denver y la Terminal E del Aeropuerto Internacional de Boston Logan comparten varios principios fundamentales, pero también presentan diferencias por sus contextos únicos. Nuestros diseños surgen de un análisis profundo del entorno local, lo que nos permite capturar y reflejar la identidad cultural de cada lugar y, al mismo tiempo, mejorar la libertad y el bienestar de los usuarios. Este enfoque personalizado es lo que tienen en común todos nuestros proyectos y a la vez que permite que cada uno responda de manera específica a las necesidades de su entorno particular. 

¿Cuál es el proyecto que están representando en la República Dominicana?

luis vidal + arquitectos aterrizó en la República Dominicana en el 2016. Son ya 37 proyectos los que tenemos allí. Y aunque nosotros, a nivel internacional, desarrollamos infraestructuras sanitarias, de transporte, masterplanes y edificios corporativos, por lo que más se nos conoce allí ahora mismo es por estar desarrollando el Aeropuerto Internacional del Cibao. Se trata de un proyecto emblemático, una infraestructura muy importante para el país. Comenzamos Lo comenzamos el proyecto en enero del 2021, tras haber ganado la licitación para el Diseño de Arquitectura e Ingeniería en diciembre del 2020, prácticamente en la etapa postpandemia. Desde entonces, el proyecto tomó casi un año y medio.  Una vez finalizado el proyecto el proyecto y tras la revisión del cliente, se licitó la construcción y se inició la obra en abril del año pasado. Seguimos involucrados en el proyecto, ahora como supervisores de la obra.

Le podría interesar: Luis Vidal: «Siempre he buscado proyectos que aporten un valor a la sociedad»

Aunque cada país tiene sus necesidades diferentes, ¿hay algo nuevo para el aeropuerto de la República Dominicana?

-Siempre hay algo nuevo, porque cada proyecto es diferente y se desarrolla en un país diferente. Sin embargo, es cierto que la cubierta sinuosa es un leitmotiv en todos nuestros proyectos aeroportuarios. Es una forma de expresión espacial que acompaña al pasajero a lo largo de todo el edificio, adaptándose a las necesidades de atención en cada momento. La cubierta se comprime y se expande en función del grado de atención que se necesita focalizar en el pasajero. En el caso del Aeropuerto Internacional del Cibao, la cubierta surge de un concepto similar al que seguimos en Santiago de Chile y en Heathrow, e incluso en los inicios de la experiencia aeroportuaria de Luis en Madrid-Barajas. Este tipo de cubiertas es la marca de identidad de nuestra arquitectura.

¿Cuál es el plan de construcción en cuanto al consumo de energía que va a tener esa obra en temas de sostenibilidad?

-Si hay un ADN compartido con el cliente, es el de la sostenibilidad. Precisamente, el Aeropuerto Internacional del Cibao es uno de los pioneros en sostenibilidad dentro de la región. Nuestro diseño es de los pocos aeropuertos cuya estructura está completamente diseñada con Glulam o madera laminada. Esto hace que la construcción sea mucho más sostenible, ya que la estructura de madera reduce significativamente el impacto medioambiental del aeropuerto. No hay que olvidar que un aeropuerto genera una gran cantidad de dióxido de carbono.

Hemos seleccionado cuidadosamente materiales sostenibles, y aunque sabemos que estamos en una isla y que hay que importar mucho material, intentamos utilizar los recursos y materiales locales de manera muy responsable. Uno de nuestros mayores recursos de diseño es la incidencia solar, por lo que hemos optimizado la entrada de luz natural para reducir el consumo eléctrico en los espacios interiores.

¿Cuál es el mayor recurso que utilizarán para reducir el consumo de energía en el aeropuerto?

-Aparte de la recolección y reutilización de aguas pluviales, aprovechamos el recurso natural más accesible: la luz natural. El cliente nos solicitó que el proyecto, aunque no aplicara a una certificación energética, alcanzara la máxima puntuación en caso de querer hacerlo. Y bajo ese parámetro se ha diseñado el aeropuerto.

¿Y en qué fase está ahora mismo el proyecto? ¿Hay personal extranjero, personal local?

-El proyecto se encuentra actualmente en fase de construcción. Fue desarrollado de manera conjunta entre los estudios de Santo Domingo, Miami, Madrid y Chile. Para la obra, hemos desplazado parte de nuestro equipo principal, integrándolo con el equipo local, lo que ha resultado en un equipo multidisciplinar de profesionales de diferentes nacionalidades: dominicanos, chilenos, norteamericanos y españoles, entre otros. Hemos aprendido a trabajar en la nube y a coordinarnos en remoto con todos nuestros Estudiosestudios, lo que ha permitido la colaboración de un equipo internacional formado por profesionales de los cuatro países en los que estamos implantados. 

¿Están en tiempo con el plazo de entrega?

-Efectivamente. No se prevén retrasos en el tiempo de entrega. Es más, el cliente está totalmente entregado a la ejecución de este proyecto. Es de agradecer que, incluso en un momento pospandemia como el que estábamos viviendo cuando surgió la propuesta, siempre creyeron en el proyecto, teniendo visión a futuro e impulsándolo, por lo que se están cumpliendo todos los plazos tal cual estaban previstos. Pero esto no es un éxito solo del cliente o del diseñador, es un éxito conjunto y, afortunadamente, con Grupo Estrella – la constructora adjudicataria de esta obra – trabajamos semanalmente para la mitigación de plazos y posibles retrasos. En ese sentido, nuestro éxito es el resultado de una ADN común de colaboración y trabajo en equipo.

¿Qué planes tienen en Latinoamérica para hacer estos mismos proyectos?

Algo que siempre nos mueve, tanto a Luis como a mí, son los proyectos aeroportuarios. Nunca vamos a decir que no si surge una oportunidad en este ámbito. Desde que empecé a trabajar con Luis él en 1999, hemos cultivado una gran amistad basada en intereses comunes, entre los cuales destacan los aeropuertos. Sin embargo, no hay que pensar que únicamente nos dedicamos a proyectos aeroportuarios. 

En la República Dominicana, por ejemplo, hemos desarrollado más de 37 proyectos abarcando una amplia variedad de tipologías que. iEstos incluyen museos, escuelas, hoteles, proyectos residenciales y hospitalarios – otro de nuestros campos de expertise – así como varios masterplanes. Es precisamente esta diversidad y la necesidad de planeamiento urbano lo que nos permite contribuir de manera significativa al desarrollo de Latinoamérica.

Aparte del aeropuerto, ¿cuál es el segundo o tercer proyecto que tienen en construcción?

-Aparte del aeropuerto del Cibao, que será una infraestructura que se está convirtiendo en un ícono dominicano, y la extensión del Centro Leóon en Santo Domingo, son nuestros proyectos hospitalarios los que hacen de luis vidal + arquitectos un estudio muy conocido en el país. Actualmente, estamos terminando de diseñar tres ciudades sanitarias que suman más de 1700 camas, un concurso que ganamos hace casi dos años para el Gobierno. Además, estamos realizando el primer centro oncológico infantil de la región para la Fundación FACCI Facci (Fundación de Amigos contra el Cáncer Infantil). Aunque la fundación promotora es privada, este es un proyecto que se desarrollará mediante una colaboración público-privada.

En otras tipologías, estamos desarrollando una de las principales torres híbridas de la capital, en Santo Domingo. Cuando hablo de torre híbrida, no me refiero a un proyecto de usos mixtos, sino a un proyecto que es pura experiencia, albergando desde hotel y oficinas hasta uso residencial, con un motor constante: la experiencia comercial. Estamos a cuatro meses de inaugurar Ezalia Office Lofts en la Avenida Kennedy, un proyecto corporativo que devuelve al usuario el espacio que el coche le ha quitado en la ciudad; en construcción tenemos dos plazas comerciales, destaca tambien también un Hotel Marriot Aloft en Punta Cana y estamos terminando de diseñar el primer campus de Educación y Salud en Bávaro, que alberga un centro de convenciones, un hospital y una zona residencial para estudiantes. También diseñamos algunas villas con diseños muy personales y emblemáticos. Ante todo, somos arquitectos y diseñamos lo que el cliente busca.

¿Cuál es la mirada que le das al Aeropuerto de las Américas? ¿Como arquitecto, qué se puede mejorar o qué nunca debió de contemplarse?

-Luis y yo conocimos el Aeropuerto de las Américas en nuestro primer viaje a la República Dominicana, y lo que más nos impactó fue la escasez de luz natural. En un país con tanta luz, la falta de luz natural es algo que me ha llamado la atención en muchos edificios y proyectos, no solo aeroportuarios, sino también corporativos. Al final, los edificios tienden a cerrarse debido a la intensa incidencia solar, cuando lo óptimo sería diseñar para aprovechar esa luz, evitando deslumbramientos e incomodidades en los espacios de trabajo.

En cuando al Aeropuerto de las Américas, ¿por qué nunca ganó una remodelación o un arquitecto que tuviera pensado hacerlo más abierto y flexible?

-Probablemente, debido a la falta de visión. La falta de planificación y la ausencia de un plan de actuación a futuro son las causas principales que llevan a un aeropuerto al fracaso. La clave de un buen diseño aeroportuario radica en la flexibilidad, ya que son proyectos en constante evolución. Luis y yo siempre decimos que la foto hay que sacarla el día de la inauguración, pues al día siguiente el proyecto ya estará cambiando. Son proyectos que ven pasar a muchísimos usuarios y que están en constante evolución. Si realizas un proyecto cerrado en sí mismo y con poca posibilidad de adaptación, el fracaso es inevitable.

El Aeropuerto de Punta Cana es más pequeño, pero por lo menos es un poquito más abierto. 

-Cada aeropuerto de la República Dominicana responde a un contexto diferente: el de Punta Cana, puramente turístico, es más abierto y local, tendiendo la mano a la cultura dominicana. Pedernales, también turístico, tiene ahora su mejor oportunidad de convertirse en un referente para la zona. Sin embargo, el de Santo Domingo tiene la responsabilidad ser un aeropuerto para la capital y para todos los dominicanos. Por otra parte, Santiago de los Caballeros, en respuesta a su ubicación, está desarrollando un aeropuerto que se convertirá en un referente para toda la región, sin nada que envidiar a otros diseños norteamericanos o europeos.

¿Qué le falta a la República Dominicana y qué es lo mejor que tiene?

-Lo mejor que tiene la República Dominicana son las personas. Paso más de la mitad de mi tiempo allí, que es el punto de encuentro de cuatro de nuestros Estudiosestudios, y aunque podría haber elegido quedarme en Chile, Miami o Dallas, he decidido quedarme en Dominicana precisamente por la gente. Cada día conozco a dominicanos que se han formado en los Estados Unidos o en Europa y que regresan al país buscando establecer una nueva forma de hacer las cosas. Ese es nuestro cliente: nos enfocamos en un cliente que empieza a apreciar el diseño y la calidad, que sabe que hay otra forma de hacer las cosas, y que ve un futuro óptimo para el país. Mi amor por la República Dominicana no solo se basa en su gente, sino también en la oportunidad de ser parte del cambio y de contribuir a un futuro mejor.

Como director de obra del Aeropuerto de Heathrow, ¿qué aprendiste aprendió como arquitecto de una obra de esa envergadura?

-Lo más satisfactorio de dirigir un proyecto del calibre de la Terminal 2 de Heathrow fue ver cómo nuestra joven visión se hacía realidad. Tenía apenas 31 años cuando me puse al mando de ese equipo, y ver que ha sido uno de los aeropuertos mejor valorados por los usuarios es todo un honor. Lo que aprendimos con ese proyecto fue a potenciar nuestra capacidad de dirigir grandes equipos multidisciplinarios. Si en el Cibao somos más de 200 trabajadores, en Heathrow llegamos a ser más de 500 en la oficina. No solo mejoramos a nivel de equipo, sino que también se multiplicó nuestra capacidad de gestión, trabajando con un cliente multidisciplinario, extranjero y múltiples stakeholders. Sentamos las bases de nuestra especialización para afrontar otros proyectos importantes que vendrían después, como los aeropuertos de Santiago de Chile, Boston, Dallas, Pittsburgh o, recientemente, el de Pensacola, del que acabamos de ser adjudicatarios.

¿Cómo va la experiencia en Dominicana con la gente, las construcciones, la permisología?

-En ocho años de experiencia en el país, no hemos tenido ningún problema en el proceso de permisología. En cuanto a la interacción con la gente, ha sido sin dificultades y hemos formado un gran equipo multidisciplinario enriquecido por la mezcla de culturas. Como he mencionado antes, tenemos gente de Chile, EE. UU., España y República Dominicana trabajando juntos. Y eso, al final, es muy gratificante.

Si no hubiera sido arquitecto, ¿qué otra profesión le hubiera gustado desempeñar?

-Es inevitable sonreír al pensar en lo que podría haber sido, porque me conecta con los sueños de mi juventud y me obliga a hacer un repaso de mi vida. La arquitectura no es solo mi profesión; , es mi pasión, y siempre lo ha sido. He tenido la suerte de convertir esa pasión en mi carrera, un espacio donde me desarrollo y crezco tanto profesional como personalmente. Cada día, al abrir la puerta del estudio y sentarme en mi mesa, rodeado de talentos increíbles y bajo la confianza y amistad incondicional de Luis, solo puedo sentirme orgulloso de haber persistido en mi pasión. Si hubiera elegido otra carrera, me habría gustado algo que igualmente involucrara crear, innovar o mejorar la vida de las personas, quizás en el campo de la enseñanza o la ingeniería. Pero al final del día, la arquitectura es donde encuentro mi verdadera vocación.

Como arquitecto, ¿qué piensas que te falta por diseñar?

-Toda nuestra arquitectura pone al usuario por delante del diseño. Me atrae mucho cómo el mundo deportivo afecta al bienestar de las personas. Creo que tenemos esa oportunidad, porque en Latinoamérica – y en especial en la República Dominicana – no existe ese concepto de estadio deportivo donde el campeonato o el partido sean lo de menos. Es llevar el diseño a un nivel superior, hacer un edificio-experiencia. Una verdadera seña de identidad donde compartir, celebrar, disfrutar, y vivir una experiencia única. Sin embargo, ese concepto es algo que todavía no existe. Lo que estamos buscando es algo común en todos nuestros proyectos: la experiencia 360 °grados. Edificios 24/7 que estén vivos. Un proyecto así es una oportunidad de explotar una megaestructura de la forma más sostenible, con servicios flexibles durante día y noche. Si aspiro a conseguir algo, por tanto, es un proyecto 360° de uso deportivo.

Leer más noticias EH+ aquí.

Mira otros tags: